Un análisis crítico sobre el ‘Mindfulness’, la meditación de moda

He tardado mucho tiempo en elaborar este artículo ya que el ‘Mindfulness’ no es un tema fácil de abordar, como se puede comprobar en las discusiones que sus defensores y detractores mantienen sobre de este asunto. Los primeros esgrimen como principal argumento que existe evidencia empírica que justifique su uso, mientras que entre sus detractores encontramos dos grupos: los psicólogos que defienden que la evidencia no es tanta como se pretende y que no existe ninguna diferencia entre el ‘Mindfulness’ y otras técnicas que se vienen usando desde hace tiempo en la Terapia Cognitivo-Conductual, y escépticos que piensan que no se trata sino de otro procedimiento extraído de las religiones orientales que sólo sirve para sacar dinero a los incautos mientras se les vende esoterismo. ¿Quién tiene razón? Pues posiblemente todos, al menos en parte.

 

¿Está justificado tanto bombo con el 'Mindfulness'? Veamos la evidencia disponible

¿Está justificado tanto bombo con el ‘Mindfulness’? Veamos la evidencia disponible

 

EL ‘MINDFULNESS’ ESTÁ DE MODA

Por si todavía queda alguien que no haya oído hablar del famoso ‘Mindfulness’, vamos a dar la definición que hace el autor que llevó la técnica a la fama en occidente (Kabat-Zinn, 1994): “Prestar atención de manera particular, como propósito, en el momento presente y sin juicios morales”. Según algunos autores, el ‘Mindfulness’ no es sino la palabra que se ha utilizado para nombrar en inglés a la antigua meditación vipassana, que significa “ver las cosas tal y como son en realidad”. Este tipo de meditación busca el conocimiento de la verdad a través de la experiencia directa, que tiene que ver con la observación de la respiración y de los pensamientos, sentimientos y acciones para llegar a conocer la verdadera naturaleza de la realidad. Según esta tradición, se trata de comprender la verdadera naturaleza de la impermanencia (todo está en estado de flujo), de la insatisfacción (dado que todas las cosas son cambiantes, ninguna puede ofrecernos una satisfacción duradera) y de la insubstancialidad (la no existencia del ego o del alma; somos parte de un todo). Como podemos comprobar, la meditación vipassana se asienta en la filosofía budista.

 

El ‘Mindfulness’ tal y como se presenta actualmente se aleja (al menos, en apariencia) de esos planteamientos filosóficos para convertirse principalmente en una técnica útil en el tratamiento de problemas psicopatológicos, aunque también se utiliza con otros fines por las llamadas “Terapias Contextuales”, una evolución reciente de la Terapia de Conducta. Desde que Jon Kabat-Zinn creara en 1979 el sistema de Reducción del Estrés Basado en el Mindfulness –conocido popularmente por sus siglas en inglés, MBSR– se ha realizado una creciente cantidad de estudios sobre la utilidad real del ‘Midnfulness’, poniéndose de moda a partir de la primera década del siglo XXI. Hoy en día encontramos cursos en Colegios de Psicología, expertos universitarios como este de la Universidad de Almería y psicólogos que se ofrecen como expertos en la técnica.

 

Jon Kabat-Zinn, principal responsable del auge del "Mindfulness' en occidente

Jon Kabat-Zinn, principal responsable del auge del “Mindfulness’ en occidente

 

EVIDENCIA A FAVOR DEL ‘MINDFULNESS’

¿Podemos decir que el ‘mindfulness’ cuenta con evidencia científica a su favor? Sí, y eso es innegable. Por esa razón, no se la puede tachar de ser una pseudoterapia o meterla en el mismo saco que otras técnicas “orientales” (o supuestamente orientales), como el reiki o la reflexología podal, que no tienen base científica ni han demostrado suficientemente servir para algo. El principal cuerpo de evidencia señala que el Mindfulness’ permite reducir los niveles de depresión, ansiedad y estrés, mejora de la salud mental en pacientes de cáncer de mama (1,2) y personas con enfermedades crónicas, reduce las respuestas de depresión y ansiedad en pacientes con cáncer y personas que lo han superado y disminuye de los síntomas de depresión en personas que han sufrido tres o más episodios (1,2), además de prevenir las recaídas. No hay evidencia clara acerca de su utilidad para la reducción del dolor en pacientes con dolor crónico (1,2) Se pueden encontrar miles de estudios, pero los resultados de los metaanálisis son más contundentes, siempre que estén bien hechos.

 

Como hemos visto, existe sin duda un cuerpo creciente de estudios que hablan de los efectos beneficiosos del ‘Mindfulness’, aunque cuesta encontrar pruebas de que sirva para algo más que reducir la ansiedad y la depresión. La mayoría de personas que acuden a una consulta de psicología presentan este tipo de reacciones, y no siempre la reducción de ambas supone el tratamiento de las causas del problema: si tengo un problema en mi relación de pareja, es posible que aumenten mis reacciones de ansiedad y/o depresión, pero que estas se reduzcan no significa que mi problema de pareja esté arreglado. Lo mismo ocurre con la persona desempleada que sufre de ansiedad y hace ejercicio físico para sentirse mejor. Además, estas reacciones de pueden reducir temporalmente por muchos procedimientos, como bailar, o escuchar música antes de una intervención médica.

 

También hay que tener en cuenta que muchos de estos metaanálisis ofrecen resultados significativos pero modestos, y avisan en sus conclusiones de que los estudios utilizados sufren deficiencias metodológicas y usan muestras de poco tamaño.

 

Reducir las respuestas de ansiedad, depresión y estrés, los principales beneficios del ‘Mindfulness’, aunque con cautela

Reducir las respuestas de ansiedad, depresión y estrés, los principales beneficios del ‘Mindfulness’, aunque con cautela

 

Una de mis sorpresas ha sido no encontrar ningún estudio de metaanálisis que encuentre efectos significativos sobre la atención. ¿Por qué digo esto? Porque ‘Mindfulness’ se suele traducir al español como “Atención plena” (también como “Atención consciente” o “Conciencia plena”), y suele pensarse que tiene efectos demostrados sobre ella, posiblemente a partir de un estudio que encontró que ciertas áreas cerebrales relacionadas con la atención eran más gruesas en personas que practicaban esta técnica (lo que no necesariamente implica que hayan sido causadas por el ejercicio de meditar). Es una pena, pues sería un uso realmente interesante.

 

¿Qué podemos decir por ahora? Pues que utilizar el ‘Mindfulness’ para reducir las respuestas de ansiedad, depresión y estrés percibido es adecuado, con las limitaciones ya planteadas. También puede utilizarse la técnica para exponer a la persona a pensamientos e imágenes que le provocan ansiedad y tomar distancia de ellos, con el fin de llevarla a actuar a pesar de estas reacciones. Esta es la forma en que se suele utilizar por parte de personas que realizan ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso, por sus siglas en inglés, la Terapia Contextuales más desarrollada), que no buscan la reducción del malestar, sino su aceptación. Más allá de esto, las promesas de resultados del ‘Mindfulness’ hay que ponerlas por ahora en suspenso hasta que haya evidencia suficiente a favor.

 

LA INNEGABLE E INNECESARIA RELACIÓN DEL ‘MINDFULNESS’ CON EL BUDISMO

Como hemos visto, el planteamiento del ‘Mindfulness’ para entrar en el mundo de la salud es el siguiente: más allá de sus raíces budistas, ha demostrado ser eficaz cuando se utiliza para reducir las reacciones de depresión, ansiedad y estrés, y por ello debe incluirse en el bagaje de técnicas del profesional de la psicología (algunos dicen que como terapia en sí misma y otros que como técnica, pero no entraremos en esa discusión). Sin embargo, son sus raíces lo que suscita el interés por parte de muchos profesionales de la salud, empezando por Jon Kabat-Zinn, aficionado al Zen y al yoga que descubrió la técnica estudiando con maestros budistas, y siguiendo por muchos autores que confiesan que ya hacían meditación antes de que se pusiera de moda y aparecieran estos estudios, como Ronald D. Siegel, autor de “La solución Mindfulness” (Desclée De Brouwer, 2012)

 

De hecho, creo que es precisamente su orientalismo lo que provoca tanto el rechazo de los detractores de la Nueva Era como la defensa de los fans de algún tipo de budismo y, en general, de toda terapia que suene a “oriental”. Normalmente le digo a los primeros que nos se dejen llevar por sus prejuicios, recordándoles que ese no es un argumento para estar a favor o en contra de algo. Pero también pienso que sería interesante que sus defensores hicieran una reflexión: ¿es necesario seguir relacionando al ‘Mindfulness’ con el budismo y sus explicaciones o debería presentarse de una vez como una técnica de focalización de la atención, sin tener que mentar una y otra vez al budismo, su lenguaje, sus planteamientos y demás? Al fin y al cabo, si los meditadores budistas descubrieron que esta técnica es útil para encontrar la “paz interior” (o vivir con menos ansiedad, que es de lo que posiblemente se trate eso), no implica que tenga que ser eficaz por los motivos que ellos indican. Es como si cuando suelto un bolígrafo y cae, yo digo que ocurre porque un duende invisible tira de él hacia abajo, y que el hecho de que caiga es la prueba de la existencia del duende. A este razonamiento se le conoce con el raro nombre de falacia “post hoc ergo, propter hoc” (después de esto, luego a consecuencia de esto).

 

¿Mantener la unión del ‘Mindfulness’ con el budismo beneficia o perjudica su uso?

¿Mantener la unión del ‘Mindfulness’ con el budismo beneficia o perjudica su uso?

 

Quizá a muchas personas les atraiga la técnica precisamente por su relación con el budismo, pero a otros nos echa para atrás tener que asumir que para utilizarla casi que debemos convertirnos a esta religión y aceptar sus planteamientos filosóficos (y su estética, y la pasión por el Dalai Lama, y las noticias del monje más feliz de mundo, y toda esa cultura que consumimos en occidente y que gusta tanto a ciertas personas). Imagínense por un momento que el ‘Mindfulness’ no fuera un procedimiento relacionado con el budismo sino con el cristianismo. ¿Se imaginan a monjes benedictinos formando a psicólogos en los colegios oficiales? Si la meditación cristiana hubiera demostrado ser efectiva, yo esperaría de los investigadores que estudiaran por qué funciona y lo explicaran sin necesidad de relacionarlo con creencias religiosas, y que incluso mejoraran la técnica original separando lo que funciona de lo que es accesorio. Eso mismo es lo que me gustaría que ocurriera con el ‘Mindfulness’: que podamos saber a ciencia cierta para qué funciona y cómo ocurre, y poder utilizarlo sin necesidad de que se relacione las técnica con unos planteamientos religiosos determinados. A grandes rasgos, es lo que se está haciendo hoy en día por parte de muchos profesionales que utilizan el ‘Mindfulness’ en sus consultas y hospitales, aunque otros no ocultan su interés en ella precisamente por la relación que tiene con el budismo.

 

LAS CRÍTICAS AL ‘MINDFULNESS’

La psicología, quizá por ser una disciplina joven y tener pocas certezas, da lugar cada cierto tiempo a modas. La propia aparición de las diferentes escuelas en psicología (psicología experimental, psicoanálisis, conductismo, cognitivismo y demás) nos habla de que con frecuencia surgen propuestas teóricas, terapias y técnicas que se ponen de moda durante algunos años o décadas, pasando de la euforia inicial a unas aportaciones reales más modestas con el paso del tiempo. Todos recordarán lo que ocurrió a mitad de los noventa con la Inteligencia Emocional, que hoy en día sigue vigente pero con menos intensidad que en el pasado. Al fin y al cabo, no se puede obviar que existe un mercado para la psicología, y que es este mercado el que busca novedades continuas, como ocurre con los teléfonos móviles, la ropa y la mayoría de bienes y servicios que compramos.

 

Como dijimos antes, el ‘Mindfulness” está de moda. Aparece en muchos medios de comunicación en los últimos años (1,2,3,4,5,6,7 y no pongo más para no aburrir), y probablemente sea esta la razón de que mucha gente se esté interesando por él, aunque las pruebas de su eficacia sean muy limitadas si las comparamos con el creciente número de estudios (2226 entradas sólo en PubMed a 2 de noviembre de 2014).

Los talleres de 'Mindfulness' se multiplican como setas. En muchos se hace de todo y para todo.

Los talleres de ‘Mindfulness’ se multiplican como setas. En muchos se hace de todo y para todo.

 

a. Nada nuevo bajo el sol

A pesar de ello, al ‘Mindfulness’ no le han faltado críticas, y no sólo porque para formarte en la técnica o beneficiarte de ella en un taller haya que acabar aceptando en muchos casos ideas más religiosas que científicas. Se ha planteado, por ejemplo, que el ‘Mindfulness’ no aporta nada nuevo: Técnicas como la exposición en imaginación o interoceptiva, típicas de la Terapia de Conducta; la Terapia Metacognitiva de Wells y los procedimientos de autocontrol son muy similares. De alguna manera, el ‘Mindfulness’ sería casi lo mismo pero con un halo de novedad y orientalismo que permite venderlo como algo nuevo y atrayente.

b. No sirve para todo

Otra de las críticas que suele recibir el ‘Mindfulness” es que parece que sirviera para todo. Basta hacer una pequeña búsqueda para encontrar que, supuestamente, permite “beneficiar al vínculo que establece [la madre] con su bebé”, enseña a los/as niños/as a “afrontar la vida”, puede disminuir “el absentismo y el número de accidentes laborales, los conflictos en el trabajo, la fuga de talentos y profesionales más cualificados” e incluso permite “volver a la vida”, como si la capacidad de pensar en situaciones que no están ocurriendo en el aquí y el ahora fueran algo malo en sí mismo.

c. Posibles efectos no deseados

Por último, se ha planteado que el ‘Mindfulness’ y otros tipos de meditación pueden tener consecuencias indeseadas. Así se expone en un reciente artículo aparecido en The Guardian, Según este artículo, el psiquiatra Florian Ruths, partidario del uso de la técnica, ha descubierto que en algunos casos provoca despersonalización (la sensación por parte de la persona de verse a sí misma como en una película), y en el llamado Proyecto Noche Oscura de la Universidad de Brown se ha encontrado que algunos meditadores son asaltados por recuerdos traumáticos. A pesar de ser casos aislados, habría que hacer mayor hincapié en estudiar la técnica y sus consecuencias en profundidad en lugar de limitarse a buscar sus potenciales beneficios.

Al margen de estos casos poco frecuentes, algunos profesionales comentan que se puede estar dando la impresión de que se trata de una “píldora mágica que se puede aplicar sin esfuerzo” y que para algunas personas, puede resultar “intimidante” el ser consciente de sus propios pensamientos y emociones, por lo que debería ser practicada solamente con profesionales experimentados y que sepan cómo manejar posibles reacciones indeseables.

 

Típico juego de palabras: ¿mente llena o conciencia plena?

Típico juego de palabras: ¿mente llena o conciencia plena?

 

MINDFULNESS: NI TANTO NI TAN POCO

A pesar de la revisión que he realizado para este artículo, estoy seguro de que se me han quedado cosas por el camino. He intentado ser lo más riguroso posible, ya que si me planteo utilizar esta técnica en consulta, debo saber a qué atenerme. Como resultado de lo expuesto anteriormente, voy a concluir con algunas consideraciones que creo que deben tenerse en cuenta al abordar esta cuestión:

 

  • El ‘Mindfulness’ es una herramienta más que puede ser útil para la reducción de la ansiedad y el estrés, por lo que su inclusión en talleres o cursos que persigan este fin está justificada, sin olvidar que contamos con otras técnicas que cumplen la misma función perfectamente.
  • Sería útil saber si es más eficaz con determinado tipo de problemas o de pacientes, para seleccionarla en lugar de otras en cada caso, pero hoy por hoy no contamos con esta información.
  • Alejar al ‘Mindfulness’ de planteamientos relacionados con el orientalismo (algo que sé que le resultará aberrante a muchos de sus defensores) podría convertirlo en un procedimiento más “neutro” que llegara a una mayor cantidad de personas.
  • Ante la posibilidad de que pueda provocar consecuencias indeseables, y hasta que se descarten, su uso con fines terapéuticos debería estar supervisado por profesionales con formación en psicopatología, debido a la posible aparición de reacciones adversas, y con formación en la técnica, las teorías sobre su funcionamiento y sus efectos iatrogénicos (algo que no gustará a los entrenadores en ‘Mindfulness’ que no son profesionales sanitarios).
  • Sería útil transmitir información realista sobre las evidencias actuales en relación al ‘Mindfulness’ y denunciar a aquellas personas, sean o no profesionales de la salud, que promuevan beneficios del mismo aún no probados, así como su inclusión en programas educativos, empresas y talleres dirigidos a la población en general con fines distintos a los que han sido comprobados.

 

No hay pruebas científicas de que el ‘Minfulness’ permita alcanzar la iluminación mejor que pulsar un interruptor

No hay pruebas científicas de que el ‘Minfulness’ permita alcanzar la iluminación mejor que pulsar un interruptor

 

Lo siento por el tostón. Intentaré ser más escueto la próxima vez.

 

NOTA: Si te ha gustado, puedes ayudar a difundirlo aquí.

 

NOTA DEL 16 DE DICIEMBRE DE 2014: Ante la gran cantidad de comentarios en el blog, me gustaría responder a un argumento que se repite varias veces, y lo haré con un texto que no es mío:

“Los términos que describen los hechos privados son necesariamente inexactos. No todas las contingencias se pueden sustituir por reglas, y algunos comportamientos moldeados por contingencias están más allá del alcance de la descripción verbal. De igual manera, la descripción más precisa de un estado de sentimiento no puede corresponder exactamente al estado sentido. Los sentimientos del místico o del esteta son “inefables”, y hay otros sentimientos que solamente se pueden conocer pasando a través de las historia apropiada. Solamente quien ha vivido en un campo de concentración puede saber realmente “cómo se siente”, porque no hay nada igual que genere sentimientos comparables en las otras personas. Si es cierto que solamente quienes han pasado por el psicoanálisis pueden saber “cómo se siente”, entonces posiblemente no exista nada que se sienta de la misma manera”.

B.F. Skinner. Sobre el conductismo. (1974)

 

Uno de los argumentos que leo constantemente para justificar todo tipo de pseudoterapias es que lo verdaderamente importante es lo que se siente cuando se pasa por ella, y que ese sentimiento no es comparable con ninguna otra cosa. Claro, si no hay otra situación que provoque esa respuesta de forma similar, entonces es único. Pero eso no significa que sea mejor, ni que tenga alguna utilidad más allá del agrado de sentir lo que se siente al realizar las técnicas o ejercicio que le son propios. Yo les puedo asegurar que lo que se siente cuando uno baila tango (o lo intenta, como ha sido mi caso), lo que se siente al subirse a tocar a un escenario y lo que se siente al pasear por los palacios imperiales de Pekín son experiencias agradables únicas, incomparables y hasta cierto punto, indescriptibles. Probablemente lo que se siente al practicar ‘Mindfulness’ sea una experiencia fantástica, pero para afirmar que tiene un efecto más allá de su práctica, hay que demostrarlo. La técnica ya cuenta, como hemos visto, con cierta cantidad de pruebas a favor, y eso es lo que podemos decir sobre su eficacia actualmente. Es resto queda en el plano de cada uno, y es respetable, como cualquier otra acción en la vida que no afecte negativamente a los demás. Obvia decirlo, pero hablar del término “espíritu” se me hace demasiado dualista, y por tanto metafísico. Ya tengo bastante con debatir sobre la existencia de eso a lo que llamamos “mente”.


61 Respuestas a “Un análisis crítico sobre el ‘Mindfulness’, la meditación de moda”

  1. Winifred von Erde noviembre 3, 2014 a 12:00 #

    ¿Y qué opinión te merece el ‘Entrenamiento autógeno’ de Schultz?

  2. Escéptico noviembre 3, 2014 a 13:59 #

    En el momento en que el Mindfulness se use como “cura” o como medio de “reducir síntomas” ya está perdiendo su sentido.

    • sonia noviembre 25, 2014 a 17:04 #

      Exacto. El único fin debe ser practicarlo y aceptar gentilmente todo aquello que nos pasa.

  3. Melduana noviembre 3, 2014 a 16:38 #

    Por fin, llevaba tiempo esperando este post.

    Me interesa la práctica de mindfulness no como terapia, sino como técnica para mejorar la atención. Reconozco que tengo prejuicios hacia las religiones y los esoterismos en general, pero leí algo sobre esos estudios que mencionas, en los que parecía concluirse que la práctica de la meditación tenía consecuencias físicas y medibles en el cerebro. Lamento saber que en realidad no se han documentado efectos significativos sobre la atención.

    Por otra parte, me ha parecido curioso que pongas la inteligencia emocional como ejemplo de propuestas que se han desinflado con el tiempo. Precisamente Goleman ha publicado un libro titulado “Focus”, que trata de la atención plena, entre otras cosas. ¿Lo conoces? ¿Vale la pena leerlo?

    Gracias por tu esfuerzo de síntesis, no es ningún tostón, todo lo contrario.

    • Arturo noviembre 4, 2014 a 0:41 #

      Estimado Esparquio
      Me parece excelente tu resumen y síntesis sobre el maindfulness, estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo cuando la uso unicamente es una técnica y la verdad funciona bien pero es a corto plazo sino se estimula. Sugierote escribe mas un saludo

  4. ISFAP noviembre 4, 2014 a 0:05 #

    Primero, enhorabuena por un trabajo muy bien hecho.

    Pero “post hoc ergo propter hoc” no trata de causas imaginarias sino de establecer una relación causal donde no hay ninguna, por el mero hecho de observar una sucesión cronológica. Por ejemplo, justo al mudarme a un nuevo piso, deja de funcionar la caldera. El propietario me echa una bronca tremenda. “¡Nada más entras en el piso y provocas una avería!” Pero, obviamente, mi presencia no fue la causa, aunque fue el último suceso patente.

    ¿Puede ocurrir lo mismo con el mindfulness? Te pones a meditar; se te baja el estrés. Pero, ¿sabemos de verdad que esa técnica ha provocado el cambio? Estoy pensando en los orígenes de otras escuelas (y modas) de la psicología, como el psicoanálisis y el famoso Charcot, que intentó demostrar el poder curativo de la hipnosis pero que resultó ser nada más que sugestión…

  5. Daniel Manzano noviembre 4, 2014 a 1:52 #

    La meditación es algo en sí bastante más antiguo que el budismo, que ya es antiguo. Es cierto que es difícil de separar y como siempre pasa entonces se confunde lo real con lo místico.

    Hay mucha gente comentando (por ejemplo en menéame) que el budismo no es una religión, que es una filosofía. Eso es parcialmente cierto, pero el problema es que hay muchos budismos. Donde yo vivo (Singapur) los dos más comunes son el hinduista y el chino. Ambos son bastante religiosos. Hablan de cosas sobrenaturales, como la reencarnación o el karma, y tienen una superstición muy grande asociada, como el horóscopo. Después está el budismo zen, que tiene muy poco carácter esotérico. De hecho, esa falta de misticismo del zen hace que mucha gente lo mezcle con otras religiones, y hay cristianos-budistas-zen, por ejemplo.

    En cualquier caso, es cierto que el budismo es una religión muy poco metafísica, sobre todo si la comparamos con el cristianismo, el judaismo o el islam.

    Por supuesto, se puede practicar la meditación sin ser budista, igual que se puede rezar sin ser cristiano. También se puede mezclar con el budismo sin caer en la metafísica, si te quedas sólo con la parte filosófica (reducir el ego, el desapego, la compasión, etc). Igualmente alguien puede tomar los principios morales del cristianismo sin creer en Dios.

  6. Jorge noviembre 4, 2014 a 16:16 #

    Reconozco que me ha gustado leer tu artículo. Llevo practicando mindfulness e investigando sobre él más de 10 años y debo reconocer que, tal y como dices, hay hoy en día una gran proliferación de todo tipo de talleres, instructores que han emergido a la luz de esta “novedad” que, como ha sucedido con otras modas, siempre tiene su momento álgido del que se aprovechan perfiles no suficientemente preparados. Te diría que esto sucede con todo (insisto, con todo!) tipo de productos/servicios que salen al mercado y que tienen un éxito o aceptación social, independientemente de su utilidad real (por lo tanto, incluso los que tienen una utilidad probada también “sufren” de ese efecto moda que hace que, durante un tiempo, deban compartir su vida con ofertas que no ofrecen aquellos elementos que hacen eficaz al producto/servicio pero que se le parecen).Es decir, y utilizando también otra falacia que se podría detectar en tu argumento, el hecho de que sea una moda no significa que sea necesariamente algo de utilidad dudosa, por mucho que haya sucedido con otras.

    Dicho lo cual, debo decir que efectivamente creo que se está utilizando de forma masiva con demasiada “alegría” y, efectivamente, durante muchos años algunos estudios adolecían de rigor técnico. Me temo que no has profundizado mucho en investigaciones más recientes que mejoran notablemente esta metodología, con personal cada vez más preparado, muestras cada vez más amplias, grupos de control activos, estudios longitudinales, publicaciones peer review…Mi impresión, al leer tu artículo, es que, quizás por algún tipo de sesgo inconsciente, has puesto demasiada “atención” a aspectos negativos o sujetos a duda entorno al mindfulness (lógico en fases tempranas de investigación de una disciplina), simplificando y esteriotipando mucho el análisis.
    Siempre que hay una moda, surgen también aquellos que parecen querer aprovecharse de ellas desde el rol de críticos . Sería deseable aplicar el mismo rigor que se reclama.

    • Rafael noviembre 7, 2014 a 2:54 #

      La primera pregunta que me viene a la mente al leer el artículo es si el autor ha recibido una formación práctica en este tema, dado las características del mismo es ciertamente difícil hacer un análisis teórico sin tener un basamento experiencial, como opinión muy personal del autor son válidas las dudas que se puedan tener al respecto, aún así,dado el énfasis que se hace en la ciencia formal, sería interesante saber bajo cual modelo de ciencia se está evaluando, sería necesario conocer los principios básicos de la física cuántica por ejemplo, para evaluar con una óptica más amplia el tema, no se si el autor sepa de esta visión de ciencia solo deduzco por la omisión en el artículo que no la consideró al realizarlo.

    • Mayie Alvarez noviembre 7, 2014 a 20:22 #

      De acuerdo contigo en su totalidad. Con total presencia, tomo este articulo y hay cositas coherentes. Me animo a comentar que quien practica mindfulness es quien tiene claros los conceptos y beneficios del mindfulness, que ningun libro, teoria o muy cientifico, puede venir a decirte lo que es el mindfulness, más que uno mismo..

    • Carlos noviembre 7, 2014 a 23:47 #

      Trabajada la entrada de Eparquio e interesante tu comentario. Aun me queda algo por leer que es fundamental, ni el mindfulness, ni la meditacion se pueden comprender si no se practican. Tienen un componente de experiencia subjetiva que solo se accede a el con la practica.
      Todos los Manuales (Kabat Zin, Linehan, Williams, Siegel…etc) hacen hincapie en la necesidad de que aquel terapeuta que quiera utilizar estas intervenciones, primero ha de experimentar sus beneficios en si mismo.
      Las evidencias sobre una mayor eficacia de los terapeutas entrenados en mindfulness en relacion a los quee no, son cada vez mas numerosas.
      Saludos

    • Leticia noviembre 8, 2014 a 12:48 #

      Me ha gustado el artículo, me parece que has tocado muchos temas interesantes, y no puedo estar más de acuerdo en la necesidad de investigación rigurosa, de como técnica desligarla de corrientes ideológicas-filosóficas (como ya intentó en su día Kabat-Zinn), así como la importancia de que no lo ofrezca cualquiera prometiendo resultados que más parecen de teletienda (…esto me llevaría a un largo debate de otras prácticas de tipo coaching, etc que huelen a fraude).
      Sin embargo tengo la misma impresión que Jorge al leer el artículo, de estar algo sesgado…
      Un saludo!

    • pinker abril 30, 2015 a 12:21 #

      Totalmente de acuerdo con este comentario. Me parece que el articulo es excelente en hacer un revelamiento critico sobre las dudas, o los pro y los contras en cuanto a la practica de la meditación (mindfulness).
      Pero creo que falla en varios aspectos: primero en definir la practica, la definición es prácticamente incorrecta. Aunque este es comprensible ya que todos sufrimos al buscar una definicion estricta de la técnica y que implica, sobre todo por algo que también se menciona en el articulo, y es la mescolanza de las fuente que existen: budistas que escriben libros, psicólogos que se hicieron budistas y escriben libros, psicólogos, gente iluminada, etc.
      Y acá me gustaría remarcar otra cosa también, y es que actualmente la mejor forma de comprender la técnica es leer libros de algún monje como Mindfulness in Plain English de Bhante Henepola Gunaratana, por qué? Por el simple hecho de que aunque sin un rigor o interés cientifico, estos tipos llevan perfeccionando la técnica hace tres mil años, y no, ya se que este argumento es falaz, porque como se sabe la intuición nuca puede remplazar a la experimentación estricta, los egipcios palearon arena por miles de años y un estudio reciente descubrió que lo hacían mal, el mango de la pala era muy corto, la inclinación del cuerpo la incorrecta, la cantidad de arena demasiada, etc. Pero por experiencia personal debería aconsejar a las personas que quieren aprender la técnica que confíen mas en lo que dice un monje que en un psicólogo, aunque espero como escéptico y amante de la ciencia que esta situación se revierta a la brevedad, me parece que el análisis del articulo es incorrecto con respecto a la situación actual de la practica, y aconseja mal en cuanto a donde buscar la información necesaria, no existe psicólogos preparados actualmente, no existen libros totalmente estrictos e indefectiblemente hay que recurrir a la sabiduría budista, y separar la religión de los conceptos que sirven a la practica.

    • mmoya abril 21, 2016 a 20:53 #

      Rafael

      Podría aceptar tu argumento sobre el sesgo del autor. Lo que llama mi atención es que menciones “investigaciones más recientes que mejoran notablemente …” y no des ni un enlace.

      Saludos,
      maykel

  7. Martin noviembre 7, 2014 a 16:28 #

    interesante análisis crítico de Mindfulnesss!
    Marco algunas cosas que para mí son importantes:
    1- Hay evidencias de que el mindfulness reduce ansiedad, estrés y depresión, y es cierto que algunas otras técnicas también, por lo que hay que ver qué es lo que más se ajusta a cada paciente (afinidad). Pero:
    2- Lo que realmente es marca registrada del programa MBSR (no hablo de lo que no conozco más allá de esto) no es eso, sino la capacidad de tolerar las emociones o sensaciones físicas displacenteras (es cierto que la evidencia aún no es robusta, pero sí significativa) y hacer más saludable nuestra existencia (esto lo demuestran cuestionarios de intensidad emocional como el DERs y los de Calidad de vida). Mindfulness es aprender a transitar el sufrimiento, y eso traspasa los límites de lo terapéutico estrictamente y se adentra en lo qeu podríamos llamar “espiritual” (por simplificar, habría que hacer toda una reflexión sobre esta palabra!).
    3- La atención es una función simple pero muy abarcativa. Todo empieza allí, y hay distintos tipos de atención. Nosotros no observamos en un estudio propio cambios significaivos en las personas luego de un MBSR, pero yo tengo una teoría: no es necesario que desarrollemos más atención, y en un laboratorio las personas “normales” manifiestan similar nivel atencional, lo que necesitamos es actualizarla en la vida diaria!! si el sujeto A presenta la misma calidad atencional que el B en laboratorio, pero porque ambos estaban motivados a desplegarla, pero en la calle A se la pasa rumiando y B la utiliza para estar más conectado con los fenómenos externos y vivir mejor, hace falta tener más atención? no es mejor aprender a usarla?
    creo que la ciencia aún no ha desarrollado tests ecológicos eficaces para medir esto en la vida diaria.
    4- Acuerdo en buena parte de lo que dice el artículo sobre mindfulness y budismo, y tambien en relación a la importancia de tener un soporte profesional serio para programas masivos que incluyen poblaciones generales (donde puede haber personas con condiciones clínicas como depresión mayor o pánico que pueden no verse beneficiados de un programa).
    BUEN FIN DE SEMANA!!

  8. Noa noviembre 8, 2014 a 11:47 #

    Para mí el problema viene justamente cuando tratamos de medir, pesar, valorar, comparar y finalmente ver algo como mindfulness, como una mercancia que se vende, y tiene o no éxito según su eficacia, que tiene obviamente que ser demostrada con datos cuantificados, como si fuese un producto para adelgazadar, por ejemplo, olvidando que cualquier disciplina que conlleve un trabajo de conciencia, de apertura y de observación, sea mindfulness, meditación, biodanza, terapias transpersonales, un curso de milagros o la que cada cual prefiera, suele llevar al individuo a experimentar aquello que él y sólo él necesita experimentar en ese momento para su evolución, por lo que quizá unos por ejemplo sientan que minimizan un dolor, mientras que en otros este mismo dolor se hace más fuerte. Meditas, o practicas atención plena, o simplemente yo diría te haces consciente, sea cual sea el camino que sigas, y pierdes el trabajo… o enfermas.. o te divorcias.. o por el contrario encuentras trabajo..sanas una enfermedad.. te casas… ¿ cuál es el resultado más eficaz, el primero o el segundo? ¿Alquién de verdad puede saberlo ?

  9. Darbe noviembre 10, 2014 a 2:17 #

    Un articulo sobre Mindfullness escrito ppr alguien que al parecer no lo comprende…resultado… mas confusion… no encuentro la logica por la cual no seria bueno poner atencion a lo que haces a cada momento… pero bueno…hay articulos para cada quien.

  10. andres martin noviembre 10, 2014 a 11:07 #

    Primero agradecerte Eparquio, tu trabajo de recoger, documentar y justificar los pros/cons de Mindfulness. Como profesional de Mindfulness creo que has sido abierto y ecuanime.

    Estoy de acuerdo y me preocupa, la exageración y hacer de Mindfulness una moda saturando los recursos y metiendo Mindfulness en todo curso como ingrediente magico. Creo que es resultado de una comprensión superficial. A estos une los instructores que imparten sin suficiente experiecia personal ni conocimiento. Pero entiendo que esto es natural en el genero humano.

    Tambien comparto tu recomendacion de evitar la innecesaria conexión con el Budismo, sin negarlo, pero sin justificarlo por esa razón. Nosotros en MBSR cuidamos ese aspecto por respeto a todas las creencias. Creemos que la transformación nace de la experiencia, y en eso todos os seres humanos somos iguales.

    Me gustaria puntualizar que hay Mindfulness generico, donde “cada maestrillo hace su librillo” y la calidad es muy desigual. Por otro lado hay intervenciones de Mindfulness pautadas y con resultados robustos como son MBSR y MBCT, las que más evidencia científica portan, reconocimiento de autoridades sanitarias de EEUU o Reino unido, programas de formación de instructores de 250-500 h. y estándares de calidad definidos. Nosotros en http://www.esmindfulness.com utilizamos esa linea de trabajo, con un objetivo concreto, usar Mindfulness para reducir el estrés o malestar psicológico facilitando aceptación y resiliencia. No es que esta sea la única forma de conseguir estas habilidades, pero 10 años de experiencia y más de 1.000 asistentes anuales a nuestros cursos nos dan una garantía, contrastable con media docenas de estudios realizados y publicados.

    Finalmente decirte que voy a divulgar entre nuestros colegas tu post. Acoger las criticas y contemplarlas, valorar su veracidad y darle una respuesta nos ayudará a mejorar la divulgacion de Mindfulness

    Un saludo muy cordial
    Andres martin

    • Jesús García González abril 20, 2015 a 12:20 #

      Por desgracia los estudios sobre MBSR y MBTC tienen carencias metodológicas. Y no dudo de la seriedad de sus desarrolladores. En el MBSR se usan técnicas diferentes con diferente grado de intensidad y los estudios que he visto usan muestras pequeñas, faltan un adecuado grupo de control y no se evalúan los elementos terapéuticos intespecíficos. Algunas de las conclusiones resultan poco serias, por ejemplo omitir que los cambios cerebrales se dan también cuando aprendemos un idioma nuevo, aprendemos danza clásica o a hacer sudokus. Todo cuanto hacemos cambia el cerebro.
      Y lo digo no sólo desde la ciencia, sino de la experiencia personal de más de 20 años en la práctica de yoga y meditación.
      El uso de técnicas de meditación con finalidades saludables no es un invento de kabat-Zinn. Hace pocos años encontré un estudio Cochrane en el que tuvieron que descartar la mayoría del material por la falta de calidad de los artículos.
      La Terapia Gestalt fue pionera en orientar la terapia hacia la atención consciente y el aquí y ahora, y una de las razones de que no se mencione en los estudios sobre mindfulness es que no tiene una orientación hacia la investigación científica.

  11. Jose Araujo noviembre 14, 2014 a 22:04 #

    Estoy leyendo el post que has elaborado cuando he reparado en la “leyenda” de tu blog… “Si quieres ser más positivo, pierde un electrón”… y ya no he podido parar de reír…!!! Qué bueno…!!! Con tu permiso me lo voy a copiar…!!! Es buenísimo para ese positivismo y posibilismo desmedido y grandilocuente que se observa por muchos lugares tanto on line como off line…!!! Genial…!!!

    Saludos

    P.D. Voy a seguir leyendo el post…!!!

  12. sonia noviembre 25, 2014 a 17:09 #

    He sido formadora de Mindfulness y mi experiencia me dice que se debería eliminar la etiqueta asociada de “terapia” al Mindfulness. Mientras esto no se haga, mindfulness seguría actuando como el modelo médico, intentando eliminar el sufrimiento y el estrés de la vida, y las cosas no son así.

    El fin último es la eliminación del estrés, pero no se debe utilizar el mindfulness con ningún fin que no sea el de VIVIR, con letras mayúsculas.

    Más que terapia, es una actitud ante la vida. No debe ser explicada, sino practicada. Y ya se verá si hay resultados o no… quizás los haya, o tal vez no… pero por lo menos, la persona que lo practica está viviendo, que es de lo que se trata.

    A mi modo de ver, también es algo que necesitamos mucho en occidente con miles de libros de autoayuda por metro cuadrado, que solo hacen eliminarnos la tolerancia a l frustración y vendernos la idea de que le aterna felicidad es posible.

  13. Juan Carlo Salazar M diciembre 4, 2014 a 14:38 #

    Creo que Ud. hace un análisis bastante acertado sobre Mindfulness, su uso y la desviación que esta intervención hace en relación a la Meditación Vipassana, cuyo significado es el de ver las cosas tal cual son, no obstante La Meditación Vipassana cuando es alterada y no se enseña con la pureza de la técnica tal cual como el Buda la enseño hace más de 2500, años atrás ya deja de generar la totalidad de los beneficios que esta poderosa técnica de meditación genera y pierde su esencia. (Creo que esto es lo que pasa con Mindfulness) Hay además ciertas imprecisiones en su artículo como relacionar la Vipassana con la nueva era, el Dalay Lama, y toda esa cantidad de uso de las costumbres y creencias orientales con un sentido mercantilista, toda vez que Vipassana, y la técnica enseñada como Buda la enseño nada tiene que ver con esto. Para que sus análisis pueda ser más completo lo invito a revisar Vipassana tal y como la enseña S.N.Goenka, (o enseñaba) en la tradición de Sayagyi U Ba Khin, que es la técnica de meditación no contaminada, no sectaria y que puede ser practicada por cualquier persona no importa su religión o creencias y que es enseñada en retiro de diez días como mínimo. Hay suficiente evidencia científica que esta técnica practicada en su forma original, produce mejora en las condiciones de vida de quien la práctica, en la salud, en la superación de adicciones , en la convivencia de grupos etc, lo invito a revisar investigaciones hechas Sobre Vipassana, como Vipassana en los gobiernos cuyos resultados en algunas localidades de la India son dignos de tomar en cuenta , así como también Vipassana, en prisiones, experiencias hechas en la India y los Estados Unidos y que ha mejorado la convivencia de reclusos en forma asombrosa. Pero para que su análisis pueda ser aún más completo lo invito a completar un retiro de diez días y aprender la técnica tal y como debe ser aprendida y experimentar sus beneficios.
    Agradecido por su atención
    Profesor Juan Carlos Salazar. M.Sc. En Practica Social y Salud

    • Jesús García González abril 20, 2015 a 12:07 #

      Tengo un profundo respeto por las formas tradicionales de meditación (Vipassana, Zen, Raja Yoga…). Hay datos sobre sus efectos saludables, aunque, desde el punto de vista científico faltan elementos para que sean considerados de calidad. Eso no es responsabilidad de la técnica o de la tradición budista de que se trata porque si que es cierto que la forma de enseñar de Goenka o U Ba Khin es impecable.
      El problema, es, por ejemplo, tomar los datos procedentes de un estudio neurofisiológico realizado con monjes zen experimentados y usarlo para avalar la eficacia de una terapia mindfulness en la que se enseñan técnicas tomadas del yoga y vipassana en poco tiempo. Y eso no desacredita en absoluto a los practicantes serios, únicamente desorienta a quienes no conocen.
      Hay terapias que se autoclasifican como terapias mindfulness en las que ni siquiera se hace una práctica de meditación, y alguna de ellas dice que se inspira en parte en el zen (no sé si en la estética o en el uso de técnicas paradójicas).
      Creo que el autor del artículo no está cuestionando la seriedad y valor de las prácticas que usted menciona, que además, sé que se enseñan en su forma tradicional sin el menor afán de lucro.

      • mincho noviembre 17, 2016 a 23:16 #

        Conozco el Vipassana de Goenka y todavía no se de nadie al que le halla sentado nítidamente bien esta meditación, claro desde mi punto de vista; ósea nadie me lo demostró todavía y ya voy conociendo, en distintos niveles, a unos cuantos. A algunos simplemente por lo que dicen.

  14. Martin diciembre 7, 2014 a 10:17 #

    Lo que más me ha gustado de este artículo es lo siguiente:
    “Una de mis sorpresas ha sido no encontrar ningún estudio de metaanálisis que encuentre efectos significativos sobre la atención. ¿Por qué digo esto? Porque ‘Mindfulness’ se suele traducir al español como “Atención plena” (también como “Atención consciente” o “Conciencia plena”), y suele pensarse que tiene efectos demostrados sobre ella, posiblemente a partir de un estudio que encontró que ciertas áreas cerebrales relacionadas con la atención eran más gruesas en personas que practicaban esta técnica (lo que no necesariamente implica que hayan sido causadas por el ejercicio de meditar). Es una pena, pues sería un uso realmente interesante.”
    Efectivamente, Mindfulness o “Atención plena” debería centrarse en la atención y no en la reducción del estrés, la ansiedad o la depresión. Es más, me parecería una tontería que alguien practicase meditación vipassana para reducir el estrés o el caso de un psiquiatra que recomendaba rezar el rosario para reducir el estrés.

  15. jose tomas diciembre 8, 2014 a 12:29 #

    Este artículo acerca de Mindfulness está realizado desde un solo punto de vista, el del crítico aséptico que mira desde fuera, que consulta datos externos y trata de sacar conclusiones externas.
    Pero, el autor se ha olvidado de otros dos puntos de vista que le darían rigor y comprensión. Son los dos puntos de vista internos. Trataré de exponerlos:
    El primero: es el punto de vista interno que pertenece a los colectivos que practican Mindfulness, ya sea como facilitadores o como alumnos. En una buena exégesis crítica no puede faltar este punto de vista. Si falta, la crítica se quedará chata, erudita y llena de datos externos.
    El segundo: es el punto de vista interior del individuo, es el único que podría relatar la experiencia real de Mindfulness. En realidad este es el único punto de vista en el que podemos relatar una experiencia, y Mindfulness es una experiencia, no es una técnica, ni un método. El problema, para el crítico, es que este punto de vista es interpretativo, subjetivo solemos decir. El problema para el lector de la crítica, es cuando el crítico olvida o ignora este aspecto y lo manda al cajón del “no existe”.
    El abordaje de Mindfulness desde un solo punto de vista como hace el artículo es como colocar la cámara sobre un trípode de un solo pie.

    • Jesús García González abril 20, 2015 a 11:58 #

      Creo que el artículo es bueno, y lo digo con la experiencia de más 20 años de práctica personal y estudio del yoga y la meditación budista. El valor de la experiencia personal es indiscutible, pero el mundo de las terapias mindfulness publica datos confusos debido al afán publicitario, de modo que los datos procedentes de estudios de baja calidad científica se presentan como evidencias incontestables.
      Por otra parte también estoy de acuerdo en la necesidad de clarificar el campo. Muchos autores usan citas de maestros budistas para defender sus puntos de vista, pero en muchos casos apartándose de lo que es la visión budista del mundo. Es preferible que, aunque se usen técnicas similares a las de los budistas, se aclare el contexto. No es lo mismo aliviar al ansiedad que buscar el Satori, por poner un ejemplo. Y el mindfulness es sólo uno de los componentes del Óctuple Sendero.
      Las críticas son constructivas en todo caso. Un saludo.

  16. eparquio
    eparquio diciembre 16, 2014 a 1:49 #

    Ante la gran cantidad de comentarios, he ampliado un poco el artículo con una nota al pie. Saludos.

    • Fatamorgana enero 6, 2015 a 1:38 #

      Me parece muy bueno el cuestionamiento de este tipo de técnicas de uso masivo, lo que no me queda claro en ninguno de sus artículos es cuál es su posición epistemológica al respecto. ¿Qué considera Usted un tipo de tratamiento “serio”? La editorial que publicó su libro, en su descripción general, sitúa al psicoanálisis entre las teorías no científicas criticadas. Sin embargo, el Centro de Ud. dirige utiliza ese enfoque con sus pacientes. Le agradecería un poco de claridad sobre ese punto para entender mejor desde donde se posicionan sus análisis. Lo mío no es crítica, es curiosidad. Gracias.

      • eparquio
        eparquio enero 6, 2015 a 15:28 #

        Un tratamiento serio significa aportar soluciones que se apoyen en el conocimiento científico más avanzado que tengamos en cada momento sobre el comportamiento humano y los factores que lo condicionan/determinan. No sé de dónde te has sacado que en el Centro Psicológico Rayuela hacemos psicoanálisis. Creo que te has equivocado de gabinete.

        • Leandro febrero 21, 2015 a 0:05 #

          Gracias Eparquio por este análisis crítico… aunque sea un tostón, científicamente siempre hay riesgo que se queden fuera elementos….
          Pero el Mindfulness, aunque hunda sus raíces en la meditación Vispassana, al operativisarse como herramienta, técnica utilizada profesionalmente en áreas como depresión, ansiedad y estrés si tiene respaldo científico.
          Como todas las técnicas, aunque tengan evidencia científica, no funciona en todas las personas ni en todos los problemas.
          Que siga habiendo documentación.
          Saludis

  17. Jhonny Walker enero 11, 2015 a 7:34 #

    Me parece correcto el artículo en general.

    Sí es cierto que la meditación vipassana o la zen a ciertas personas les puede producir “despersonalización”, especialmente a niños y a personas con trastornos psiquiátricos. Esto ya lo había escuchado hace muchos años en círculos budistas y por lo menos el zen se desaconseja a esas personas. Son personas que no tienen el ego afianzado, tanto los niños pequeños como los esquizofrénicos (de modos distintos). Por decirlo en la explicación zen, la meditación zen es para “destruir” o distanciarse del ego, por lo que a esas personas les puede causar problemas. El zen es útil a adultos que tienen un ego normal o especialmente a quienes lo tienen muy fuerte. Los niños normalmente no necesitan la meditación ni la filosofía zen porque no tienen problemas existenciales. Auqnue pueden recibir filosofía zen si les inquieta la muerte o el miedo por ejemplo.

    • jpbarren agosto 3, 2016 a 18:11 #

      “… la meditación vipassana o la zen a ciertas personas les puede producir “despersonalización”. Dicho así me parece incorrecto. El trastorno de despersonalización debe estar latente en la persona, la meditación no PRODUCE per sé el trastorno, puede que lo saque a la luz, eso sí.

  18. Maria febrero 18, 2015 a 10:47 #

    Practico mindfulness desde hace poco (unos 5 meses). Aunque no sea mucho, quizás una opinión desde la propia experiencia pueda ser de orientación y utilidad al resto.
    Yo diré que a mi personalmente me esta sirviendo para reducir el estrés, ser más consciente y tener una perspectiva más objetiva de la realidad.
    Los resultados se ven al tiempo, pero evidentemente esto solo lo conseguirás, -como en todo- si eres constante en tus prácticas diarias.
    Es como el que se pone a dieta, que cuando la deja, si no ha aprendido que realmente lo que tiene que hacer a partir de ese momento es seguir con una alimentación equilibrada, todo lo que haya hecho no habrá servido para nada…
    Lo que puedo decir del mindfulness es que me ha sorprendido gratamente, cosa que también me paso en su día con el deporte sobre el cual tenia una idea muy distinta.
    Cada vez me gusta más hasta que ya forma parte de tu vida como algo que haces de forma automática.
    Eso si, no os voy a engañar, no por practicarlo ya eres la persona más feliz del mundo, ni tu vida cambia 180º, ni todo va a ser de color de rosa. Sigues teniendo tus días buenos, malos y regulares. Pero gracias a ser más consciente puedes elegir, o como dice la famosa frase: “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional”
    En cuanto a su relación con el budismo, creo que no hay que darle mayor importancia ya que el fin es que uno mismo este mejor que es de lo que se trata, y quizás con el mindfulness puedas lograrlo.
    Supongo asimismo que ésta técnica te vendrá bien dependiendo de lo que te ocurra, y lo que busques. No hay varitas mágicas.
    El que me vaya a mi bien, no quiere decir que a ti también. Pero eso solo lo sabrás si lo pruebas, y después de ello opinar en base a tu propia experiencia, sin dejarte llevar únicamente por lo que puedan decir los demás. Siempre claro esta con un instructor que tenga experiencia, no cualquiera que se apunte al carro de la moda, como indicas por aquí. Pero eso entiendo que es d sentido común

  19. Fre febrero 23, 2015 a 10:15 #

    De acuerdo en el contenido y posicionamiento.

    Es una herramienta higienista mas para nuestra práctica.

    Bienvenida sea.

  20. Miguel marzo 1, 2015 a 11:31 #

    Lo que más me gustó es lo de que si quieres se positivo quítate un electrón, pero ten cuidado, porque habrá negativos (que les falte un electrón) que querrán crear enlaces… para formar compuestos estables, digo.
    Y respecto al contenido: más de lo mismo. Me gustó y hay imprecisiones. “Mindfulness no es sino la palabra que se ha utilizado para nombrar en inglés a la antigua meditación vipassana”. No. Es la palabra con la que se ha traducido la palabra sati (pali, en sánscrito smrti). Y esta palabra significa recuerdo no como memoria sino como la capacidad de mantener el objeto en la mente, de recordar el objeto, es “la mente que permanece en el objeto”. El proceso de atención consta de cinco facultades y una, solo una, es sati, y no siempre está presente.
    A partir de aquí cada uno cuenta el cuento como sabe o le interesa.
    Vipassana si sería ver las cosas como son y se refiere, tal como se dice en el artículo, a las tres características (o marcas) de la realidad (sufrimiento, impermanencia e insustancialidad), por eso se suele traducir como observación penetrante o ver en profundidad.
    Peeeero lo que se enseña en esos cursos y esos libros es samatha: generar un estado de calma.
    Estoy de acuerdo con las conclusiones.
    Para terminar, no se si la publicidad que has puesto de un taller con Isidro Gordi y Marta Moll es una decisión intencionada o aleatoria, y de ser la primera, cuál es la intención. Hace 30 años en este país éramos cuatro budistas e Isidro. Dudo que haya mucha gente que sepa lo que sabe él.
    Saludos

  21. Jesús García González abril 17, 2015 a 13:12 #

    Antes que nada deseo felicitar al autor por esta excelente revisión de un tema tan de moda. Llevo un tiempo revisándolo y estoy de acuerdo. Las pruebas de la eficacia de ciertos programas de mindfulness sobre ansiedad o depresión existen, pero no son tan incontestables como para hablar de evidencias (en castellano). Faltan metaanálisis, estudios con muestras amplias y controles aleatorios, discriminación de los componentes concretos e inespecíficos. Por ejemplo el programa de reducción e estrés basado en mindfulness se imparte de forma grupal, contiene prácticas heterogéneas como técnicas de meditación y hatha-yoga… Tampoco debe descartarse el efecto de las expectativas (seguro que los resultados son diferentes si lo dirige alguien con la gran reputación de Jon Kabat-Zinn que si lo imparte un desconocido…).
    Las pruebas neurobiológicas revelan cambios cerebrales, es cierto, pero se han hecho sobre muestras pequeñas. Los estudios que he visto no comparan al grupo que practica mindfulness con un grupo de control que tenga la misma experiencia realizando una tarea que requiera atención (por ejemplo hacer punto de cruz). No hay ningún dato, que sepa (y no lo sé todo) que indique que el aumento de actividad en áreas cerebrales que participan en la atención sostenida durante la práctica o el aumento de espesor de la materia gris en ciertas áreas tenga un efecto más saludable que los cambios cerebrales asociados a aprender a tocar el piano o estudiar un nuevo idioma.
    Cuando se miran los cambios neurobiológicos encontrados en meditadores experimentados nadie compara esos resultados con otras variables que nos indiquen si pueden contribuir a algún beneficio para la salud de esa persona o para su modo de vida. Tampoco es posible compararlos con las terapias mindfulness que no usan la meditación.

    Hay un sesgo hacia ciertas escuelas. En los libros sobre terapia mindfulness no he encontrado referencias a la terapia Gestalt…

  22. Jesús García González abril 21, 2015 a 17:23 #

    El artículo ha quedado excelente y la nota final impecable. Muchos maestros Zen de la tradición Soto, con la que me identifico insisten en que no hay nada especial en la práctica y que sentarse en zazen (meditación zen) es simplemente volver a la condición natural del ser humano. Y por supuesto bailar tango o escalar una pared rocosa son también experiencias muy intensas, claro que sí. Sólo el tiempo dirá si del paradigma mindfulness sale algo realmente valioso o va a ser una moda pasajera. en los años 70 la meditación trascendental estuvo muy de moda e inspiró más de un trabajo científico, pero no llegó demasiado lejos. ¿Y quién se acuerda hoy de la Sofrología de Caycedo?

  23. Ignacio junio 22, 2015 a 13:04 #

    Te ha faltado incluir este grafico:

    Mindfulness vs Emotional Intelligence vs NLP Trends
    https://www.google.de/trends/explore#q=mindfulness%2C%20emotional%20intelligence%2C%20NLP&cmpt=q&tz=Etc%2FGMT-2

  24. Rick junio 25, 2015 a 17:11 #

    Muy interesante, apenas escuché ese término en mi ciudad y comencé a sospechar… Al parecer es una simple técnica de meditación llena de promesas. Si desligamos la parte “religiosa” de la técnica nos queda una mera herramienta que puede ser utilizada para cualquier cosa (para aliviar o crear dependencia, por ejemplo). Pero bueno, la evidencia sólo ha sido sintomática.
    En filosofía (la disciplina occidental, Platón, Aristóteles, Descartes, Hume, etc etc) se mantiene un silogismo: Tu forma de actuar va de acuerdo a la forma en la que percibes el mundo o la realidad. Así, si crees que la naturaleza está llena de depredadores y desastres, lo más seguro es que no tengas ni una planta dentro de casa. Claro que es algo más complejo y en un nivel inconsciente la mayoría de las veces.
    Por lo que veo el mindfulness es una técnica epistemológica, te sientas a experimentar el mundo de una forma alterna a la cotidiana para concebir una ontología. Por su puesto que de ahí puedes desprender una ética correspondiente. Eso está fuera de los alcances de la ciencia y es la parte “religiosa” que tanto se rechaza. Quizá si sus enseñanzas fueran más filosóficas en este sentido y menos religiosas-propagandísticas ni prometedoras (no es una panacea), mindfulness iría más allá de una simple herramienta…

  25. Javier junio 28, 2015 a 1:26 #

    Hola,

    Me ha encantado tu artículo. Te envío otro que he traducido sobre el tema, a lo mejor hasta te gusta y lo publicas en tu blog.
    http://jpst.it/zOna

    Se trata del libro que acaba de aparecer en Inglaterra
    “La píldora de Buda: ¿Puede la meditación cambiarle? (The Buddha Pill: Can Meditation Change You?) por el Dr. Miguel Farias y Catherine Wikholm (Watkins, £ 10.99).

    Está el número 1 de ventas en Amazon en el apartado de Psicología y Psicoterapia

  26. Thiranda julio 19, 2015 a 8:46 #

    Hola

    Como ya se ha señalado es muy fácil criticar sin practicar.
    Supongo que es la función de un blog, opinar sobre cualquier cosa, se sepa algo sobre ella o no.

    Hay una parte del modelo del buda que se dedica al desarrollo de la mente y esa es la parte que intenta poner el mindfulness a disposición de un público más amplio que el budista.

    El que practica con una mente perspicaz enseguida se da cuenta de los beneficios de la práctica y no le importan los meta-análisis científicos.

    Al que se cree moralmente o intelectualmente mejor por denominarse “científico” es un ignorante y a la mayoría de los científicos les importa una mierda la evidencia empírica si lo que demuestra es contrario a sus creencias.

  27. Orion Márquez agosto 26, 2015 a 4:24 #

    Hola, me gustó mucho tu artículo pues es en verdad muy crítico y bien escrito. Como practicante de Mindfulness me encanta saber que hay personas que pueden ver esta práctica con ojos escépticos y no descartarla por completo, pero creo que hay algo que deberías considerar

    Antes que nada debo decir que soy una persona que se considera escéptica, atea y con una mente mucho más orientada a la ciencia que a la religión. Con eso dicho, ese algo que deberías considerar es que no se puede despegar a la práctica de la meditación por completo del budismo pues las experiencias subjetivas de las que se habla en esa religión son la base para los cambios cognitivos y los beneficios psicológicos que se pueden derivar de dicha práctica.

    La verdad no soy muy bueno para escribir y menos para transmitir bien estas ideas pero hay alguien que si lo es: Sam Harris. Él es un filósofo y neurocientífico que ha sido etiquetado como uno de los ‘Cuatro Jinetes del Apocalipsis’ del llamado “Nuevo Ateísmo” junto con Richard Dawkins, Christopher Hitchens y Daniel Dennet por lo que no deberías dudar de su integridad filosófica o científica. El habla con mucha claridad del tema y te sugiero que leas su más reciente libro “Waking Up: A Guide to Spirituality without religion” en verdad creo que te aclarará la visión sobre este tema o al menos te hará verlo desde otra perspectiva.

    Si no tienes tiempo o no quieres leerlo al menos ve este video: https://www.youtube.com/watch?v=t8U5J_LV3UI o, si puedes, esta conferencia: https://vimeo.com/ondemand/wakingup/115868311 por la que hay que pagar $5 USD, no es tanto y creo que vale mucho la pena, además de que tal vez puedan despertar tu interés lo suficiente como para darle una oportunidad al libro.

    También podrías leer alguno de sus artículos en http://www.samharris.org o visitar mi Blog, donde he traducido algunos. https://mxkeptic.wordpress.com

    (Espero que entiendas inglés)

    Gracias y hasta luego.

  28. El Viajero Emocional septiembre 9, 2015 a 16:28 #

    Creo que el Mindfulness es una técnica que puede apoyar una estrategia terapéutica o mejorar el bienestar de alguien como podría hacer la práctica de un deporte, la meditación o el yoga. La disminución del estrés permite a la persona afrontar mejor el problema al que se enfrenta y desde eses punto de vista es útil. Considero que la ansiedad es el síntoma que hay que calmar para abordar la causa de dicha ansiedad. Llevar al extremo algo, permite restarle valía. Quien utilice esta técnica para “cambiar la vida” a alguien, es un vendedor de humo.

  29. Christian diciembre 2, 2015 a 14:22 #

    Opino que mindfulness es un entrenamiento que permite reducir la ansiedad y el estrés a través de un tipo de exposición diferente a tcc clasico, es decir, mas sutil, con apertura conectando con el corazon y la autocompasión ante el sufrimiento, generando exposición desde la tranquilidad, sería interesante ver la frecuencia cardíaca entre expos. mindful y exposicion clasica, quiza para personas hipertensas pueda funcionar mejor

  30. mincho enero 23, 2016 a 22:39 #

    Eparquio, según estas lineas que escribiste:”que no existe ninguna diferencia entre el ‘Mindfulness’ y otras técnicas que se vienen usando desde hace tiempo en la Terapia Cognitivo-Conductual” quería conocer cuales son estas otras técnicas de la Terapia Cognitivo-Conductua que no difieren. Gracias.

    • eparquio
      eparquio enero 25, 2016 a 13:24 #

      Cualquier técnica de exposición interoceptiva o en imaginación no difiere del ‘Mindfulness’ salvo en su explicación.

      • mincho enero 29, 2016 a 0:25 #

        Tengo otra pregunta. Conoces o has oído hablar de una “técnica de meditación” que se lleva acabo en los cursos (de 10 días) de Vipassana de Goenka llamada Adithana ?; en caso afirmativo quería saber tu opinión sobre ella.

      • Angel marzo 11, 2016 a 14:18 #

        Interesante artículo y opiniones. Practico la meditación hace años. Soy médico, que a efectos de esta discusión solo sirve para ilustrar que intento mantener siempre un punto de vista científico en relación a la información que recibo. A largo de estos años he leído y reflexionado mucho sobre este tema siendo prácticamente mi única guía el sentido común. El mindfullnes es un método de meditación. Uno mas. Pero el concepto de meditación, en esencia, siempre es el mismo, independientemente del método que se use (vispasiana, zen, budista, toaista, trascendental y un largo etc…). Por tanto, primero tenemos que definir el concepto de meditación para luego abordar la eficiencia del método en cuestión, en este caso el mindfullnes. En mi opinión, muchas de las controversias que se han generado aquí es precisamente por esta confusión entre el método (mindfullness) y su finalidad (la meditación). El artículo arranca directamente con el método dando por supuesto que todo el mundo conoce exactamente el significado de “meditación”. Y no hay nada más lejos de la realidad. Por tanto tendremos que empezar por definir que entendemos por “meditación”. Y aquí empiezan los problemas. Estamos ante un cajón de sastre en el que se mezclan todo tipo de conceptos desde espirituales, científicos, fenomenológicos, filosóficos, religiosos, etc… Si no definimos el objeto de estudio (la meditación) no podremos establecer conclusiones sobre el método (mindfullnes). Y mucho menos podremos inferir consecuencias (beneficios) ya que éstas van a depender del objeto (el estado meditativo).

        • mincho mayo 19, 2016 a 19:55 #

          Hola Angel, entonces como se podría definir la “meditación” ? .Mi conclusión, de momento, es que cada uno la definiría o tiene un concepto distinto.

        • mincho mayo 19, 2016 a 20:05 #

          Continúo, Aún praticando la misma meditación, p.e. el vipassana de Goenka, cada persona la interpretaría o la llevaría acabo de una forma distinta o tendría un concepto diferente de la misma.

        • mincho mayo 19, 2016 a 20:13 #

          También las distintas escuelas de Vipassana lo muestran de una manera diferente, distinto método.

  31. mincho marzo 26, 2016 a 21:26 #

    Información sobre meditación(de varios días) y mindfulness: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160322_mindfulness_meditacion_peligrosa_finde_dv

    • Pedro septiembre 10, 2016 a 21:46 #

      Soy psicólogo y me siento cercano al hinduismo y al budismo. Pero, comparto plenamente lo que dice este artículo: lo importante es que mindfulness aporta bienestar y el contexto filosófico (o religioso) en el que nació esta técnica son temas distintos. No tiene justificación que algunos psicólogos intenten comer la cabeza a sus clientes con la estética budista o con ciertas ideas budistas, al enseñarles mindfulness. Me contaban el otro día, que un cliente de uno de esos psicólogos se marchó indignado al hacerle meditar con el sonido OM y explicarle la filosofía que conlleva sin que el cliente hubiera en ningún momento pedido asesoramiento religioso o filosófico.

      • mincho septiembre 29, 2016 a 22:21 #

        Yo , sin embargo, pienso que el Mindfulness es peligroso. En principio no está bien concreto ni es algo definido. Las pocas referencias que estuve ojeando dan una descripción distinta de un supuesto método. Así como el Pilates vino importado de EEUU, esto del Mindf. también , pero este ya no es inocuo como aquel. Procede de uno de los Vipassana , pero de cuál de los Vipassanas ? ; este (el Vipass.) también es distinto según de donde proceda, y, aún procediendo del mismo origen cada persona lo interpreta de distinta forma, es decir un buen cacao .
        Que alguien me explique de cual de los Vipassanas procede, que describa un poco sobre ese Vipassana y que me describa el Mindfullness que se desprende del mismo.
        Me temo que la “adaptación” de Jon Kabat-Zinn contradice en puntos claves al Vipassana del cual lo ha extraído.

        • Luis enero 6, 2017 a 18:32 #

          Estimado mincho, Vipassana (pali) es una tecnica de meditación. Una. No hay varias. Consiste en entrenar un modo particular de atención sobre diferentes objetos. Esto es lo que puede ser diferente: el objeto sobre el que se pone la atención pero la técnica es la misma. La palabra Mindfulness en realidad no se refiere a vipassana, sino a sati (pali; smrti sánscrito) que tiene un significado doble. Poner atención a un objeto y regresar a el cada vez que la mente se “distrae” con pensamientos u otros objetos. Practicar este modo de atención se conoce como vipassana bhavana: el cultivo de la instrospección o ver dentro de…los fenómenos que se observan. Para lograr ver dentro de esos fenómenos uno debe cultivar la Atención Plena -Mindfulness-Sati.

  32. Jesús García noviembre 15, 2016 a 20:24 #

    Podéis visitar la web del Center for Mindfuoness, fundado por Jon Kabat-Zinn:
    http://www.umassmed.edu/cfm/
    Atención a los “principios del MBSR”, porque hace una “recontextualización” según la cual el MBSR es el vehículo de encarnación y transmisión del dharma, que escribe con minúscula para enfatizar la universalidad de las enseñanzas budistas (Dharma). Aunque no veo claro cómo usar la minúscula da énfasis a esa pretendida universalidad, lo que entiendo es que presentar las enseñanzas budistas, tal como las entiende Kabat-Zinn, recontextualizadas, en un lenguaje no religioso, parece la principal misión del Center for Mindfulness. A los instructores se les pide compromiso con la práctica de la meditación y con el estudio de ese dharma escrito con minúscula. Hay otra afirmación, que debo señalar, la de que el Dharma, es decir las enseñanzas del Buda y la meditación budista tienen un compromiso (otra vez esta palabra) con los principios de la investigación empírica. Si eso fuese así, el budismo sería considerado una ciencia y no una religión. Aunque puede ser una interpretación mía no carente de subjetividad, aprecio una especie de vocación misionera en la orientación del Center for Mindfulness, por más que esté auspiciado por el Centro Médico de la Universidad de Massachussets.

  33. Luis enero 6, 2017 a 18:16 #

    Me parece interesante el artículo aunque con muchas inexactitudes. No se si el autor a lo largo de los años que han transcurrido ha profundizado más en conocer que es mindfulness y que es el buddhismo. No es mi intención aclarar todo lo que me parece inexacto pero quisiera destacar dos cosas. El buddhismo no es una religión como el resto de las religiones. Hasta los monjes ponen énfasis en aclarar que la palabra buddhismo es inadecuada. Es como decir que un psicoanalista es Freudista y que el psicoanálisis es entonces una religión. El buddhismo ess una psicología, una filosofía y una ética; si alguna tradición como la mahayana le da demasiado énfasis al ritual y eso da la apariencia de religión es distinto. De aquí el prejuicio y error de la psicología occidental de intentar re-fundamentar que es el mindfulness y para que sirve. Sería muy útil echar una hojeadita a los fundamentos originales y luego entonces re-teorizar ad libitum. Otro aspecto es que no hay investigación sobre la atención por que Mindfulness o Atención Plena no trata de la atención sino del modo en que se pone. La atención como función ejecutiva habla simplemente de la dirección. La Atención Plena es el modo en que nos relacionamos con la experiencia. Y por el contrario a lo que opina el autor, si entendí bien, no es distanciarse de la experiencia, ni calmarse frente a la adversidad ni reducir la reactividad a la ansiedad o la depresión. Esos sólo son efectos que la psicología actual le ha encontrado. Independientemente de el objetivo “buddhista” original, la atención plena es mantenerse conciente de la experiencia… en un plano secundario reduce la reactividad pero no como primera instancia.
    Efectos colaterales: despersonalización? Visiones o recuerdos traumáticos? Lo más seguro es que quien esta enseñando esta técnica en esos casos se asusta y no sabe guiar al paciente ante esta experiencia que con mindfulness o sin mindfulness se presenta en diversos trastornos y circunstancias.

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