Trastornos a medida de ideologías (II): el Síndrome Post Aborto

Uno de los temas más polémicos en el debate político desde los años sesenta es la cuestión del aborto. Las posturas son antagónicas y bien conocidas. Por un lado, las organizaciones feministas y los sectores de izquierda reivindican el derecho de las mujeres a decidir si continúan o interrumpen el embarazo de manera voluntaria, y bajo la idea de que no se puede considerar al feto como una vida humana hasta las 14 semanas de gestación, abogan por permitir el aborto libre y a elección de la embarazada hasta ese momento. Por otro, los grupos antiabortistas ligados frecuentemente a la derecha política y a grupos religiosos conservadores, defienden que la interrupción del embarazo en cualquier momento de la gestación supone acabar con una vida humana y que debe ser completamente prohibido salvo en una serie de supuestos, como que el feto presente anomalías incompatibles con la vida o que se le detecte una enfermedad extremadamente incurable o grave, aunque también hay ultraconservadores que defienden la prohibición sin excepciones.

Imagen de una campaña antiaborto

El debate sobre el aborto no es un debate científico, sino ideológico. Sin embargo, y como expliqué en el artículo anterior hablando sobre el SAP, la creación de síndromes sin ningún tipo de fundamentación científica por grupos que buscan en una etiqueta diagnóstica la legitimación de sus posiciones ideológicas y sus intereses se está convirtiendo en algo habitual. Si son aficionados a la psicología o la psiquiatría, es muy probable que hayan escuchado a algunos profesionales hablar del Síndrome Post Aborto (por sus siglas, SPA) como si se tratara de un trastorno reconocido y estudiado que antecede a la interrupción del embarazo. Aunque los síntomas de este supuesto trastorno no están bien definidos y no existe ningún manual de diagnóstico oficial que lo reconozca, algunos autores exponen que el SPA es una variante del Síndrome de Estrés Postraumático cuyos componentes básicos serían:

  1. La exposición o participación en la experiencia de aborto, lo que se percibe como la destrucción traumática e intencional de un niño no nacido.
  2. Reexperimentación negativa e incontrolada del momento del aborto.
  3. Intentos fallidos de evitar no negar los recuerdos dolorosos del aborto, que provoca una reducción de la capacidad de respuesta.
  4. Experimentación de síntomas asociados no presentes antes del aborto, incluida la culpa por sobrevivir.
¿Es esto un hecho natural o fruto de la ideología?

¿Es esto un hecho natural o fruto de la ideología?

 

¿EXISTEN EVIDENCIAS A FAVOR DEL SÍNDROME POST ABORTO?

La pregunta sobre la existencia de pruebas del Sindrome Post Aborto o de que abortar provoque de manera sistemática problemas de salud mental en la mujer (aunque no se le llame SPA) no es nueva. En el año 1987, las organizaciones antiabortistas de EEUU llevaban más de una década intentando sin éxito que los principales grupos médicos del país apoyaran que el aborto suponía un peligro para la salud de la mujer. Ese año convencieron al presidente Ronald Reagan para que analizara los efectos del aborto sobre la salud, quien encargó al Dr. Everett Koop que hiciera un análisis del fenómeno y le entregara un informe. Los resultados llegarían dos años después, en marzo de 1989. El Dr. Koop presentó su informe, en el que afirmaba que el aborto no producía secuelas físicas diferentes que las que se encontraban en las mujeres que completaban su embarazo. Sobre los efectos sobre la salud mental, la conclusión de Koop es que existía evidencia anecdótica en ambas direcciones – lo que viene a significar que en algunas mujeres el aborto provocaba problemas psicológicos y en otras su salud mental salía reforzada – y dejando claro que “los casos individuales no pueden utilizarse para llegar a conclusiones científicamente sólidas”.

Posteriormente, la Asociación Psicológica Americana (APA)  realizó su propio análisis sobre los supuestos efectos psicológicos del aborto. Sus principales conclusiones son que los estudios sobre las consecuencias psicológicas del aborto en las mujeres sufren en general graves deficiencias metodológicas, y que la variabilidad en las reacciones psicológicas después del aborto es muy alta, encontrando que

  • Entre las mujeres que tienen un embarazo no deseado, el riesgo de sufrir problemas de salud mental tras un aborto en los primeros tres meses de embarazo no es mayor que el de completarlo.
  • La asociación entre múltiples abortos y problemas de salud mental es pequeña y se debe probablemente a riesgos que predisponen a una mujer tanto a múltiples embarazos no deseados como a problemas de salud mental.
  • La intencionalidad y el deseo de tener un embarazo parece un factor principal cuando analizamos las reacciones psicológicas al aborto.

Si el aborto provocara problemas de salud mental por sí mismo, el SPA sería una pandemia. Afortunadamente no es así.

 

Según la APA, no sólo no podemos afirmar que exista una relación aborto – problemas psicológicos, sino que incluso en algunos casos la salud mental de la mujer tras un aborto puede mejorar, aunque en sentido estricto no podemos afirmar ninguna de las dos cosas taxativamente. Los factores que mejor nos permiten predecir las respuestas psicológicas negativas de una mujer tras el aborto son:

  • Percepción de estigma, la necesidad de mantener el secreto y anticipación de bajo apoyo social por la decisión.
  • Una historia previa de problemas de salud mental.
  • Factores de personalidad como baja autoestima y el uso de estrategias de afrontamiento basadas en la negación y la evitación.
  • Características particulares del embarazo, incluyendo el grado en que la mujer quería y se sentía comprometido con él.

 

¿SIGNIFICA ESTO QUE NO HAY MUJERES QUE SUFREN TRAS UN ABORTO?

Como en el artículo anterior parece que se malinterpretaron algunas cuestiones, voy a dejar bien claro este punto: hay mujeres que pueden vivir la experiencia de abortar de manera negativa e incluso traumática y tenemos cierta evidencia de que puede ser así. También hay evidencias de que para otras mujeres, el hecho de abortar resulta de alguna manera liberador, sobre todo en los casos en que el embarazo es no deseado. Lo que nos vienen a decir las conclusiones es que no se puede hablar de la existencia de un síndrome que ocurre tras el aborto como si el hecho de abortar supusiera per se un peligro para la salud mental de la mujer. Afirmar la existencia del Síndrome Post Aborto es faltar a la verdad.

Lo que podemos afirmar a día de hoy es que algunas mujeres pueden sufrir problemas de salud mental derivados del hecho de abortar, sobre todo cuando tienen problemas previos de salud mental, baja autoestima y deseos de tener al niño, todos ellos factores principalmente individuales. Pero también nos dicen que la pervivencia de una posición ideológica de rechazo y estigmatización del aborto en las familias y la sociedad es también un factor de riesgo de problemas psicológicos en las mujeres que abortan, de lo que se deduce que en la medida en que se reduzca el rechazo al aborto, también se pueden reducir los problemas psicológicos de algunas mujeres cuya salud mental no empeora por el hecho de abortar, sino por la presión social en contra de que lo haga. Es la propia estigmatización de los antiabortistas la que aumenta el riesgo de que muchas mujeres sufran problemas de salud mental tras un aborto.

 

¿HA ACABADO TODO ESTO CON EL SPA?

Los estudios sobre el supuesto Síndrome Post Aborto son claros: no puede hablarse de su existencia, y así lo reconocen las organizaciones que editan los manuales  diagnósticos de referencia en salud mental, no apareciendo ni en la CIE-10 (editada por la OMS) ni en el DSM-V (editado por la Asociación Psiquiátrica Americana, que no se caracteriza precisamente por ser muy reacia a la introducción en su manual de nuevas categorías diagnósticas, incluso sin contar con evidencia suficiente para ello). Todo eso debería ser suficiente para que tanto en los círculos profesionales como en los medios de comunicación se dejara de hablar de este falso síndrome, pero no ha sido así.

Cuando la finalidad última de alguien es defender una postura ideológica, la verdad importa poco si no legitima sus posiciones. El hecho de encontrar a profesionales de la salud mental que siguen hablando de este síndrome ignorando las pruebas no puede explicarse sino por ignorancia o por un interés voluntario de seguir difundiendo el bulo, probablemente porque justifica sus posiciones ideológicas. El problema es que en la medida en que hay psicólogos o psiquiatras que faltan a la verdad,  algunos de los cuales se lucran de difundir información falsa dando conferencias o cursos sobre un síndrome inexistente, los medios de comunicación se hacen eco del concepto y hablan del SPA como si un trastorno legítimo se tratara. Esto unido a la desinformación difundida por organizaciones como NoMásSilencio o Proyecto Esperanza (la mayoría de las organizaciones que difunden información errónea sobre este síndrome están relacionadas directamente con grupos católicos ultraconservadores) confunden a la ciudadanía y extienden la idea de que el aborto puede suponer un peligro para la salud mental de la mujer.

 

Antes de terminar, le quiero coger prestado al amigo Javier Padilla el último párrafo sobre su artículo sobre el mismo tema, que se ha convertido en una referencia en internet: Si alguien va a poner el grito en el cielo que lo haga en los comentarios, pero agradeceríamos que añadiera artículos científicos más allá de “mi prima la Yenni se pilló una depresión tó gorda después de que el Yona la preñara y tuvieran que abortar”. Por respeto a la Yenni y a aquellos que pensamos que la salud reproductiva de las mujeres es un asunto lo suficientemente serio como para no sublimar en ella nuestras creencias religiosas/morales.

 

* Si te ha gustado este artículo puede ayudarme a difundirlo meneándolo en este enlace

 

BIBLIOGRAFÍA

American Psychological Association, Task Force on Mental Health and Abortion. (2008). Report of the Task Force on Mental Health and Abortion. [Disponible aquí]

Benito, E. (2008).Una ley de plazos cubriría el 90% de los abortos que se realizan. Publicado en EL PAÍS del 5/1/2008. [Disponible aquí]

Cohen, Susan A. (2006). Abortion and Mental Health: Myths and Realities. Guttmacher Policy Review. Summer 2006, Volume 9, Number 3. [Disponible aquí]

Padilla, J. (2012). El Síndrome Post Aborto: una mentira repetida mil veces… Blog: MédicoCrítico. [Disponible aquí]

Speckhard, A.C. y Rue, V.M. (2010). Postabortion Syndrome: An Emerging Public Health Concern. Journal of Social Issues. Voumen 48, Issue 3, pages 95–119 [Disponible aquí]


3 Respuestas a “Trastornos a medida de ideologías (II): el Síndrome Post Aborto”

  1. Camilo Rosa C noviembre 4, 2013 a 23:26 #

    Invito a leer este artículo que indica cómo se sería posible establecer el aborto en Chile desde una perspectiva de derecho constitucional, atendido criterios de moralidad, y atendido a cómo se trata a nivel doctrinario en el extranjero.

    http://entropialimite.blogspot.com/2011/06/caso-hipotetico-legalizacion.html

  2. Marta García febrero 18, 2014 a 11:46 #

    Es evidente que el síndrome post-aborto no existe. Hay decenas de artículos científicos publicados en revistas internacionales de prestigio que desmienten tal síndrome.
    Uno de los más destacados es
    “Is there an “abortion trauma syndrome”? Critiquing the evidence
    Robinson GE, Stotland NL, Russo NF, Lang JA, Occhiogrosso M (2009).Harv Rev Psychiatry 17(4):268-90. Review
    Muy interesante, además es reciente y recoge muchísima bibliografía.
    Otro muy interesante al respecto del tema qu nos ocupa (aunque este es bastante más antiguo) es el siguiente:
    2. The myth of the abortion trauma syndrome
    Stotland N (1992). JAMA 268(15): 2078-2079.

    Están en inglés pero supongo que hoy en día todo el mundo puede leer un texto científico en inglés.
    Algunos otros ya los has incluido tú en tu artículo.

    El síndrome post-aborto es una táctica de las sectas ultra-religiosas para hacer sentir culpables a las mujeres por decidir sobre un aspecto tan importante de su vida como la maternidad.
    La Secta católica es especialmente ducha en el arte de hacer sentir culpable a la gente en todo aquello que no les conviene a ellos.
    Es una secta especialmente interesada en que haya muchísimos católicos (en eso reside su poder). Por eso les interesa que las mujeres traigan al mundo muchos hijos, aunque estos pasen hambre y sean todos unos desgraciados. Si nos rebelamos contra eso entonces somos malísimas personas, arderemos en el infierno, Dios nos pedirá cuentas, nunca seremos felices sino solteronas amargadas, somos una lacra, somos lo peor…bla, bla, bla, bla…

  3. Lorea Escuin mayo 13, 2014 a 23:01 #

    Me gustaría añadir a los estudios que ya han puesto apoyando la inexistencia del “síndrome post-aborto”, un estudio publicado en la revista médica NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE al respecto, que viene a reafirmar lo dicho sobre este síndrome.

    http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa0905882

    Gracias por explicar tan claramente este mito.

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