Trastornos a medida de ideologías: el Síndrome de Alienación Parental

 

Uno de los debates más interesantes en la psicología clínica y la psiquiatría actual es el referido a la consideración de los trastornos mentales como “formaciones naturales” o como “construcciones prácticas”, o lo que viene a ser lo mismo: ¿los trastornos mentales están ahí y los estamos descubriendo o son invenciones de los clínicos para denominar a problemas que se le presentan y poder tratarlos como si fueran enfermedades aunque no lo sean?

 

Como denuncian Marino Pérez y Héctor González en su libro “La invención de los trastornos mentales, ¿escuchando al síntoma o al paciente?”, el modelo psicofarmacológico de la enfermedad mental, principal defensor de que los trastornos mentales existen y son descubiertos, se asienta en tres pilares pseudocientíficos:

 

  • Diagnósticos sobre un listado superficial de síntomas
  • Supuestos desequilibrios bioquímicos
  • Pretendido determinismo genético
  

 

Sobre este modelo se han ido creando decenas de etiquetas en salud mental a imagen y semejanza de las enfermedades “físicas” de la medicina, proponiendo tratamientos supuestamente específicos para su tratamiento. Modelo que también ha sido asumido por las asociaciones de pacientes, que lejos del antiguo temor por la estigmatización, buscan una legitimación a sus problemas en un sistema de salud que sólo acepta como válido el sufrimiento etiquetado y categorizado, aunque esas etiquetas no tengan ninguna base científica y sólo sirvan para acceder a ciertos beneficios sanitarios y legales, lo que resulta realmente preocupante.

 

Me gustaría reflexionar acerca de dos de estos supuestos trastornos que cada vez escuchamos más y que, a pesar de estar basados en planteamientos pseudocientíficos y no tener evidencias empíricas de su existencia, son considerados como enfermedades con fundamentación biológica que deben ser tenidas en cuenta a la hora de tomar decisiones legales: el Síndrome de Alienación Parental y el Síndrome Post Aborto (SAP y SPA, por sus siglas). Para que el artículo no se haga muy largo, me centraré en esta ocasión en el SAP. He elegido estos dos porque ambos son en mi opinión el paradigma de supuestos trastornos inventados para justificar una ideología que además persisten gracias a su defensa por parte de grupos ultraconservadores.

 

 

EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

El Síndrome de Alienación Parental es un supuesto conjunto de síntomas propuesto por el psiquiatra infantil Richard Gardner. Antes de trabajar como capitán y psicólogo militar, especializado en la “desprogramación” de soldados estadounidenses prisioneros de guerra, Gardner se dedicaba a ejercer de perito judicial para hombres acusados de abuso y maltrato infantil. En ese contexto, desarrolla el SAP para defender la inocencia de sus pagadores y culpar a las denunciantes de falsedad en las declaraciones y denuncias.

 

LOS “SÍNTOMAS”

Desgracidamente, en los entornos legales se tiene poco conocimiento del método científico y de psicopatología, lo que llevó a Gardner a convencer a muchos jueces de la existencia de un síndrome inventado por él mismo del que nunca presentó pruebas empíricas y que sólo fue publicado en una editorial de su propiedad, llamada Creative Therapeutics.

 

Solamente su falta de evidencias empíricas sobre los síntomas y la etiología ya es suficiente para deslegitimar el famoso SAP. Sin embargo, vamos a analizar el supuesto trastorno. Como bien define la Asociación Española de Neuropsiquiatría, el SAP se refiere a la “programación” o “lavado de cerebro” hecho por un progenitor sobre el niño, con el fin de “denigrar” y “vilipendiar” al otro progenitor (añadiéndose elaboraciones “construidas” por el propio menor) y así justificar la resistencia del niño/a a mantener una relación con dicho progenitor, al cual se define como alienado. Sus supuestos síntomas, decididos por el propio Gardner, son los siguientes:

  1. Impedimento por parte de uno de los progenitores a que el otro progenitor vea a sus hijos o pueda convivir con ellos.
  2. Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia del hijo.
  3. Implicar al propio entorno familiar y a los amigos en los ataques al excónyuge.
  4. Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor.
  5. Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor.
  6. Influir en los niños con mentiras sobre el otro progenitor llegando a asustarlos.
  7. En los niños puede detectarse cuando éstos no pueden dar razones o dan explicaciones absurdas e incoherentes para justificar el rechazo; y también si utilizan frases o palabras impropias de su edad, como diálogos similares o idénticos al del progenitor «alienador», llegando incluso a inventar y mencionar situaciones de abuso o maltrato que jamás han sucedido.

 

Para la invención de su síndrome, Gardner realiza una analogía con el Síndrome de Down: la aparición de un conjunto de síntomas en el Down es indicativa de una anormalidad genética de igual manera que la aparición de los síntomas del SAP (inventados por él mismo, no lo olvidemos) es indicativa de que es un síndrome puro. He aquí un “razonamiento por analogía”, falacia dirigida a justificar la existencia “natural” del SAP. Como hay unos síntomas que aparecen siempre juntos, ya tenemos un síndrome “puro”, como ocurre con una enfermedad cromosómica. Por cierto: no aportó ninguna prueba de que esos esos supuestos síntomas aparecieran juntos.

 

Todas sus argumentaciones van dirigidas a explicar que el rechazo de un/a niño/a a su padre es siempre un síndrome provocado por una madre manipuladora, por lo que los testimonios de los niños a los que les ocurre esto no pueden ser tomados como válidos, ni siquiera cuando el niño denuncia un maltrato o abuso por parte de su padre. Tampoco los de los terapeutas que argumentan en contra del SAP, ya que pasan a formar parte de una “folie à trois” (locura a tres). Por supuesto, los argumentos de la madre tampoco son válidos. Solamente son válidos los del padre y los del “profesional” que apoye la existencia del síndrome, lo que lo convierte al SAP en infalsable: no hay manera de demostrar que no hay síndrome.

 

LA ETIOLOGÍA DEL SÍNDROME (LAS CAUSAS)

La supuesta causa del SAP es la programación que provoca la alienación del niño o niña de su padre, algo que se manifiesta a cualquier edad del niño. Esa supuesta simplicidad es sencilla de entender para alguien que no sepa nada de psicopatología, pero obvia todo lo que sabemos sobre la capacidad de representación, el desarrollo del lenguaje, el papel del juego, el desarrollo de la capacidad de pensamiento, la comprensión de la realidad y la fantasía, la construcción de teorías sobre la realidad, las relaciones con los otros, el desarrollo moral, o el progresivo conocimiento del mundo social. El propio término “programación” recuerda peligrosamente a su paso por el ejército estadounidense y a la tristemente famosa PNL®, modelo de comunicación interpersonal sin ninguna base científica que ha sido denunciado recientemente por el Aula Cultural de Divulgación Científica de la ULL.

 

 

LA TERAPIA DE LA AMENAZA

Como buen vendehumo, Gardner no perdió el tiempo: inmediatamente después de inventar su síndrome creó un supuesto método de terapia para tratarlo, que tampoco fundamentó en ningún estudio y que se convierte en el objetivo último del fatídico diagnóstico. A diferencia de cualquier otra terapia de las que conocemos, basada en trabajar en colaboración con el paciente para ayudarle a superar su sufrimiento, el abordaje del SAP se fundamenta en la llamada “terapia de la amenaza”. En pocas palabras, su supuesta terapia consiste  en la amenaza constante por parte de un terapeuta hacia la madre de un cambio permanente de la custodia y la restricción de contactos con el niño por parte de un juez. Por cierto, esta intervención la realiza el propio psicólogo que ejecuta el peritaje y sin secreto profesional, ambos comportamientos considerados violaciones a la ética profesional. Pero eso no pareció importar demasiado a Gardner.

 

Para su correcta aplicación, según Gardner, es necesaria una justicia dispuesta a enfrentarse a la instintiva tendencia de las madres “a luchar literalmente hasta la muerte para salvaguardar a sus descendientes”, lo que puede incluir reclusiones hospitalarias o en prisión para la madre y/o el hijo/a. Según el propio Gardner, “los terapeutas SAP deben sentirse cómodos amenazando a los alienadores como a los niños de que habrá consecuencias si violan el programa de visitas ordenador por el juzgado”. Espero que nunca tengan que toparse con nadie así, y menos con un psicólogo.

 

EL OBJETIVO DEL SAP

La creación de este síndrome por parte de Gardner no tenía el fin de conocer un fenómeno previamente investigado, ya que prácticamente no se apoyó en ninguna referencia que no fuera él mismo ni realizó ningún estudio empírico publicable. El SAP no es un “síndrome psicopatológico” diagnosticable. Más bien podríamos decir que se trata de un “síndrome legal”. Sólo se realiza en el ámbito de un litigio judicial, medicalizando la lucha por la custodia y la patria potestad en un proceso de divorcio.

 

Como ha sido denunciado reiteradamente, el SAP se mantiene en un contexto en que resulta funcional a los maltratadores para quitar valor al rechazo que sienten los hijos hacia el agresor. En lugar de estudiar las causas del rechazo del niño hacia su padre, se da por supuesto que existe una “programación” por parte de la madre. Si la madre niega la existencia de dicha programación, su negación es un síntoma de la existencia de SAP. No hay escapatoria. Aunque hoy se propone que no se utilice el famoso diagnóstico en casos de violencia de género, sigue siendo un arma para crear confusión y poner el foco de la sospecha sobre la parte a la que le ha sido asignada la patria potestad, fomentando la idea de que las madres provocan de forma habitual denuncias falsas de abuso sexual, algo que está completamente descartado hoy en día a partir de numerosos estudios (ver por ejemplo el publicado por el Grupo de Expertos y Expertas en Violencia de Género del CGPJ)

 

CONSECUENCIAS REALES DEL SAP

Aunque el SAP no tenía que haber entrado nunca al sistema judicial, hoy en día está cada vez más asentado. Podemos encontrar publicaciones de Psicología Jurídica dedicadas casi en exclusiva al famoso síndrome – que incluyen entre sus referencias bibliográficas las obras de Gardner, cuyas afirmaciones jamás demostró – o una Asociación Nacional de Afectados del Síndrome de Alienación Parental (ANASAP), que organiza congresos y busca que el síndrome sea reconocido como una VERDADERA Y REAL ENFERMEDAD MENTAL (así, en mayúsculas), con el fin de que uno de sus argumentos en un proceso judicial, y a veces el único, sea legítimo a los ojos de un juez.

 

EN CONCLUSIÓN

El SAP es una de las muestras más grotescas de cómo el uso del sistema categorial de trastornos mentales debe ser analizado concienzudamente. Aunque no existen evidencias de su existencia ni explicaciones plausibles de su etiología, la etiqueta ha sobrepasado fronteras y está resultando útil a diversos colectivos: psicólogos y psiquiatras especialistas en SAP que dan cursos, conferencias, realizan periciales y ejecutan sus “terapias de amenaza”, supuestos afectados que buscan que el estado apoye sus argumentos con el fin de obtener beneficios jurídicos y económicos, y un elenco de sexistas y misóginos obsesionados en mantener sus prejuicios ideológicos con argumentaciones legítimas, aunque estas sean completamente pseudocientíficas y estén basadas en un simple conjunto de supuestos síntomas cuyos “determinantes genéticos” se sostienen en una imagen del desarrollo del niño y de la psicología de las mujeres propia del siglo XIX. De este último grupo que hablaremos un poco más en el siguiente artículo sobre el Síndrome Post Abortivo.

 

Curso de SAP en el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Oriental

 

Libro sobre SAP

Otro libro sobre el SAP

Y otro. Y hay más.

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

Asociación Española de Neuropsiaquiatría (2010): Declaración en contra del uso clínico y legal del llamado Síndrome de Alienación Parental. [Disponible en http://www.aen.es/docs/Pronunciamiento_SAP.pdf]

Corsi, J. (2007): El síndrome de alienación parental o el peligro que entrañan las teorías pseudocientíficas como base de las decisiones judiciales. Revista Jurídica de Igualdad de Género, 2007, Nº1, pp. 73-77 [Disponible aquí]

Escudero A., Aguilar L., y De la Cruz J. (2008): La lógica del Síndrome de Alienación Parental de Gardner (SAP): “terapia de la amenaza”.  Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq., 2008, vol. XXVIII, n.o 102, pp. 283-305 [Disponible en http://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v28n2/v28n2a04.pdf]

Gardner R.A., «Legal and Psychotherapeutic Approaches to the Three Types of Parental Alienation Syndrome Families. When Psychiatry and the Law Join Forces», Court Review, 1991, 28, 1.

González Pardo H. y Pérez Álvarez M. (2007): La invención de trastornos mentales: ¿escuchando al fármaco o al paciente? Alianza Editorial.

Grupo de expertos y expertas en violencia doméstica y de género del CGPJ. (2009). Estudio sobre la aplicación de la Ley integral contra la violencia de género por las Audiencias Provinciales. [Disponible aquí]

Vaccaro S. (2002): Nada nuevo bajo el sol. [Disponible aquí]

Wikipedia: Síndrome de Alienación Parental

 

NOTA: He utilizado expresamente un artículo de Jorge Corsi a sabiendas de que el autor está condenado por abuso de menores. Como es lógico, condeno absolutamente y sin paliativos su delito y es justo que cumpla su pena. Sin embargo, y siendo coherente con mis principios, creo firmemente que cualquier argumento debe analizarse en sí mismo y su validez no depende de quién lo plantea. Por ese motivo he entrado a analizar el SAP al margen de que Gardner fuera abiertamente un machista y se moviera por intereses empresariales, porque eso daría igual si sus planteamientos estuvieran bien fundamentados. Por eso y también por pura lógica rechazo frontalmente las argumentaciones ad hominem.

 


39 Respuestas a “Trastornos a medida de ideologías: el Síndrome de Alienación Parental”

  1. Jorge Campo enero 8, 2013 a 16:28 #

    Enhorabuena por el artículo, que me parece muy bien llevado y pormenorizado.

    A colación del mismo, me vas a permitir añadir un par de enlaces relacionados con el tema:

    un artículo que para mí se ha convertido casi en un clásico respecto a la medicalización-biologización del comportamiento es el siguiente de Joseph Wyatt:

    Behavior Analysis in the Era of Medicalization: The State of the Science and Recommendations for Practitioners
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2859795/

    Por otro lado, los derroteros por los que está saltando la psiquiatría en su nuevo DSM-5 no dejan lugar a dudas por dónde van a la hora de crear nuevas enfermedades mentales.
    Un buen ejemplo es el diagnóstico de “Trastorno de Síntoma Somático” (Somatic Symptom Disorder o SSD) según el cual (agárrense los machos):

    Si, al menos durante seis meses, se tienen uno o más síntomas estresantes y/o disruptivos de la vida diaria y si se dan uno o más de las tres reacciones siguientes:

    Criterio #1: Pensamientos desproporcionados acerca de la seriedad de los síntoma(s);

    Criterio #2: un alto nivel de ansiedad acerca de los síntomas o de la salud; o

    Criterio #3: Consumir demasiado tiempo y energía en los síntomas o las preocupaciones sobre la salud.

    tendremos, voilà, una nueva enfermedad mental, el SSD:

    http://www.psychologytoday.com/blog/turning-straw-gold/201212/physical-illnesses-may-soon-be-labeled-mental-disorders

    Como bien dice el artículo, un cáncer o un dolor estomacal por ese periodo pasarán a ser una enfermedad mental.
    Merece la pena echar un vistazo al artículo y sus razonamientos acerca de los peligros de este modo de pensar y actuar.

    • eparquio
      eparquio enero 9, 2013 a 12:07 #

      Gracias por la aportación Jorge. No conocía el primer artículo, me ha gustado mucho. Sobre la patologización de la normalidad y la medicalización hay algo que me tiene un poco preocupado, y es que los grupos más activos en la crítica al DSM V han sido los que defienden teorías pseudocientíficas en psicología, sobre todo los psicoanalistas. Echo de menos que la psicología científica plantee de forma seria, más allá de algunos autores independientes, una crítica a estos dos fenómenos que no responden a evidencias empíricas sino a intereses de la farmaindustria, a los que los psicólogos damos carta de naturaleza con nuestra connivencia. Saludos.

  2. Rayco Expósito Martín enero 8, 2013 a 21:16 #

    No entiendo a qué te refieres con el modelo psicofarmacológico de la enfermedad mental, ¿qué modelo es ése?. ¿Es el modelo aceptado por el conjunto de médicos psiquiatras?.

    El cerebro como máquina biológica que es responde a estímulos químicos, físicos y biológicos, no estoy descubriendo nada, las drogas son muy antiguas…
    Como cualquier ser vivo, cada uno de sus órganos y su manera de funcionar dependen de que se exprese un gen o no para que luego codifique una determinada proteína o no lo que puede conllevar a un tipo de comportamiento o no. Lógicamente hay transtornos que en nada tienen que ver con esto… pero poner la bioquímica y la genética como factores pseudocientíficos no lo entiendo del todo. Quizás se podría hacer una lista de síntomas que podrían tener base química/biológica/genética y otros que no… Por ejemplo, el hecho de que una madre tenga un hijo preferido respecto a otros crees que tiene algún tipo de base biológica???.

    • Jorge Campo enero 8, 2013 a 21:54 #

      Rayco escribió:
      “Como cualquier ser vivo, cada uno de sus órganos y su manera de funcionar dependen de que se exprese un gen o no para que luego codifique una determinada proteína o no lo que puede conllevar a un tipo de comportamiento o no”

      ¿quieres indicar con ello que la conducta está en los genes y/o las proteínas?

      ¿Conoces por otro lado algún gen-es o proteína-s que produzcan alguna de las enfermedades mentales proclamadas por la psiquiatría? ¿algún elemento químico? ¿biológico?

    • eparquio
      eparquio enero 9, 2013 a 12:21 #

      El modelo psicofarmacológico es el que defiende la conceptualización de los trastornos mentales como entidades que existen en la realidad y que vamos descubriendo. En esencia, asume que los trastornos mentales son cualitativamente diferentes entre sí y que cuentan con unas causas biológicas específicas, por lo que se puede (o se podría, en su caso) plantear un tratamiento específico para cada trastorno. Hoy en día no conocemos la causa biológica de uno sólo de los trastornos mentales que recogen los manuales diagnósticos, e incluso planteamientos como la famosa hipótesis serotoninérgica de la depresión han sido echados por tierra. En otro sentido, parece más ajustado el planteamiento de que los trastornos mentales son construcciones histórico sociales que dirigidas a entender el sufrimiento humano, pero que no pueden ser asumidas como reales en sentido estricto. La depresión, por ejemplo, no se puede ir a buscar al cerebro. No nace de unos hallazgos neurológicos, sino que es un conjunto de respuestas del ser humano, la mayoría no entendibles fuera del contexto histórico y cultural de esa persona, que hemos decidido que son síntomas y a las que hemos dado un nombre cuando aparecen conjuntamente.

      Por supuesto, toda actividad humana tiene unos correlatos biológicos y fisiológicos, pero sabiendo el papel del aprendizaje en la conducta humana, no podemos explicar y predecir el comportamiento sin conocer el contexto en el que se ha desarrollado ese comportamiento. Hoy en día tenemos datos que indican tendencias de comportamiento cuya base es fundamentalmente biológica, pero también sabemos que esas tendencias se desarrollan de forma distinta en función de la historia de aprendizaje de cada persona.

      Como ves, el tema es complejo, y con lo que sabemos hoy en día, probablemente de entrada lo correcto es huir de reduccionismos a la hora de explicar la conducta.

  3. Rayco Expósito Martín enero 9, 2013 a 19:51 #

    Lógicamente la conducta no viene predeterminada por los genes o las proteínas, pero sí te predispone o actúa como tamiz. El funcionamiento del sistema endocrino viene determinado por los genes (recuerden que los genes se expresan de forma dinámica, no somos ADN-robots)… Como las proteínas son los reguladores de TODO lo que pasa en nuestro cuerpo, no logro llegar a imaginarme algún tipo de actividad en el que una proteína no medie. Con lo de enfermedad mental supongo que te refieres a problemas relacionados con depresiones leves o adicciones… porque en la enfermedad de las vacas locas, o en el parkinson están ampliamente estudiado el efecto de algunas proteínas determinadas. Las distintas depresiones no están tan estudiadas pero igualmente hay patrones genéticos bien definidos que indican un riesgo mayor de padecer depresiones.

    Independientemente de estudios concretos que desconozco, desde el punto de vista lógico había que preguntarse si realmente somos estructura o por el contrario tenemos algo invisible (similar al alma)… si no hay genes ni nada que explique nuestra acción, de dónde nos viene esa por “absorción”??.

    Siempre me han resultado curiosas las luchas entre profesiones que comparten “usuarios”, no las entiendo porque suelen tratar aspectos tan diferentes que no deberían chocar… creo que en el estudio del universo del cerebro los psiquiatras, biológos o neurocientíficos tienen herramientas más apropiadas para decir afirmaciones categóricas.
    Con esto no defiendo el predeterminismo genético, sino su influencia clara, la estructura quimicofísica del cerebro y la psiquiatría como ciencia válida que se provee de herramientas potentes para descubrir “conocimiento nuevo” acerca del cerebro.

    • Jorge Campo enero 10, 2013 a 11:17 #

      Como siempre digo, el cerebro es condición necesaria pero no suficiente para que exista conducta.

      En realidad el error está en pensar que el comportamiento surge de un sitio llamado mente, la cual está ubicada en un órgano llamado cerebro.

      Con respecto a las vacas locas o el parkinson son claramente enfermedades a secas, no son “enfermedades mentales”.

      Perdona pero me cuesta contestar a la lógica de estas dos líneas:
      “hay patrones genéticos bien definidos que indican un riesgo mayor de padecer depresiones…Independientemente de estudios concretos que desconozco”

      Volviendo a la conducta, ésta afecta al organismo como un todo, no a alguna de sus partes y no se halla en ningún sitio. Quizá un ejemplo de en qué consiste la conducta sea aclaratorio:

      Un soplo en el ojo produce el cierre automático del párpado. Esto sabemos es fisiología.
      Si asociamos ahora el soplo con un sonido repetidas veces, obtenemos más pronto que tarde, que el sonido es capaz de producir el cierre del ojo.
      Estamos hablando claramente de condicionamiento clásico aquí.

      El cierre del ojo por el sonido sólo se dará en aquellos organismos (con una fisiología acorde) que hayan sido expuestos a estas asociaciones. Al contrario que pasa el soplo en sí, el cual se da en toda la especie siempre.

      Este es un ejemplo simple de lo que se considera conducta para distinguirla de la biología o la fisiología. Este desligamiento de lo anterior debido a las experiencias son el fundamento de la noción de conducta.

      ¿Qué sucede entre paradigmas, escuelas y disciplinas? Sucede que en ocasiones no se definen adecuadamente o se mezclan unos niveles con otros, no teniéndose claros los aspectos conceptuales básicos de la disciplina

      Por ejemplo,la biología o la neurociencia(como rama de la fisiología) no deberían tener problema alguno con la psicología. La psicología por su parte, mediante sus diferentes escuelas, comete en casi todas ellas, el error de la psiquiatría al mezclar niveles y disciplinas.

      • Rayco Expósito Martín enero 10, 2013 a 18:59 #

        Con el comentario anterior de Eparquio estoy totalmente de acuerdo, la base fundamental es biológica y luego el ambiente y su entorno lo modula. Es decir, Ussain Bolt no sería Ussain Bolt si no tuviera esa genética, pero si la tuviera y nunca le diera por correr tampoco sería capaz de hacer lo que hace. Si tenemos dos niños en un mismo entorno y ambiente, uno puede ser mucho más tímido que el otro, eso es genética. Si luego al que tiene predisposición para ser tímido lo tienes todo el día en fiestas, pues lógicamente su comportamiento cambiará. El ADN se expresa o no en función de los cambios del ambiente y predispone a la persona, incluso la alimentación hace que se exprese un gen o no, de ahí el avance de la nutrigenómica… A nivel psicológico pasa lo mismo, si existen personas con predisposición a TOC (es decir se detecta un genotipo ya demostrado como verdadero en la cuasa del TOC) pues se recomendarán una serie de pautas para que ese genotipo no se convierta en un fenotipo. Cuando hablo de patrones genéticos, no me refiero a un gen, influyen muchas más cosas, de hecho el ADN basura que hasta ahora no actuaba tiene una profunda incidencia en la expresión de otros genes… pero es que es todavía más complicado porque la epigenómica, a nivel de proteínas todavía es mucho más compleja y ahí también hay muchos factores que inciden en nuestro fisiología primero y en nuestro comportamiento después, no lo determinan por completo pero sí que influyen. Haciendo el símil del coche, conociendo las moléculas del neumático del coche no sabemos si éste pinchará o no en un futuro, pero si conocemos todas las moléculas, sus interacciones… y además conocemos cómo se usará el coche, ahí quizás podamos adelantar algo. El mecánico puede predecir más pero resolver menos, el ingeniero al contrario… pero que el mecánico le lleve la contraria al ingeniero es lo que no cuadra.

    • eparquio
      eparquio enero 10, 2013 a 11:24 #

      Hemos hablado varias veces sobre este tema, pero parece que no acabo de explicarme claramente, así que voy a utilizar una metáfora: cuando analizamos un coche, podemos conocer sus piezas, cómo realiza el proceso de encendido o los mecanismos que utiliza para mover las ruedas. Hay diferencias entre los coches, lo que a unos les permitirá unas prestaciones y a otros no. Eso sería el componente biológico. Ahora, solamente conociendo el funcionamiento de las piezas del coche, ¿podríamos saber qué dirección va a tomar hoy? Para saber eso, tendríamos que conocer el lugar al que suele ir cada día y las motivaciones que le lleva hasta allí, lo que nos permitiría predecir con cierta exactitud el recorrido de la jornada. A eso me refiero con la historia de aprendizaje y la necesidad del análisis del contexto en el que se encuentra ese coche para explicar su “comportamiento”. No implica la existencia de alma o cosas similares, de hecho si al coche le faltan las ruedas o las bujías no podrá dirigirse a ninguna parte aunque quiera. El componente biológico es básico y fundamental, pero no permite explicar y predecir gran parte de la conducta humana.

      En otro orden de cosas, no confundas “trastorno mental” con “enfermedad neurológica”. La conceptualización de un Trastorno de Ansiedad Generalizada, por ejemplo, no tiene nada que ver con la que se hace del Párkinson o el Alzheimer.

      Para explicarte mejor la complejidad del estudio de la conducta, te paso un artículo que publicó ayer Fernando Blanco que es muy clarificador al respecto: http://psicotecablog.wordpress.com/2013/01/09/el-cubo-de-rubik-de-la-psicologia-y-la-unificacion-como-gran-objetivo/

  4. Roberto Jauregi enero 9, 2013 a 23:27 #

    Hola: lamento informarle de que está vd. equivocado. Dice “Me gustaría reflexionar acerca de dos de estos supuestos trastornos que cada vez escuchamos más y que, a pesar de estar basados en planteamientos pseudocientíficos y no tener evidencias empíricas de su existencia, …”. Es falso. En España por lo menos hay 2 estudios empíricos sobre el SAP, uno en Asturías, con 39 casos, y otro en los juzgados de Barcelona con 83 casos. Ambos publicados en revistas científicas:

    DESCRIPCIÓN DEL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL EN UNA MUESTRA FORENSE
    Ramón J. Vilalta Suárez – Instituto de Medicina Legal de Asturias
    Psicothema 2011. Vol. 23, nº 4, pp. 636-641 ISSN 0214 – 9915 CODEN PSOTEG

    Ramón J. Vilalta Suárez es Decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Asturias y responsable de la sección de Psicología Jurídica del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos de España.

    El objetivo de este estudio fue valorar la presencia de los criterios que definen el Síndrome de Alineación Parental (SAP) en una muestra de familias en proceso de separación. Para ello SE ANALIZARON 39 EXPEDIENTES obtenidos de los asuntos de familia evaluados por un servicio de psicología forense.

    http://www.psicothema.es/pdf/3934.pdf

    PSICOPATOLOGÍA CLÍNICA LEGAL Y FORENSE. Volumen 5, 2005, pp 5 – 29.

    ANÁLISIS DESCRIPTIVO DE LAS CARACTERÍSTICAS ASOCIADAS AL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL (SAP).

    M. CARTIÉ, R. CASANY, R. DOMÍNGUEZ, M. GAMERO, C. GARCÍA, M. GONZÁLEZ Y C. PASTOR.

    EQUIPO DE ASESORAMIENTO TÉCNICO DE CATALUÑA ADSCRITO A LOS JUZGADOS DE FAMILIA DE BARCELONA Y PARTIDOS JUDICIALES DE BARCELONA Y TARRAGONA.

    LA MUESTRA ESTÁ COMPUESTA POR 69 FAMILIAS, de las provincias de Barcelona y Tarragona, atendidas entre los años 2001 a 2003, por los técnicos que subscriben el presente estudio. …/…., por lo que LA MUESTRA DE NIÑOS REPRESENTADA ES IGUAL A 83. (PÁG. 11)

    Las 25 páginas publicadas del estudio:

    http://www.secuestro-emocional.org/Doc/SAP-EquipoCatalanes.pdf
    http://www.masterforense.e

  5. eparquio
    eparquio enero 10, 2013 a 10:49 #

    Gracias por los artículos Roberto. De entrada, me gustaría decirle que dos estudios empíricos no son suficientes para dar por sentada la existencia de un cuadro psicopatológico. Pero analizando los artículos he encontrado errores metodológicos de bulto en ambos: no explican el procedimiento de selección de las muestras ni la validez de los instrumentos utilizados para la valoración de la aparición del supuesto síndrome. O lo que es lo mismo, yo estudio a un grupo elegido por mí bajo mi criterio y valoro como quiero la presencia de los criterios del síndrome del que estoy intentando demostrar su existencia.

    Sin embargo, me ha llamado la atención una de las consideraciones que hacen los autores en las conclusiones del segundo artículo y que no tiene que ver con los datos de su propia investigación. Copio literalmente:

    “A merced de esta circunstancia, que provoca una dificultad en los profesionales para detectar y trabajar con esta realidad, es comprensible el uso, a menudo inapropiado, de la categoría de SAP. Es por este motivo, que muchas asociaciones de padres separados no custodios han incorporado este término como propio, utilizándolo como un argumento para destacar la manipulación y la injusticia a la que se sienten sometidos, al verse alejados de sus hijos. El SAP se ha transformado en un “cajón de sastre” en el ámbito social, complicando más una adecuada diferenciación del concepto.”

    “El progenitor alienado reclama y exige (reivindica) una intervención individual del progenitor alienador para solventar la problemática, ya que le atribuye la responsabilidad exclusiva del SAP, sin contemplar su propia contribución en el síndrome, lo que produce de manera implícita, que se mantenga y promueva esta situación.”

    Es llamativo que unas personas que hacen un estudio dirigido a buscar pruebas empíricas de un síndrome hagan mención al papel de un grupo de personas que busca pruebas de su existencia por intereses, que es de lo que precisamente habla mi artículo.

    • Jorge Campo enero 10, 2013 a 10:56 #

      Simplificando y yendo a la raíz del asunto: El SAP no es otra cosa que comportarse de ciertos modos, algo que hacemos todos en unos y otros sentidos.
      Uno de los errores de modelo enfermedad mental es precisamente el patologizar la conducta para luego convertirse en el elemento “explicativo” de la misma.

    • Roberto Jauregi enero 10, 2013 a 23:55 #

      Estos dos estudios empíricos publicados en revistas científicas lo que demuestran es que LA PRINCIPAL PREMISA DE SU ARTÍCULO, ESTO ES, QUE NO EXISTEN ESTUDIOS EMPÍRICOS SOBRE EL SAP (REPETIDA 3 VECES), ES FALSA, por lo que TODAS LAS DEMÁS CONCLUSIONES POSTERIORES DEL MISMO NO TIENEN NINGÚN VALOR, ya que parten de un hecho objetivo falso. En mi opinión, motivo suficiente para retractarse de todo el artículo.

      Respecto a que “dos estudios empíricos no son suficientes para dar por sentada la existencia de un cuadro psicopatológico.”, quizá sí, quizá no, pero… YO HE PUESTO DOS ESTUDIOS EN ESPAÑA A MODO DE EJEMPLO, HAY MUCHOS MÁS A NIVEL MUNDIAL, y puede que también en España.

      Incluso el propio Gardner tiene publicado en revista científica un estudio sobre 99 casos:

      ¿Deberían los Tribunales Ordenar a los niños con SAP visitar/residir con los Padres Alienados?
      Un Estudio de Seguimiento
      Richard A. Gardner. M.D.
      © 2001 The American Journal of Forensic Psychology 19(3):El 61-106.
      http://www.fact.on.ca/Info/pas/gard01a.htm
      http://www.secuestro-emocional.org/Doc/Should-Courts-Order-PAS-Children-to-Visit-Reside-with-the-Alienated-Paren_TradSp.doc

      Incluso hay uno sobre el mismo fenómeno editado por la AMERICAN BAR ASSOCIATION SECTION OF FAMILY LAW (410.000 socios), con un studio de 700 casos durante 10 años de seguimiento:

      NIÑOS REHENES: GRABACIÓN CON PROGRAMACIÓN Y LAVADO DE CEREBRO EN NIÑOS. Stanley S. Clawar, Brynne V. Rivlin M.S.S. SECCIÓN DE FAMILIA DE LA ASOCIACIÓN LEGAL AMERICANA.

      ESTÁ BASADO EN UN ESTUDIO DE DIEZ AÑOS DE 700 CASOS REALIZADO POR LOS AUTORES y el TRABAJO DESARROLLADO CON LOS NIÑOS DE PAREJAS DIVORCIADAS.

      http://www.amazon.com/Children-Held-Hostage-Stanley-Clawar/dp/0897076281
      http://apps.americanbar.org/abastore/index.cfm?section=main&fm=Product.AddToCart&pid=5130034

      REPITO: LA PRINCIPAL ARGUMENTACIÓN DE SU ARTÍCULO ES FALSA, POR LO QUE SUS CONCLUSIONES NO TIENEN NINGÚN VALOR

    • Roberto Jauregi enero 11, 2013 a 12:05 #

      Vamos con OTRA CUESTIÓN FALSA sobre el artículo: “los principales defensores del SAP y los que exigen incluso que sea introducido como síndrome en los Sistemas Clasificatorios Diagnósticos como el DSM o la CIE son las asociaciones de padres por la custodia compartida”.

      La propuesta principal de inclusión del SAP en el DSM y el CIE ha sido efectuado por un grupo de profesionales (sobre todo psicólogos y psiquiatras) encabezados por el profesor de Psiquiatría Infantil de la Universidad de Vanderbilt (Nashville, Tennessee, USA) William Bernet. El grupo original de 50 profesionales de 11 países, incluido España, ha aumentado desde entonces. ASÍ PUES ES FALSA LA ARGUMENTACIÓN DE QUE PADRES SEPARADOS, SIN CONOCIMIENTO PROFESIONALES EN LA CUESTIÓN, SEAN SUS PRINCIPALES DEFENSORES:

      Published in: THE AMERICAN JOURNAL OF FAMILY THERAPY, VOLUME 38, ISSUE 2 MARCH 2010 , PAGES 76 – 187
      PARENTAL ALIENATION, DSM-V, AND ICD-11
      Authors: William Bernet (a); Wilfrid von Boch-Galhau (b); Amy J. L. Baker (c); Stephen L. Morrison (d)
      Affiliations:
      (a) Department of Psychiatry, Vanderbilt University School of Medicine, Nashville, Tennessee, USA
      (b) Private Practice, Wrzburg, Germany
      (c) Vincent J. Fontana Center for Child Protection, New York, New York, USA
      (d) Houston Police Department and Departments of Criminal Justice and Social Science, University of Houston-Downtown, Houston, Texas, USA

      TEXTO COMPLETO DEL ARTÍCULO (113 PÁGINAS)
      http://www.figlipersempre.com/res/site39917/res536551_Bernet10.pdf
      https://netfiles.uiuc.edu/r-ferrer/VisitationSchedule/PAS/BernetDSM5.pdf

      LIBRO: ALIENACIÓN PARENTAL DSM-5, Y ICD-11
      2010, 264 pp. (7 x 10), 15 il., 4 tables
      Por William Bernet, profesor, Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de Vanderbilt (Nashville, Tennessee, USA ) ISBN: 978-0-415-57485-3
      Publication Date: 01/04/2010 Pages: 128

      COLABORADORES: Mención de los nombres de 50 profesionales de 11 países, entre ellos españoles.
      http://www.fnf.org.uk/downloads/P

      • Roberto Jauregi enero 11, 2013 a 12:36 #

        A mayor abundamiento sobre la propuesta de inclusión del SAP y el ICD-11, ya que el último link que puse salió cortado:

        LIBRO: ALIENACIÓN PARENTAL DSM-5, Y ICD-11

        COLABORADORES: 50 profesionales de 11 países

        http://www.fnf.org.uk/downloads/Parental_Alienation,_DSM,_ICD_-_Brochure.pdf

        También en España la inclusión está apoyada por profesionales (no incluídos en los 50 anteriores):

        LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA MULTIDISCIPLINAR DE INVESTIGACIÓN SOBRE INTERFERENCIAS PARENTALES (ASEMIP) APOYA LA INCLUSIÓN DEL TRASTORNO DE ALIENACIÓN PARENTAL (PAD) EN LA QUINTA EDICIÓN DEL MANUAL DIAGNÓSTICO Y ESTADÍSTICO DE TRASTORNOS MENTALES (DSM-V)

        ESTA JUNTA DIRECTIVA HA ACORDADO OTORGAR SU TOTAL APOYO A LA INCORPORACIÓN DE ESTE TRASTORNO EN ESTA REVISIÓN, EN LOS TÉRMINOS EXPRESADOS POR LOS AUTORES DEL TRABAJO “PARENTAL ALIENATION, DSM-V, AND ICD-11”, RECIENTEMENTE PUBLICADO.

        SE CONSIDERA QUE ESTE TRASTORNO ES UN PROBLEMA DE SALUD MENTAL GRAVE, ….

        LA JUNTA DIRECTIVA DE ASEMIP Madrid, a 24 de abril de 2010

        La Nota de Prensa en castellano y en inglés:
        http://cort.as/33BI
        https://docs.google.com/open?id=0ByH0lj4t8MxxWlBtZHNoWE9jUk0

        Esta Asociación está PRESIDIDA por Francisca Fariña Rivera. CATEDRÁTICA DE PSICOLOGÍA JURÍDICA DEL MENOR en la Universidad de Vigo, en su comité científico hay SEIS PROFESORAS DE UNIVERSIDAD
        http://www.asemip.org/?page_id=8

        REUNIÓN DE ALGUNOS DE LOS PROFESIONALES EUROPEOS SOLICITANTES DE LA INCLUSIÓN DEL SAP EN EL DSM Y CEI.
        Florencia el 2-5 de abril de 2009

        Participantes (foto incluida):
        EDUARD BAKALAR, PHD. (REPÚBLICA CHECA), PAUL BENSUSSAN, M.D. (FRANCIA), WILLIAM BERNET, M.D. (EE.UU.), WILFRID V. BOCH. GALHAU, M.D. (ALEMANIA), BENOIT VAN DIEREN, PHD. (BÉLGICA), CHRISTIAN T. DUM, PHD. (ALEMANIA), ANJA HANNUNIEMI, M.A, (FINLANDIA), LENA HELLBLOM SJÖGREN, PHD, (SUECIA), URSULA KODJOE, M.A, (ALEMANIA), OLGA ODINETZ, PHD, (FRANCIA)
        http://www.acalpa.org/pdf/noteflorence%202009.pdf

  6. eparquio
    eparquio enero 10, 2013 a 11:11 #

    Vamos a aclarar algo que parece que no se ha entendido bien del artículo: las situaciones que describen los criterios del supuesto síndrome pueden aparecer, y de hecho yo me he encontrado con casos en los que uno de los miembros de la pareja realiza alguno de estos comportamientos. Cuando un menor rechaza a su padre o madre, el procedimiento es realizar un estudio que permita conocer las causas de dicho rechazo, y si se demuestra que han existido conductas como las que se describen por parte de uno de los progenitores, se le puede acusar de maltrato.

    Lo que no resulta admisible es que cuando un menor muestre un rechazo hacia su padre o madre se quiera atribuir a un síndrome sin validez empírica que da por una etiología basada en la supuesta “programación” del otro progenitor. Esa supersimplificación de la realidad no ayuda a dilucidar las verdaderas causas de ese rechazo y pone automáticamente la causa del rechazo del niño en el otro progenitor, cuando muy bien podría deberse a las propias conductas del que está siendo rechazado.

    Pero hay algo que me resulta sorprendente, y es que los principales defensores del SAP y los que exigen incluso que sea introducido como síndrome en los Sistemas Clasificatorios Diagnósticos como el DSM o la CIE son las asociaciones de padres por la custodia compartida. No acabo de entender la necesidad que tienen esos padres de buscar legitimación en un síndrome creado a partir de presupuestos pseudocientíficos y creado para defender a hombres acusados de haber abusado sexualmente de menores. Hay argumentos suficientes para defender la custodia compartida siempre que ambos progenitores cumplan con las condiciones y aptitudes necesarias, y no necesitan ampararse en la existencia de este síndrome “legal”.

    • Jorge Campo enero 10, 2013 a 11:24 #

      Eparquio escribió:
      “Pero hay algo que me resulta sorprendente, y es que los principales defensores del SAP y los que exigen incluso que sea introducido como síndrome en los Sistemas Clasificatorios Diagnósticos como el DSM o la CIE son las asociaciones de padres por la custodia compartida”

      La diferencia está en que con el modelo patológico es la persona la que pasa a tener el problema, eximiendo así de culpa a los demás. Ya no hablaríamos de comportamientos aprendidos y de interacciones sino de “tenencia” de un algo “dentro” que es el que produce tales o cuales efectos y esto cambia mucho el cuento y su uso.

  7. Jorge Campo enero 10, 2013 a 12:00 #

    William James se preguntaba a finales del XIX si ¿Lloramos porque estamos tristes o estamos tristes porque lloramos?

    James creyó resolver el enigma quedándose con la segunda parte: Estamos tristes porque lloramos.

    B.F. Skinner le respondió en su día con lo siguiente:
    “No lloramos porque estamos tristes, o nos sentimos tristes porque lloramos. Lloramos y nos sentimos tristes porque algo nos ha pasado”

    Yendo a la depresión o al SAP, tenemos lo mismo.
    Para la depresión, no estamos sin ganas, tristes o sin fuerzas porque porque estemos deprimidos (sería una explicación circular), sino que nos sentimos así porque nos dejó la novia, murió un allegado o perdimos el trabajo, por poner algunos ejemplos.

    Decir que nuestro estado es debido a la depresión es en realidad no decir nada. Sería una pseudoexplicación de lo que nos ocurre. De hecho sin “síntomas” no se da ese “cuadro patológico”.

    En realidad lo que hacemos ahí es poner una etiqueta a una serie de respuestas que le dan “razón de ser”. Es intrigante cómo, esa etiqueta, por arte de qué, pasa luego a ser la responsable de nuestro estado y la explicación de todo ello.

  8. Roberto Jauregi enero 11, 2013 a 0:48 #

    En cuanto a Gardner, AL QUE VD. TRATA DE “VENDEHUMO”, “QUE SÓLO FUE PUBLICADO EN UNA EDITORIAL DE SU PROPIEDAD, LLAMADA CREATIVE THERAPEUTICS”, y al que nos presenta como “ Antes de trabajar como capitán y psicólogo militar, especializado en la “desprogramación” de soldados estadounidenses prisioneros de guerra, …”.

    Ignoro si Gardner fue capitán y psicólogo militar, o es sólo un bulo de los muchos que circulan por la red sobre él. LO QUE SÍ FUE ES UN PRESTIGIOSO PSIQUIATRA INFANTIL.

    Alguno de sus materiales, por ejemplo, han sido publicados por la propia AMERICAN PSYCHOLOGICAL ASSOCIATION (APA) (150.000 asociados, mayor asociación de psicólogos del mundo (Wikipedia)).

    EL DR. GARDNER EN LA PÁGINA WEB DE LA AMERICAN PSYCHOLOGICAL ASSOCIATION (APA).

    En la página oficial de la APA, sobre Gardner:

    “RICHARD A. GARDNER, MD, (1931-2003) FUE PROFESOR CLÍNICO DE PSIQUIATRÍA INFANTIL EN EL COLEGIO DE MÉDICOS Y CIRUJANOS DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA. DR. GARDNER PUBLICÓ MÁS DE 250 LIBROS Y ARTÍCULOS SOBRE DIVERSOS ASPECTOS DE LA PSIQUIATRÍA INFANTIL.

    Desarrolló tres juegos innovadores de psicoterapia infatil, que HAN DEMOSTRADO SER ESPECIALMENTE ÚTILES CON LOS NIÑOS que son resistentes a la psicoterapia tradicional. Estos incluyen The Talking, Feeling, and Doing Game, The Storytelling Card Game, y Dr. Gardner’s Pick-and-Tell Game.

    Dr. Gardner mantuvo una activa práctica privada en psicoterapia de niños y adolescentes y conferencias en los Estados Unidos y en el extranjero tanto legal como a profesionales de la salud mental.

    Fue certificado en la psiquiatría y la psiquiatría infantil de la Junta Americana de Psiquiatría y Neurología. Él era un compañero de vida de la American Psychiatric Association y miembro de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y del Adolescente y la Academia Americana de Psicoanálisis.

    EL DR. GARDNER ES MENCIONADO EN WHO’S WHO IN AMERICA Y WHO’S WHO IN THE WORLD.”
    (Clikar en About the Therapist).

    http://www.apa.org/pubs/videos/4310779

  9. Roberto Jauregi enero 11, 2013 a 1:12 #

    Volviéndo sobre Gardner, y su comentario de ”… sólo fue publicado en una editorial de su propiedad, llamada Creative Therapeutics.”

    Sobre que sólo publicaba en su propia editorial ES FALSO TAMBIÉN, artículo en revista científica:

    The American Journal of Family Therapy, Volume 30, Issue 5 October 2002 , pages 395 – 416
    HECHOS CONTRA DESINFORMACIÓN SOBRE RICHARD A. GARDNER – Autor: Richard. A. Gardner

    MALENTENDIDO: Las publicaciones del Dr. Gardner no son revisadas por pares (peer review).

    REALIDAD: He publicado aproximadamente 150 artículos DE LOS CUALES APROXIMADAMENTE 85 LO HAN SIDO EN PUBLICACIONES REVISADAS POR PARES.

    MALENTENDIDO: El Dr. Gardner tiene su propia compañía editorial, Creative Therapeutics, Inc., y publica todos sus libros con su propia empresa.

    REALIDAD: Poseo Creative Therapeutics, Inc., y desde 1978 he publicado la mayoría (pero no todos) mis libros con Creative Therapeutics. La insinuación es que Creative Therapeutics es una especie de autopublicación y de que si no fuera por ella yo no podría encontrar editoriales para mis libros. Los hechos son que ENTRE 1960 Y 1968 PUBLIQUÉ LIBROS CON LAS SIGUIENTES OTRAS EDITORIALES: BANTAM BOOKS-4, JASON ARONSON, INC-6, AVON BOOKS-1, DOUBLEDAY-1, PRENTICE-HALL-2, G. P. PUTNAM’S-1. Además, Creative Therapeutics NO HA PUBLICADO NINGUNA DE LAS MÚLTIPLES TRADUCCIONES EXTRANJERAS de mis libros. En 1991 la Editorial Batam publicó la segunda edición de mi libro The Parents Book About Divorce. Además, RECIBO PERIÓDICAMENTE INVITACIONES DE OTRAS EDITORIALES PARA ESCRIBIR MIS LIBROS. La razón principal por la que, estos últimos años, he publicado con Creative Therapeutics, es que TENGO MUCHO MÁS AUTONOMÍA CON RESPECTO AL TAMAÑO Y CONTENIDO DEL LIBRO, y el cambio ha sido beneficioso.

    The American Journal of Family Therapy, Volume 30, Issue 5 October 2002 , pages 395 – 416
    http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01926180260296305
    Texto en inglés:
    http://www.fact.on.ca/Info/pas/misperce.htm

    • Jorge Campo enero 11, 2013 a 13:21 #

      Roberto,

      dar carta de cientificidad a algo no consiste en la cantidad si no en la calidad de la evidencia.

      Lo científico no es lo democrático. De otro modo, por ejemplo, la homeopatía, tiene millones de seguidores, miles de artículos, congresos, profesionales, asociaciones, etc. que la secundan y no por ello adquiere evidencia científica.

      Es más, basta un sólo artículo de un sólo autor que demuestre la falsedad de algo para que ese algo pierda o no logre un estatus científico.

      Convendría fijarse más en el contenido que en el continente del artículo. Convendría tratar de refutar lo escrito por Eparquio con argumentación y lógica que demuestren la futilidad del artículo.

      Aludir a lo anterior, además de la fama del autor, lo prolífico que sea o no escribiendo, etc., me temo que no le quita un ápice de la veracidad, siempre provisional, que tiene el texto.

      • Roberto Jauregi enero 11, 2013 a 22:21 #

        Jorge:

        Efectivamente la cientificad de algo no consiste en la cantidad sino en la calidad de la evidencia. Pero CUANDO EN EL ARTÍCULO SE NIEGA, COMO SU PRINCIPAL PREMISA, CANTIDAD ALGUNA DE ESTUDIOS EMPÍRICOS (ni en consecuencia calidad), YO CONSTATO EL HECHO OBJETIVO DE QUE ELLO ES FALSO. EL AUTOR SE EQUIVOCA. El lector podrá sacar de ello sus propias consecuencias.

        No tengo ni tiempo ni ganas de entrar a debatir sobre el nivel de la calidad de las evidencias (opiniones), DEBATE POR OTRA PARTE INTERMINABLE, EN EL QUE SEGURAMENTE NO SE LLEGARÍA A NINGÚN PUNTO DE ENCUENTRO.

        También ACLARO EL ERROR DEL AUTOR DEL HECHO OBJETIVO DE QUE LA PROPUESTA DE INCLUSIÓN DEL SAP EN EL DSM Y CIE NO SON PLANTEADAS POR ASOCIACIONES DE PADRES SEPARADOS (lo que según su argumentación anterior tampoco quitaría un ápice de veracidad a la misma si sus evidencias son válidas, pero no voy a entrar en ello), SINO POR PROFESIONALES DE PRESTIGIO DE DIVERSOS PAÍSES, la mayoría del campo de la salud mental. ¿POR QUÉ, ERRÓNEAMENTE, SE INTENTA REBAJAR EL NIVEL PROFESIONAL DE LOS PROPONENTES DE LA INCLUSIÓN DEL SAP EN DIVERSOS MANUALES?, SEGÚN SU ARGUMENTACIÓN LO IMPORTANTE SON LAS EVIDENCIAS, no los mensajeros.

        Y también ACLARO EL ERROR DEL AUTOR, DE QUE EL DR. GARDNER ERA POCO MENOS QUE UN SEÑOR QUE NO TENÍA DONDE CAERSE MUERTO (“VENDEHUMO” LO DEFINE), sin prestigio en su campo profesional, cuando era exactamente lo contrario. De acuerdo que el prestigio, ni la fama, ni lo prolífico que sea o no escribiendo, no da la razón en principio a nadie, PERO ¿POR QUÉ ENTONCES SE LE ACHACA, ERRÓNEAMENTE ADEMÁS, ESO EN EL ARTÍCULO?. Gracias por su atención.

  10. Jorge Campo enero 11, 2013 a 13:39 #

    Uno de los puntos interesantes del artículo se da con respecto a los síntomas.
    En ellos se mezclan en un batiburrillo, elementos ajenos al niño, manipulación pura y dura y un “posible síntoma” resultando en una confusión conceptual de profundo calado.
    Si leemos de nuevo:

    1.Impedimento por parte de uno de los progenitores a que el otro progenitor vea a sus hijos o pueda convivir con ellos.
    2. Desvalorizar e insultar al otro progenitor en presencia del hijo.
    3. Implicar al propio entorno familiar y a los amigos en los ataques al excónyuge.
    4.Subestimar o ridiculizar los sentimientos de los niños hacia el otro progenitor.
    5.Incentivar o premiar la conducta despectiva y de rechazo hacia el otro progenitor.
    6.Influir en los niños con mentiras sobre el otro progenitor llegando a asustarlos.
    7. En los niños puede detectarse cuando éstos no pueden dar razones o dan explicaciones absurdas e incoherentes para justificar el rechazo; y también si utilizan frases o palabras impropias de su edad, como diálogos similares o idénticos al del progenitor «alienador», llegando incluso a inventar y mencionar situaciones de abuso o maltrato que jamás han sucedido.

    Los puntos 1 y 3 son actos del progenitor ajenos al niño. Difícilmente pueden ser síntomas del niño. Basta recordar que es en este caso el niño el que debe tener los síntomas según el modelo de enfermedad mental. Y un niño no puede tener un síntoma

    Los puntos 2, 4, 5 y 6, más de lo mismo, no son más que maquinaciones del progenitor en orden a obtener un resultado, por lo que tampoco pueden ser síntomas del niño. Le afectarán o no, pero es absurdo pensar que lo que otra persona hace es un síntoma de algo mío.
    Baste recordar que un síntoma es: la referencia subjetiva que da un enfermo por la percepción o cambio que reconoce como anómalo, o causado por un estado patológico o enfermedad

    El punto 7 constituiría sí un síntoma, aunque parsimoniosamente es más bien la reacción normal de un niño exitosamente manipulado.

    • Jorge Campo enero 11, 2013 a 14:04 #

      Se cortó en el comentario anterior la línea en la que decía:
      ” Y un niño no puede tener un síntoma”…consistente en una acción del progenitor que no le atañe directamente.

      La división que hago entre los puntos 1-3 por un lado y 2,4,5 y 6 por otro, en realidad es casi artificial.
      Por poner un ejemplo similar que se entienda para explicar el error que existe:

      Imaginemos que comienzo a criticar los escritos de Eparquio y este queda deprimido por las críticas.

      Mi acto no puede ser síntoma de su estado, será más bien un estímulo que adquiere propiedades aversivas en este caso concreto (en otros casos producirá cero efectos, enfado, agresividad, etc.).

      Pero en cualquier caso, no tiene sentido decir que mis críticas son un síntoma de Eparquio. Un estímulo no puede a la vez ser respuesta.
      No podemos mezclar mi conducta con la de Eparquio pensando que son el mismo evento a la vez.

  11. Roberto Jauregi enero 11, 2013 a 23:45 #

    DIAGNÓSTICO APRIOSTICO (III)

    Controversias sobre el SAP: más allá de Gardner.

    I Congreso Multidisciplinar sobre interferencias parentales tras la ruptura de pareja. Santiago de Compostela, Diciembre 2008

    Mercè Cartié. SATAF Barcelona. (Pág. 2)

    “CABE DESTACAR LA IMPORTANCIA DE LA NO JUSTIFICACIÓN DEL RECHAZO. Así pues, SIEMPRE DEBE PRIMERO DESCARTARSE LA EXISTENCIA DE POSIBLES CAUSAS FUNDAMENTADAS QUE PUEDAN EXPLICAR EL RECHAZO FILIAL. ASÍ, LOS SUPUESTOS DE PRESUNTOS ABUSOS SEXUALES INFANTILES, MALTRATO INFANTIL, SALUD MENTAL O VIOLENCIA DE GÉNERO, SON INCOMPATIBLES CON UN DIAGNÓSTICO RELACIONAL DE SAP.”
    http://www20.gencat.cat/docs/Adjucat/Documents/ARXIUS/controversies_sap.pdf

    Así pues queda demostrado que una de las premisas que el autor del artículo atribuye al SAP (que debe de ser diagnosticado sí o sí, en todos los casos) es falsa. Gardner y demás profesionales dejan abierta la posibilidad de que no siempre que se alega SAP es un SAP. Cuestión que por otro lado es del más mínimo sentido común. Ningún profesional en su sano juicio puede propugnar que el diagnóstico debe de ser único (SAP), SIN UNA INVESTIGACIÓN PREVIA A FONDO DEL CASO CONCRETO.

  12. Reme Fernández-Amela enero 12, 2013 a 10:52 #

    Entonces, tampoco exite el tan cacareado SINDROME DE LA MUJER MALTRATADA por el cual miles de hombres han ido a la cárcel (por el solo testimonio de la víctima, apoyado por los informes de los psicólogos forenses que hablan de que “HAY INDICADORES PSICOSOCIALES que hablan de que la víctima presenta el síndrome de la mujer maltratada”) Este supuesto y a-científico síndrome sí que es un claro exponente de apoyo a la IDEOLOGÍA DE GÉNERO, ¿NO?
    Creo, Eparquio, que estás mezclando cuestiones epistemológicas, metodológicas y experienciales, con el diagnóstico de el SAP como única categoría que debe ser derribada, lo cual está resultando en un batiburrillo indecente.
    Volvamos al principio. Un síndrome es un conjunto de síntomas observables, que suelen aparecer conjuntamente y tener una causa similar. La cuestión es enlazar fidedignamente los síntomas con la causa, lo cual no siempre es fácil, pero otras veces, es muy evidente: como en el Síndrome de Estocolmo.
    Los padres que defienden la CC no son los únicos defensores del SAP, pero SÍ LOS MÁS AFECTADOS.
    Y respecto a los diagnósticos psiquiátricos, la causa, lo que se dice causa anatomico-fisiológico-farmacológica, te digo que solo hay indicios, y que la idiosincrasia en las exploraciones, diagnósticos y tratamientos es la norma, no la excepción. Ven al ruedo de la hospitalización en salud mental y te enterarás.

    • eparquio
      eparquio enero 12, 2013 a 14:19 #

      ¿Usted me lo pregunta, doctora? Debe saber bien que no existe, como sabe que cambiar de tema en plan “y tú más” es un comportamiento impropio de un debate serio. Me sorprende que considere “indecente” mi artículo después de hablar de que “miles de hombres han ido a la cárcel” por ese síndrome, lo que creo que está confundiendo con la realidad de que haya hombres en la cárcel por ejercer la violencia contra las mujeres. Por cierto, tampoco sabía que había que “bajar al ruedo de la hospitalización” para aprender psicopatología.

      No le hace justicia utilizar argumentos tan falaces para intentar deslegitimar lo que planteo en el artículo, y si se preocupara por leer las referencias que expongo y algunos de mis otros artículos antes de opinar, conocería mi postura sobre los diagnósticos psiquiátricos. Baje del púlpito si quiere debatir.

  13. eparquio
    eparquio enero 12, 2013 a 13:04 #

    De entrada les voy a pedir que si quieren debatir se abstengan de enviar muchos mensajes juntos y usando mayúsculas. Escribir mucho o remarcar con mayúsculas los argumentos no los hace más válidos.

    Le agradezco que me ponga los estudios Roberto, pero no puedo aceptar sus falacias:

    – Argumentos de autoridad (una asociación, un congreso, profesores universitarios que suscriben un documento). Déjeme decirle que yo soy vicepresidente de una asociación, pero eso no le da más validez a mis argumentos. Si quiere puedo darle los nombres de varios profesores universitarios que defienden la existencia de las psicofonías y los viajes astrales (parapsicología), incluso un Premio Nóbel en Química que niega la existencia del SIDA. La autoridad nunca es un argumento.

    – El planteamiento de que al tumbar supuestamente uno de los planteamientos de mi artículo, eso deslegitima todo lo demás, concretamente el de los estudios empíricos. Como le explicaré después, no me sorprende que no le interese la calidad de los estudios, aunque seguro que ya hay alguno bien hecho que ha tenido resultados positivos, lo que me lleva al siguiente punto.

    – Un estudio para corroborar algo tiene que estar bien hecho metodológicamente. ¿Sabe usted por qué no se ha introducido el SAP en ningún sistema diagnóstico? Porque no hay evidencias suficientes,y eso que en el caso del DSM, la APA no tiene demasiado problema en introducir trastornos de dudosa validez. Y no los hay porque el SAP no parte de observaciones que luego se convierten en hipótesis, que luego se estudian, se modifican y se van seleccionando las evidencias que permiten establecer conclusiones sobre la aparición conjunta de los síntomas y sobre una etiología clara. El SAP se ha hecho al revés de entrada, como la homeopatía o el psicoanálisis freudiano: se crean los criterios del trastorno, una explicación etiológica y una terapia y luego sus defensores (de los cuáles hay también en los ámbitos académicos y de investigación, cómo no) se ponen a buscar evidencias confirmatorias.

    • Roberto Jauregi enero 12, 2013 a 20:00 #

      Eparquio:

      No me acuse a mí de lo que ha intentado hacer usted. Yo no empleo argumentos de autoridad, de hecho es usted el que plantea argumentos de NO autoridad (esto es falso, no por la validez de lo que se diga, sino porque el que lo dice es un don nadie), que yo he refutado porque además esos presupuestos de no autoridad eran falsos. Los suyos:
      1.- Gardner era un “vendehumo”, que además no tenía quién le publicará si no era él mismo. Además hizo su carrera comiendo el “chusco” de pan en el Ejército Yankee. Su mensaje: ¿cómo se puede parar uno siquiera a dar un ápice de validez a una persona así?

      2.- “los que exigen incluso que sea introducido como síndrome en los Sistemas Clasificatorios Diagnósticos como el DSM o la CIE son las asociaciones de padres por la custodia compartida”. Su mensaje: ¿Hasta donde está llegando el debate científico del SAP que hasta unos profanos en la materia son los que solicitan la inclusión del SAP en los manuales por sus intereses personales?.

      No se equivoque, me acusa a mí, injustamente de lo que pretendía Vd. y que yo he dejado en entredicho al demostrar el error de sus supuestos básicos. Es decir, yo no he afirmado nunca que el SAP deba de ser tenido en cuenta por la calidad de la figura de Gardner o sus seguidores, era Vd. el que pretendía refutarlo basándose en su erróneo bajo nivel. Si la autoridad nunca es un argumento, la no autoridad que vd. pretendía tampoco.

    • Roberto Jauregi enero 12, 2013 a 20:13 #

      Sobre los estudios empíricos, no es que no me interese su validez, lo único que digo es que no me interesa discutir sobre ello, básicamente porque en ese campo “el papel lo aguanta todo”, y podríamos estar años debatiendo sobre opiniones diversas y todas ellas libres, además vd. es profesional de la “cosa” y cuenta con ello con ventaja. Yo sólo soy un humilde padre exafectado por el mismo, al que ese SAP que vd. denigra, toda la información que he leído sobre el mismo, etc. me ha venido muy bien en mi vida personal y familiar (no para ventajas económicas ni judiciales, como menciona vd.), y creo que a otros muchos progenitores, justicia, etc., les podría venir igual de bien. Mi campo son más bien los hechos, como decía el otro: “Las opiniones son libres, los hechos son sagrados”.

      Pero mire que, no sé porque me daba a mí que, después de afirmar vd. que no había estudios empíricos sobre el SAP, y tras demostrar la falsedad del aserto, los estudios que yo sacara a la luz no iban a ser de su gusto, que iban a, en su opinión, contener enormes fallos y carencias… , de tal forma que iba a ser igual que existieran que no… la verdad es que me lo estaba temiendo muy mucho.

      Vd. plantea que “El SAP se ha hecho al revés de entrada”. Bien, es una teoría, sólo le faltan los estudios y las evidencias empíricas para demostrar eso. Cuando las tenga hablamos. Respecto a que no hay evidencias suficientes, me suena a lo que he oído sobre el tabaco por decenios, que no había evidencias científicas de que el tabaco era malo para la salud. Claro, igual si deja de haber información errónea o basada en meras conjeturas, etc., igual se puede demostrar que sí, aunque me temo que sería en balde. Siempre se encontraría alguna pega cuando no se quiere reconocer algo. Por eso no me interesan las opiniones.

      Por cierto, los negacionistas, aparte de mentir afirmando que no hay evidencias-estudios empíricos sobre el SAP, nunca han presentado ningún estudio empírico que falsee el SAP.

    • Roberto Jauregi enero 12, 2013 a 22:39 #

      Brevemente, respecto a lo de escribir mucho y con mayúsculas. Con lo que me he extendido más es son con la documentación de las falsedades de los hechos, no con la argumentación. Como es sabido el refutar algo lleva más tiempo y espacio que el simplemente afirmarlo, más si se acude a fuentes diversas para evidenciarlo mejor. Sobre las mayúsculas, puede hacer que textos algo largos se lean por encima más fácilmente, haciendo hincapié en lo principial.

  14. eparquio
    eparquio enero 12, 2013 a 13:29 #

    En los dos primeros artículos que usted me publica para justificar la existencia del SAP, los propios investigadores plantean que no todos los criterios diagnósticos son igual de válidos. Otros de sus defensores ponen en solfa que la etiología sea siempre la que planteaba inicialmente Gardner. Se reconoce la multicausalidad y el debate sobre la validez de los síntomas. Entonces, ¿se puede seguir hablando de SAP o debería cambiársele el nombre? ¿Por que se empeñan en mantener una etiqueta que no nace de evidencias, que no aporta nada al conocimiento de un fenómeno ni sirve para entender mejor el sufrimiento que puede padecer un menor en un divorcio en el que puede haber una situación de maltrato, por ejemplo?

    Que usted me diga que las asociaciones a favor de la custodia compartida no son las principales defensoras del SAP es negar la realidad, de igual manera que son las organizaciones feministas las que han abanderado la lucha en contra del síndrome. Pero este es un debate político, no científico. Utilizan sentencias a favor (como hay también sentencias que lo reconocen como una forma de violencia machista) tampoco es un argumento científico. Juntar estudios con sentencias y apelaciones a la autoridad para legitimarse no es un procedimiento válido en ciencia. Pero es que a los defensores del SAP, como es comprensible, no les interesa en absoluto la ciencia salvo que les dé la razón, porque no son razones de interés científico las que les mueven.

    Lo peor es que, al igual que ha ocurrido con la falsa “adicción a internet”, difundir la supuesta existencia del SAP ha obligado a decenas de investigadores a dedicar tiempo a analizar la obra de Gardner y sus defensores y a publicar artículos para desmontarla, en lugar de dedicarse a hacer avanzar el conocimiento real sobre el comportamiento humano y sus problemas. La invención de trastornos por motivos ideológicos es una lacra que lastra a la investigación.

    • Roberto Jauregi enero 12, 2013 a 22:30 #

      Los “dos primeros artículos que usted me publica” que dice Vd., me imagino que se refiere a los 2 primeros estudios sobre SAP en España, no los pongo como afirma: “para justificar la existencia del SAP”, sino para justificar que la premisa inicial de su artículo de que no hay evidencia empírica del SAP, es falsa, no para lo que vd. menciona. Vd. hizo la afirmación, no yo, yo sólo la refuté. No confunda.

      Yo no digo, como Vd. afirma: “Que usted me diga que las asociaciones a favor de la custodia compartida no son las principales defensoras del SAP es negar la realidad”. Eso puede ser cuestionable y opinable, y lógico por otra parte que, si el SAP existe, y uno de los afectados son los progenitores separados, sean uno de los defensores de que ello se reconozca. Yo lo que afirmo es el hecho objetivo innegable de que es falso lo afirmado por Vd. de que las asociaciones de padres separados sean los que han solicitado la inclusión del SAP en el DSM y el CIE, ya que han sido un grupo de profesionales, sobre todo de salud mental, encabezados por William Bernet, profesor de psiquiatría.

      Su último párrafo me deja boquiabierto. O sea, según vd. no se puede plantear la existencia del SAP, porque desvía muchos recursos de investigación… para algo que ya se sabe de antemano que es falso. Y luego acusa erróneamente de “diagnóstico apriorístico”. Pues perdone que le diga, con el mayor respeto y en términos de defensa, que no será su artículo el que le haya hecho perder mucho tiempo en documentarse (digo documentarse, no reproducir sin análisis lo que le haya parecido más correcto encontrado en la red) e investigar, dados los errores de hechos que contienen y que pacientemente le voy corrigiendo.

    • Roberto Jauregi enero 12, 2013 a 22:33 #

      Según ello no se puede plantear nada nuevo, porque se corre el peligro de gastar recursos confirmándolo. Eso lo dice quien plantea un montón de cuestiones nuevas sin documentar y sin argumentar, sólo con su mención y afirmación, como vuelve a hacer en su comentario. Y repite “mantras” erróneos como el del Sr. Antonio Escudero, de que ““El Síndrome de Alienación Parental no tiene base empírica” asegura el psiquiatra Antonio Escudero” (http://www.amecopress.net/spip.php?article563), ya desde 2007, cuando uno de los estudios que le he puesto es del 2005.Es decir, usted en el 2013, 8 años más tarde de ese estudio, y 6 años más tarde de que lo dijera Antonio Escudero, sigue diciendo los mismos bulos. Eso sí debe de ser bueno y un gran avance para la ciencia, y aportar mucho al conocimiento científico. A muchísimos (profesionales o legos), incluso más allá de la teoría, la obra del Gardner y el SAP nos ha resultado (y nos lo sigue siendo) fascinante. Cada uno es libre de perder el tiempo cómo mejor le parece, ¿no cree?. Por cierto, las decenas de investigadores esos (negacionistas) que Vd. menciona, son siempre los mismos (Escudero entre ellos), se cuentan con los dedos de una mano, no investigan, ya tienen sus conclusiones prefijadas antes de estudiar nada, y repiten machaconamente sus errores una y otra vez amparados en no se sabe que ciencia, hechos, ni estudios empíricos, cosa que achacan erróneamente a los contrarios. Creo que he demostrado algo de eso en mis comentarios y aportaciones.

  15. eparquio
    eparquio enero 13, 2013 a 2:23 #

    Parece que no vamos a entendernos, señor Jauregui. Como el SAP se ha concebido como se ha hecho y se ha utilizado desde el principio en juicios, nos encontramos a dos grupos de organizaciones, las feministas y las de la custodia compartida, armándose de profesionales y sentencias que bien asumen la existencia del síndrome o bien lo consideran una forma de violencia. Normalmente en los juzgados se dirime sobre un delito, no sobre la existencia o no de un síndrome, y esto ocurre porque a diferencia de otros trastornos, este nace y se mantiene por intereses muy particulares. Por cierto, le agradezco el tono del debate aunque no compartamos perspectiva. En otros foros los defensores de la custodia compartida me han insultado e incluso han propuesto que debería estar en la cárcel por mi artículo.

  16. El Teleoperador enero 14, 2013 a 10:14 #

    ¿”Grupo de expertos Y EXPERTAS”? Pues me vale esa imbecilidad para dudar de su criterio.

  17. Virginia enero 23, 2015 a 17:00 #

    Buenas tardes. Quiero contar mi historia un poco. No puedo contar mucho porque entonces debería escribir un libro. Mis padres no estaban separados pero había un conflicto entre mis abuelos maternos y paternos de modo que hablaban siempre mal unos de los otros. Los abuelos paternos se aguantaban más pero los maternos me decían barbariedades sobre los otros. Pero lo cierto es que nunca he dejado de quererlos a pesar de todos los comentarios.
    Ahora que me diga algún defensor del SAP si ha pensado realmente en sus hijos? Hay algún estudio de cómo crece un niño separado de su madre? Cómo están estos niños? Sea como sea, la madre es la madre. Yo personalmente odiaría a mi padre si me separara de mi madre por más influencia que tenga sobre mi.

  18. Cristina abril 11, 2015 a 16:30 #

    El SAP no existe. Cuando yo era pequeña mi padre era un maltratador, durante los primeros 12 años de mi vida tuve que verlo maltratar a mi madre, maltratarme a mi, asegurar que me iba a violar en cualquier momento, por su culpa sufrí abuso sexual de sus “amigotes”, ya que a cambio de mi integridad él podía costearse la droga, el alcohol, etc.
    Yo era muy pequeña, pero sabía perfectamente con quién me sentía bien y con quién no.
    El día que mi madre fue a la policía y denunció, yo creía que mi infierno se había terminado, pero no.

    Aún después de existir pruebas de todo, del maltrato, el abuso sexual, TODO!, el juez estableció que era “BENEFICIOSO” para nosotros, verle.
    Lo que yo podía llorar bajando a la cárcel a verle cada semana, no se me olvidará en la vida.
    Pero claro, cómo estando delante de él yo me cagaba de miedo, no podía decir cómo me sentía realmente, yo sólo quería salir de allí. Y lo que parecía era una niña introvertida, no una víctima a la que habían llevado con su agresor, para que éste la abrazase y se hiciese ver cómo el padrazo del año.
    Años así hasta que con 14 años amenacé con suicidarme si seguían obligándome a verlo, cosa que funcionó, en vez de ir a la cárcel a verlo iba a un psicólogo. Un cambio que me devolvió la vida… porque hace 1 año pude poner fin al pasado y comenzar una vida de la que soy la única dueña.

    Cuándo se rehabilitó, cuando salió de las drogas, del alcoholismo, se reinsertó en la sociedad, retomé el contacto con él, con la esperanza de que en realidad él sin los efectos de las drogas fuese una persona normal, pero me demostró que no… estas navidades volvió a delinquir y se fugó… ojalá lo encuentren pronto y se pudra en la cárcel.

    Así que TENED EN CUENTA A LOS NIÑOS, no les hagáis VIVIR UN INFIERNO, es preferible que sufra temporalmente el adulto hasta que se compruebe si es cierto que están poniendo a su hijo en su contra, que hacer sufrir a un niño INOCENTE hasta que se demuestre el maltrato.
    Un poco de EMPATÍA.

  19. Armando Hernández julio 23, 2016 a 22:38 #

    Muy interesante el debate. Sin embargo me quedo con esto último: Un poco de empatía con un niño inocente.

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