El ‘coaching’ de salud y de vida: los nuevos expertos en todo y para todo

Si has estado mínimamente atento a la actualidad social en los últimos años, seguro que te suena la palabra coach. Cuando hablo de coaches (no “coachs” ni “coachers”, como se escucha a veces por ahí), no me estoy refiriendo a esos famosos que preparan la puesta en escena de una canción en el programa La Voz de Telecinco, a los que quizá les viene mejor ese anglicismo que al elenco de profesionales del que vamos a hablar en este artículo.

 

ENTRENAR PARA GANAR MUCHO DINERO

 

Si nos ceñimos al significado estricto de la palabra, un coach (entrenador) es una persona cuya formación, experiencia y métodos didácticos le permiten preparar a una persona para la ejecución de una tarea, el ejercicio de un deporte o la práctica de una habilidad concreta. En este sentido, el coaching es una especie de tecnología que permite al entrenado (coachee) mejorar alguna destreza, o dicho de otra manera, hacer algo de manera más efectiva y eficiente.

 

El coaching, tal y como lo conocemos hoy en día, apareció en los años 80 del pasado siglo en el mundo empresarial. Casi de la noche a la mañana, los coaches surgieron de la nada enarbolando una disciplina que prometía aumentar los resultados empresariales (o lo que es lo mismo, los beneficios económicos) utilizando unos novedosos métodos desarrollados a partir de ciertas ideas provenientes de la filosofía, la psicología e incluso la física (cuántica, cómo no). Con esas credenciales, comenzaron a ofrecer talleres y cursos a grandes corporaciones que, emulando a los reyes de los cuentos, están siempre dispuestas a pagar copiosas sumas a cualquiera que prometa contar con la piedra filosofal que convierta su entidad en una fábrica de oro.

¿Quién dijo que la alquimia había muerto?

¿Quién dijo que la alquimia había muerto?

 

En principio, como no existe ningún método universal que haya demostrado que pueda mejorar los beneficios económicos de una empresa, el coaching no necesita demostrar ser eficaz ni mejor que otro procedimiento para venderse. Al igual que el consumidor de homeopatía no necesita pruebas científicas de su eficacia, el coach sólo necesita que el comprador de su servicio crea que va a funcionar. En algunos casos, puede creerlo así porque ha dado la coincidencia de que los beneficios han aumentado tras una entretenida conferencia, porque los directivos se han sentido muy motivados en un taller o porque alguien le ha dicho que a su empresa le ha funcionado. Todos ellos, criterios absolutamente insuficientes para afirmar nada con rigor, pero sí para convencer a un incauto de que tiene delante al mismísimo rey Midas.

 

NUEVAS MODAS: EL HEALTH COACHING Y EL LIFE COACHING

 

Se ha dicho alguna vez que la lotería es el impuesto que pagan lo que no saben de matemáticas. Aunque no estoy totalmente de acuerdo con esta idea (se puede saber de matemáticas y caer casi inevitablemente en las trampas que tienden los sesgos cognitivos), podemos hacer un paralelismo entre este fenómeno y el de las empresas que pagan por sesiones de coaching. Es probable que esta idea le guste por igual a los darwinistas sociales y a los que ven en el coach a una especie de Robin Hood que le quita el dinero a los ricos, aunque luego se lo quede para sí mismo: si un empresario tiene tan pocas luces para gastar miles de euros en una charla motivadora o unas sesiones de “gestión emocional”, quizá sea el precio que deba pagar por creer en la magia.

 

El problema comienza cuando el coaching pasa del mundo empresarial al mundo de la salud, ya sea mental o física (nunca me ha gustado esta diferenciación, pero la mantendré por su popularidad). Una cosa es que un coach prometa que las cuentas de resultados de una empresa se vayan a disparar gracias a que dispone de un método que sólo los iniciados como él conocen (y que hasta el momento ha escapado a los estudios de los economistas, los psicólogos de las organizaciones y todos los demás científicos, excepto algunos iluminados) y otra es que se dediquen a ofrecer intervenciones dirigidas a “mejorar tu trabajo, tu relación de pareja, tu salud, tu desarrollo personal y tomar el control de tu vida”, como podemos leer en la página de una de estas coaches de vida o life coaches.

 

Si han decidido meterse en la salud de las personas, debemos comprobar con detenimiento qué formación tienen estos “profesionales”, en qué se basan sus técnicas y qué estudios hay sobre la eficacia de las mismas, no vaya a ser que nos estén vendiendo gato por liebre, que estén cometiendo un delito de intrusismo profesional y, lo que es más importante, que puedan poner en peligro la salud de quienes recurren a ellos. Para ejemplificarlo bien, veremos algunos de los pasos que debes seguir si te estás planteando sumarte a este sector.

Hacerte coach es muy fácil, sólo tienes que seguir unos sencillos consejos

Hacerte coach es muy fácil, sólo tienes que seguir unos sencillos consejos

 

CINCO PASOS SENCILLOS PARA CONVERTIRTE EN COACH DE SALUD O COACH DE VIDA

 

Como suelen decir algunos coaches, en estos tiempos difíciles es importante que cada uno desarrolle todo su potencial y aprenda a sacar el mayor partido a sus capacidades para superar el bache. Aunque en España aún no son muy conocidos, o quizá precisamente por ello, una opción puede ser convertirte en health coach o life coach. El primero viene a ser una persona que sabe todo lo necesario en temas de salud (alimentación, ansiedad, estrés, embarazo, sexo, etc.) como para asesorarte y ayudarte a conseguir que todos esos aspectos de tu vida funcionen estupendamente. El segundo (el coach de vida o life coach) se trata más bien de alguien que te ayuda a clarificar tus metas en cualquier área de tu vida (trabajo, pareja, salud, desarrollo personal, etc.). ¿Suena bien, verdad? Pues con muy poco esfuerzo y unos cuantos miles de euros, tú mismo puedes convertirte también es un experto del coaching. Solamente tienes que seguir los siguientes pasos:

 

1. Consigue un título que te acredite como experto en coaching

 

Para empezar, lo primero es conseguir un título que suene bien, preferentemente en inglés. Si tu familia se lo puede permitir, consigue que te pague una estancia en EEUU para obtenerlo. A la gente le encantan los títulos obtenidos en Boston o Nueva York, no me pregunten por qué. Pagando unos pocos miles de dólares, y sin necesidad de conocimientos previos, podrás convertirte en coach aunque hayas estudiado cosas tan variadas como física, derecho o filología anglo-germánica. Por supuesto, no necesitas haber cursado años de psicología, medicina, enfermería, fisioterapia, nutrición o cualquier otra formación sanitaria, y en algunos casos podrás obtener un título acreditado por las grandes organizaciones de coaching sin que te exijan una formación mínima.  Eso sí, no olvides que tu título no tendrá ninguna validez oficial en España, ni siquiera si lo has realizado aquí (algunas universidades ofrecen ya títulos de coaching en forma de títulos no oficiales, como la USAL o la UNED). Pero eso a la gente de a pie no le importa demasiado.

 

2. Aprende a hablar como un coach

 

Para ser coach, no sólo vale querer serlo, sino también parecerlo. Una buena forma de conseguir el respeto y la confianza de tus futuros clientes es utilizar de forma habitual las siguientes palabras y frases, que nadie saben realmente lo que significan pero que dará un empaque tremendo a lo que dices: desarrollo personal, crecimiento, potencial, superar los límites, crear una nueva visión, despertar, desarrollo espiritual, plenitud, transformación personal, nueva perspectiva, proceso creativo, reinventarte, conectar con tu yo, conciencia, inspiración, energía positiva, bienestar, felicidad, talento, gestionar las emociones, holística. Hay muchas más, pero con esto ya tienes para ir tirando. Ahora sólo tienes que armar frases como “Aprovechar todo tu talento para superar los límites y alcanzar la transformación personal que te lleve a un estado de plenitud y felicidad mediante un enfoque holístico”. No falla.

 

Aprende a hablar como un coach

Aprende a hablar como un coach

3. Procura tener explicaciones para todo

 

Un coach debe tener respuestas para todo. Para eso te contratan. No vale decir que “no todo es blanco ni negro”, salvo si eso sirve para decir una cosa y la contraria sin que parezca que te estás contradiciendo. Recuerda que una de las máximas del coaching es que no se le dice al cliente lo que tiene que hacer, sino que se le pregunta y facilita que obtenga las respuestas por sí mismo (la mejor manera de que una persona acepte una idea es que parezca que la ha generado por sí misma). Si te quieres convertir en coach de salud, debes saber explicar de manera sencilla cuáles son los alimentos sanadores y purificadores [sic], qué son los OGM o cuál es el mejor remedio para los sofocos y los cambios de humor. Por supuesto, sencillo no quiere decir riguroso, sino fácil de entender y, por tanto, más creíble. No necesitas tener verdades, sino respuestas. Eso sí, intenta mezclar información rigurosa con ideas populares (como que muchas enfermedades físicas están causadas por las emociones). Nos encanta que nos den la razón aunque estemos equivocados.

 

Si te faltan ideas, acude a la estantería de Autoayuda de tu librería más cercana y lee unos cuantos de los más vendidos. Con eso podrás adquirir tanto repuestas como vocabulario. Además, tendrás libros para recomendar y eso siempre queda bien.

 

4. Recuerda que todo vale

 

Nadie va a requerir tus servicios para que le ofrezcas lo mismo que un médico o un psicólogo serio. Tampoco para que le digas que su problema no tiene solución, faltaría más. Debes mantener la mente abierta y abrazar todo tipo de técnicas que estos profesionales no utilizan porque dicen que son un fraude y que no han demostrado eficacia. Allí donde los profesionales rigurosos no entran, tú sí puedes. Entre los procedimientos y técnicas que puedes aprender están la PNL, el eneagrama, la hipnoterapia, la medicina holística, la homeopatía, el shiatsu, el reiki, la naturopatía, flores de Bach, medicina tradicional china, gemoterapia, risoterapia, musicoterapia, reflexología podal, cuencoterapia, acupuntura, aromaterapia, arteterapia, auriculoterapia, iridología… El listado de interminable, incluso te puedes inventar tus propios métodos y patentarlos. En principio, el coach no se ofrece como terapeuta, pero basta con echar un vistazo a los currículums de algunos de ellos para comprobar que no es incompatible, como por ejemplo aquí, aquí y aquí.

 

Recuerda: aprende vocabulario y no tengas reparo en usar cualquier cosa

Recuerda: aprende vocabulario y no tengas reparo en usar cualquier cosa

 

5. No te cojas los dedos

 

Antes de que te vengas arriba y te abras una cuenta en Twitter como coach, recuerda que si no tienes una titulación sanitaria, no digas que puedes tratar, evaluar o diagnosticar enfermedades o trastornos. El mensaje debe ser “nosotros no somos médicos ni psicólogos, nosotros ayudamos a la gente a enfocarse hacia sus propias metas y conseguirlas”. Con este discurso, tendrás clientes con trastornos que acudirán a ti en lugar de a un profesional sanitario, pero ese será su problema por no saber diferenciar a un profesional serio de uno que sólo lo es en apariencia.

 

EPÍLOGO

 

Te voy a pedir algo, y va en serio: no te creas nada de lo que te he dicho aquí. Quizá me he equivocado o podría no ajustarse a casos concretos. Cuando te encuentres con uno de estos coaches, pregúntale qué ha estudiado, qué títulos tiene y dónde los ha obtenido. Investiga si el centro que expide el título es un centro que otorga títulos oficiales o si vale lo mismo que un diploma como “monitor de risoterapia”. Si el título es extranjero, comprueba que tiene alguna validez en España. Si tienes tiempo y ganas, revista los contenidos del curso que le ha permitido acceder a ese título para comprobar que son rigurosos y no mera charlatanería (la mayoría incluyen teorías y técnicas pseudocientíficas). Si con todo esto encuentras a un coach con una formación rigurosa que utiliza técnicas y procedimientos que cuentan con suficientes estudios de eficacia, preséntamelo. Sería un gusto conocer a alguno que cumpla con estos requisitos.

 

Una última cosa: a veces se enfadan cuando les preguntas por sus títulos y borran toda la conversación previa y posterior. Si eso significa algo, lo dejo a tu criterio.

NOTA: Si te ha gustado, puedes ayudar a difundirlo aquí. ¡Gracias!

Actualización del 10 de marzo de 2014: No sé cómo se me pudo pasar el ponerles un ejemplo en video de todo esto. Supongo que estos días habrán conocido a las Flos Mariae. Pues bien, su líder, autora de letras y demás también se ha metido a coach. Y este es el resultado. Por favor, que alguien me diga que esto es un fake y que me la han colado.

“Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!” no habría sido posible sin tu colaboración

El próximo 20 de marzo sale a la venta “Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!”. Este proyecto no habría sido posible sin la apuesta de la Editorial Laetoli y el apoyo de todas las personas que participaron en el crowdfunding que hicimos en 2012. Cuando lanzamos la campaña, pensábamos que sería casi imposible conseguir los fondos necesarios para su publicación y que el libro se quedaría en una simple idea. Sólo gracias a interés de decenas de personas que ofrecieron su colaboración pudimos conseguir la financiación necesaria y lanzarnos a ello. Ha sido más de un año de leer, escribir, revisar, volver a escribir, volver a revisar, maquetar y diseñar; muchas horas de conversaciones telefónicas y correos electrónicos con expertos sin los que este libro no habría sido posible.

Me gustaría destacar el apoyo extraordinario de algunas personas que desde el primer momento, decidieron aportar un granito de arena extra para que el proyecto pudiera salir adelante. Este libro va por todos/as los/as que han participado de alguna forma, y especialmente por estas personas que despistaron su confianza en mí incluso antes de que el libro estuviera escrito. De todo corazón, MUCHAS GRACIAS.

 

Rayco Expósito Martín

Jorge J. Frías Perles

Antonio Rodríguez Sierra

Blas Elicio León Hernández

Jorge J. Balaguer

Gerardo Pérez Martín

Íñigo Sánchez González

Abelardo Canalejos Quiles

Cristina Macía

Roberto Martín Martín

Salvador Perrugorria Lorente

Xurxo Mariño

Francisco David Lasso Pestana (Pepo)

Óscar Melendrez de Santiago

Gabriel Alejandro García

Carlos Chordá Navarro

Julio César Delgado Álvarez

Vanessa Padilla Correa

José Miguel Mulet Salort

Lucía Pérez

María Leticia González Lorenzo

Carmen Delia Rodríguez González

Iván Pérez Ruíz

Antonio José Hernández Dorta (Cheché)

Aldo García Borges

Fabiola Delgado Hernández

María Candelaria León Hernández

Yurena Cruz Dorta

Raúl García Valladares

Miguel García Bello

Jaime Cabeza Marrero

Jonás González

Jose Manuel Corrales Aznar

Estíbaliz García de Mendoza Esteban

Ramón Trujillo Morales

Helena Matute

Azuquahe Pérez

Carlos Javier Álvarez González

Damián Silva

Mariano J. Bres Monteverde

 

¡MUCHAS GRACIAS A TODOS/AS!

Próximas charlas sobre psicología, autoayuda y pseudociencia

En los próximos meses estaré en varias ciudades con conferencias sobre psicología, autoayuda y pseudociencia. Les paso la información por si les apetece.

MARZO: XXI JORNADAS DE PSICOLOGÍA EN LA UIB (Mallorca)

Jueves 20 de marzo, taller: “Mentes ciegas: sesgos cognitivos causados por nuestra personalidad”.

Lugar: por confirmar

Hora: 18:00 hrs.

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Viernes 21 de marzo, conferencia: “¿Por qué creemos en cosas raras? Autoayuda y pseudociencia en la psicología”.

Lugar: Aula Magna Jovellanos (Universitat de les Illes Balears).

Hora: 11:30 hrs.

Para poder participar en la conferencia y/o en el taller, hay que matricularse previamente. Existe la posibilidad de participar en todas las jornadas o en actividades sueltas. Toda la información aquí.

 

MARZO: ENIGMAS Y BIRRAS (Bilbao)

Sábado 29 de marzo: “¿Por qué creemos en cosas raras? Autoayuda y pseudociencia en la psicología”.

Lugar: KZ (Alda. San Mamés, 6 bajo).

Hora: 18:00 hrs.

Entrada libre.

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MAYO: JORNADAS “ANGUSTIA Y SOCIEDAD: PREGUNTAS AL CAPITALISMO. XXIII MEMORIAL MANUEL ALEMÁN”

Lunes 5 de mayo, conferencia: “¿Por qué el pensamiento racional, la pseudociencia y los libros de autoayuda?”.

Lugar: Salón de Actos de la Facultad de Formación del Profesorado de Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (C/ Juan de Quesada, 30).

Hora: por confirmar.

Manuel Alemán

 

Iré actualizando a medida que se vayan confirmando nuevas fechas. Si les apetece, nos vemos por ahí.

Escepticismo y ciencia para niños/as

Necesitamos la televisión pública. Sólo en una cadena cuya programación no está sometida a los beneficios de la publicidad puede permitirse el apostar por contenidos dirigidos a transmitir conocimiento y valores cívicos a la a los televidentes. Una televisión pública que no tenga sobre su cabeza la espada de Damocles de las audiencias cada vez que apuesta por un contenido de calidad. Una televisión que cumpla con la máxima periodística de “informar, formar y entretener” a partes iguales.

RTVE cuenta en su historia con producciones que, vistas con perspectiva, son hoy como extrañas joyas, piezas de colección de un pasado en el que la televisión pública hacía gala de su apellido. Un buen ejemplo de esto es la serie Ciudad K, posiblemente la máxima expresión de los tres objetivos del periodismo antes citados, obra del genial José Antonio Pérez, autor del blog Mi mesa cojea.

Hace pocos días, descubrí a través de las listas de correos de la ARP-SACP otro de esas extrañas y geniales producciones de RTVE. Se trata de un programa de divulgación científica para niños/as llamado “Leonart”, que se emitió en RTVE desde enero de 2008 a febrero de 2009. A lo largo de más de 250 capítulos, se explica de manera sencilla y entretenida cómo construir un telescopio, cómo fabricar un jabón y quién fue Marco Polo, entre muchas otras historias relacionadas con la ciencia, la historia y el arte. Mención especial merece el programa dedicado a las supersticiones y las pseudociencias, un material fantástico para ser utilizado en las aulas e fomentar que los/as niños/as adquieran una visión científica del mundo y se acostumbren a utilizarla.

Espero que este capítulo les guste tanto como a mí y les anime a seguir descubriendo la serie, si no la conocían hasta ahora. No tiene desperdicio.

 

¿Es el tarot un servicio o una estafa? Entrevista en EsRadio

Esta tarde he estado en el programa “Es la tarde” de EsRadio hablando sobre el tarot. Parece que tantos años de denuncia e información por parte de los escépticos va dando sus frutos, ya que en lugar de programar un debate entre un tarotista y un crítico de las pseudociencias —como ocurría hasta hace muy poco— han optado por entrevistarnos a dos críticos. El otro participante se llama Alejandro y pertenece a la Asociación de Usuarios de la Comunicación.

 

Es la tarde en EsRadio

Es la tarde en EsRadio

Aunque no dio tiempo para mucho, creo que dejamos bien claro que el tarot siempre y en todos los casos es un engaño. Si la entrevista fue entretenida o si me enrollé demasiado les corresponde a ustedes decidirlo. Aquí tienen el audio.

NOTA: El reproductor debe aparecer encima de esta línea. Si no puedes verlo, prueba a desconectar el AdBlock.

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