No es la depresión la que te hace todo eso

Cuando hablamos sobre la depresión, ¿a qué nos estamos refiriendo exactamente? Hace unos días debatíamos en Twitter sobre la llamada “viagra femenina” y recibí esta respuesta a una de mis publicaciones.

Recuerdo que en la universidad nos repetían: “recuerden que la depresión no existe como tal, no es algo que podamos ir a buscar en el cerebro de la persona ni en su conducta: la depresión es un constructo útil”. Más allá de la utilidad del constructo “depresión” (de la que dudo), estaba claro que la depresión no es más que un conjunto de conductas que aparecen en a persona ante unas contingencias concretas. No es algo que pueda producir bajo deseo sexual o cualquier otro problema, porque la depresión como tal no existe, es una invención. El bajo deseo sexual es una conducta que, cuando aparece junto a otras, puede formar parte de lo que llamamos “depresión”.

El problema es que la carga de esa frase va más allá de “qué causa qué”. Asumir que el deseo sexual es provocado por una depresión parte de la idea de que la depresión es algo que ocurre en el interior de la persona, una enfermedad, algo alterado que provoca bajo deseo sexual o que, en el mejor de los casos, lo incluye como síntoma. Pero la depresión no es una enfermedad. Sería muy largo explicar aquí cómo la melancolía de la Edad Media se fue convirtiendo progresivamente en la depresión que hoy aparece en los manuales diagnósticos, cambiando la posesión demoníaca y la acumulación de bilis negra por supuestas alteraciones neurofisfiológicas. El conjunto de conductas llamadas depresión deben ser explicadas, y la explicación más parsimoniosa y científica la encontraremos en la interacción de la persona con el entorno y los más que probados procesos de condicionamiento clásico y operante en toda su extensión (para conocer mejor estos procesos, les recomiendo este libro)

La depresión es un conjunto de respuestas que aparecen ante determinadas situaciones

La depresión es un conjunto de respuestas que aparecen ante determinadas situaciones

La depresión es una respuesta ante determinados contextos, que incluyen no sólo las contingencias del entorno sino las del contexto socio-verbal en el que la persona vive y se desarrolla. La depresión es un conjunto de respuestas que aparecen en la persona y que pueden estar mantenidas a su vez por lo que hace cuando aparece ese cuadro que llamamos “depresión”. Más que una “depresión en la persona”, deberíamos hablar de una “situación depresógena” en la que la persona se encuentra. Esto no quiere decir, por supuesto, que no puedan darse condiciones biológicas que den como resultado la aparición de ese conjunto de respuestas al que llamamos depresión. Pero en ese caso no se trataría la depresión en sí, sino la enfermedad biológica que está causando la depresión. Tampoco podríamos descartar que existieran variantes genéticas que facilitaran la aparición de las respuestas características de la depresión, pero esto es por ahora una hipótesis.

La depresión no causa el deseo sexual hipoactivo. En todo caso, y si este apareciera de forma concurrente a otras respuestas características de la depresión, deberíamos buscar la causa de ambas. Y una vez descartada la enfermedad médica (y que esa depresión pudiera ser directamente atribuida a la causa médica sin mediar variables psicológicas), la opción más científica es dirigirnos a la interacción entre la persona y el contexto. Lo demás son inventos interesados.


19 Respuestas a “No es la depresión la que te hace todo eso”

  1. Álvaro agosto 24, 2015 a 14:35 #

    La melancolía estaba asociada al exceso de bilis negra, no amarilla.

    Gran artículo, un saludo.

    • eparquio
      eparquio agosto 24, 2015 a 15:05 #

      Tienes razón, olvidé a Durero. Lo corrijo en el artículo, gracias.

  2. Juan Angel agosto 24, 2015 a 15:16 #

    Enserio?, tengo entendido que la Depresión sí es una enfermedad.
    Si no, entonces por qué se trata con medicamentos?
    Aclaro, que no sé mucho de esto, por eso quiero informarme, espero no sonar muy ignorante, saludos.

    • eparquio
      eparquio agosto 24, 2015 a 23:48 #

      Porque se supone que han demostrado que alivian los que consideran los “síntomas” de la depresión (digo que se supone porque hay dudas de que funcionen mejor que el placebo). La cosa es si se trata de una enfermedad cuyos síntomas tengan que se eliminados o reducidos o una respuesta del organismo de la persona ante una situación, una repuesta que puede ser normal o que, en muchos casos, se alarga en el tiempo por las estrategias de afrontamiento que utiliza la persona.

  3. Aitor agosto 24, 2015 a 19:53 #

    Por un lado dices que la depresión es una invención interesada y por otro “Esto no quiere decir, por supuesto, que no puedan darse condiciones biológicas que den como resultado la aparición de ese conjunto de respuestas al que llamamos depresión”.

    Es decir, distingues entre formas primarias y secundarias (a enfermedades conocidas), como con cualquier otro síndrome. Normalmente la categoría primaria es un amalgama heterogéneo que con el tiempo se va desglosando en distintas formas secundarias y tratables, a medida que progresa la ciencia. Según dices, la forma primaria de depresión, la del DSM, te parece un invento interesado e irreal, pero si lo piensas, hace décadas también te lo habrían parecido lo que ahora son síndromes depresivos secundarios a hipotiroidismo, neurosífilis, etc. ya que por aquel entonces no se habían descrito esas enfermedades o no se habían vinculado con depresión. El ritmo de avance ha sido y es bastante irregular, ya que las herramientas que lo permiten se van desarrollando sobre la marcha. Al igual que con la búsqueda de planetas extrasolares, primero se descubre lo gordo u obvio, es decir el megajupiter pegado a la megaestrella o la depresión como expresión sindrómica de un tumor cerebral enorme. Conforme mejoran las herramientas se van describiendo nuevas formas secundarias, asociadas a problemas hormonales como el hipotiroidismo, yatrogenia por fármacos, procesos autoinmunes todavía mal definidos, etc. Lo que vendrá, el tiempo y la investigación lo dirá. Me parece muy precipitado dar por explicado el resto de casos, en base a un único esquema conceptual ya sea biológico o conductual.

    En relación con la hipótesis (nada descabellada) del riesgo genético: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26176920
    Hay que entenderlo como riesgo, no como determinismo genético, y por tanto no es incompatible con modelos de condicionamiento operante. Es posible que actúen varios mecanismos simultaneos a distintos niveles, sin ser mutuamente excluyentes.

    • eparquio
      eparquio agosto 24, 2015 a 23:56 #

      Lo que hago es plantearme la validez de algo llamado depresión como trastorno mental, y por añadidura de los “trastornos mentales” en sí mismos. Cuando la persona se entristece por problemas como el hipotiroidismo, no hablamos de depresión ni la tratamos, lo que hacemos es tratar el hipotiroidismo. Tampoco niego que pueda existir una mayor tendencia a responder con apatía o tristeza que esté mediada genéticamente, pero eso por ahora es una hipótesis basada en los estudios de heredabilidad, de los que se pueden sacar conclusiones muy limitadas.

      La parte más interesante de esto es que llevo doce años dedicándome a esto de la psicología y todavía no me he encontrado una depresión que no pueda ser analizada desde la historia y el contexto del individuo, y por tanto “resistente” al tratamiento psicológico. Lo mismo me ocurre con tantos otros problemas como la “ansiedad patológica”, por ejemplo. Incluso se están tratando las respuestas psicóticas cambiando la relación de la persona con esas experiencias con éxito, y creo que pronto podremos establecer este tipo de tratamiento como el más eficaz en la medida en que permite a la persona desarrollar una vida a medida de sus valores en lugar de convertirle en una enferma.

      • Godo Barrani agosto 25, 2015 a 1:20 #

        Permitame interrumpir para comentar que

        a. No puede afirmar que su experiencia (parte interesada y sujeta a sesgos) sirva como argumento: “La parte más interesante de esto es que llevo doce años dedicándome a esto de la psicología y todavía no me he encontrado una depresión que no pueda ser analizada desde la historia y el contexto del individuo, y por tanto “resistente” al tratamiento psicológico”

        b. Lo conveniente y científicamente más preciso es informar de revisiones y metanálisis, para entender un fenómeno complejo como es la depresión. Un ejemplo le dejo: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3683266/

        • eparquio
          eparquio agosto 25, 2015 a 2:14 #

          Este no pretende ser un artículo que agote el asunto de la validez de los llamados “trastornos mentales”, sino uno que lo ponga sobre la mesa. No me pida usted que haga un tratado sobre el asunto porque no es la labor a la que me encomiendo. El problema al que nos enfrentamos es un problema filosófico, y usted lo sabe bien. Si nos situamos en una perspectiva científica, asumimos que el que realiza las afirmaciones es quien debe aportar pruebas. Aquí no hablamos de un problema concreto (por ejemplo, de si la eficacia de un antidepresivo es superior a un placebo), sino de si los constructos que estamos utilizando son válidos.

          a. Ninguna teoría se puede someter a un ‘peer review’, lo que se analizan son los datos que ofrecen los estudios en los que se apoya. Por ejemplo, cuando hablamos de “circunstancias concretas” podemos referirnos por ejemplo al fenómeno de la “indefensión aprendida” planteado y probado por Seligman o la teoría de los dos factores de Mowrer. Los estudios sobre los marcos relaciones (http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?pid=S0120-05342005000200003&script=sci_arttext) y las relaciones de equivalencia (http://www.cop.es/delegaci/andocci/files/contenidos/VOL20_2_1.pdf) proporcionan pruebas de que la persona aprende a responder de una forma concreta ante determinados estímulos del contexto. Esa posición antidualista que unifica todas las respuestas del sujeto cuenta con sobrado apoyo empírico y conceptual. Léase el libro para empezar y busque los estudios.

          b. En la medida en que no contamos con mayores pruebas de la existencia de una alteración neurofisiológica que la de la posesión demoníaca o el exceso de bilis negra, no entiendo cómo es tomada por la más válida por parte de personas escépticas. Y eso sin tener en cuenta que la existencia de pruebas no establecería una relación causal, lo que implica que ambas pueden estar causadas por otras variables. Los estudios de plasticidad neuronal apuntan hacía esa dirección.

          c. No quiero entrar en este tema porque no quiero que se desvirtúe el análisis ontológico sobre los “trastornos mentales”, pero no tener en cuenta el papel que la industria ha jugado en la difusión y promoción de este modelo sería cuando menos deshonesto. Los trabajos de Peter Gøtzsche y Allen Frances (entre otros) ilustran bien este punto.

          d. No olvido hacer mención a nada, simplemente no es el objetivo de este artículo.

          a. No puedo afirmar que mi experiencia sirva como prueba, pero sí como argumento. Este modelo me resulta más coherente con mi experiencia (que por supuesto, puede estar sesgada) que los diferentes modelos médicos.

          b. El metaanálisis que plantea (como tantos otros sobre eficacia de psicoterapia y farmacoterapia) no valida los constructos que se utilizan. Desde mi perspectiva, en la medida en que las respuestas de “depresión” o “ansiedad” no son patológicas, no me vale con reducirlas. La medida de salud mental no puede ser esa porque no sé qué criterio se utiliza para decir que es un síntoma de algo. El criterio “por consenso” por el cuál se decide qué es lo patológico y qué no lo es no sea apoya en ningún estudio porque nace de lo que algunos consideran patológico.

      • Aitor agosto 25, 2015 a 16:59 #

        Respecto a lo del hipotiroidismo (u otras causas secundarias), lo que intentaba sugerir es que hace décadas los terapeutas también encontraban coherentes sus modelos explicativos, ciegos al hecho de que algunos casos que “explicaban” eran secundarios a una enfermedad todavía desconocida. Esto no debe entenderse como un reproche sino como una llamada a la prudencia, ya que en medicina o en psicología aún sabemos muy poco.

        Al hilo del tema aquel “no son enfermedades sino respuestas” (o reacciones que diría Meyer), me parece oportuno recordar que en medicina casi todas las enfermedades se pueden conceptualizar como respuestas lógicas y coherentes del organismo a su entorno. Incluso las enfermedades monogénicas mendelianas, como la fenilcetonuria, son una reacción lógica a un insulto ambiental (fenilalanina). Lo que en último término clasifica un proceso como enfermedad es el daño objetivo que provoca este al sujeto. Nada tiene que ver que la respuesta del organismo sea lógica, coherente y proporcional a una agresión.

        Un ejemplo más acorde con lo que hablamos: el cáncer, una enfermedad ambiental (salvo 5-10% que son heredados). Se debe a una agresión constante sobre células de un tejido (tabaco y pulmón, nitrosaminas y estómago, etc.). En el cáncer ocurre que células sanas, sin ningún problema intrínseco, ante ese tipo de agresiones (noxas) reaccionan de forma NORMAL modificando su fenotipo para hacerse más resistentes a la agresión. Eso se llama metaplasia, y en parte consigue su objetivo de hacerlas más resistentes a la noxa, pero a costa de sufrir una mayor inestabilidad genética (carga alostática) que antes o después favorecerá el acúmulo de mutaciones que provocarán lesiones en las mismas (displasia) y en último término el cáncer.

        La moraleja de esta metáfora es que una respuesta normal, lógica y proporcional a una agresión o injusticia puede ser parte del proceso patogénico y no evidencia de salud o de que el proceso constituye la invención de una enfermedad.

        • eparquio
          eparquio agosto 25, 2015 a 22:50 #

          Claro que, de alguna manera muchas, las enfermedades son respuestas ante estímulos. Ahora bien, no se puede comparar con la conducta debido a que esta cambia con el aprendizaje. Si no fuera así, podríamos realizar una taxonomía de conductas por su forma, pero lo que realmente nos interesa son las relaciones funcionales que se establecen entre los estímulos discriminativos, las conductas y las consecuencias.

  4. Godo Barrani agosto 25, 2015 a 1:15 #

    Me parece temerario que alguien que enarbola la bandera de la ciencia y el escepticismo, como es usted, caiga en falacias e incorrecciones como las que describiré a continuación.

    a. No provee ni un solo enlace a estudios que afirmen lo que usted afirma. No permite reconstruir el hilo de las afirmaciones a un lector escéptico que no ‘se crea su versión’. Por ejemplo: “estaba claro que la depresión no es más que un conjunto de conductas que aparecen en a persona ante unas contingencias concretas” o cuando lo provee “la explicación más parsimoniosa y científica la encontraremos en la interacción de la persona con el entorno y los más que probados procesos de condicionamiento clásico y operante en toda su extensión” es a un libro que no está sometido a peer review.

    b. Usa argumentos que si bien son correctos, inducen a error: “Sería muy largo explicar aquí cómo la melancolía de la Edad Media se fue convirtiendo progresivamente en la depresión que hoy aparece en los manuales diagnósticos, cambiando la posesión demoníaca y la acumulación de bilis negra por supuestas alteraciones neurofisfiológicas.” Parece que si su ‘historia’ es ‘chunga’ lo actual también tiene que serlo. No tiene por qué ser así y de hecho no lo es.

    c. Vende certezas y afirmaciones contundentes cuando en nuestra área, la psicología, eso es difícil y lleva a confusión.”Lo demás son inventos interesados.”

    d. olvida hacer una explicación de modelos alternativos con cierta solvencia empírica como el modelo transdiagnóstico de Barlow o modelos de psiquiatría biológica

    Un saludo y disculpe si mis palabras suenan duras, pero si no fuera fan de este blog no perdería tiempo en escribirlas. Un saludo

  5. Lau agosto 26, 2015 a 13:00 #

    Hola,

    No soy una erudita ni psicólogo. Tengo depresión mayor y ansiedad generalizada desde hace años y entiendo que la palabra depresión es una construcción social y conductual, pero no puedo creer que no exista como enfermedad. Quieres decir entonces que no se me baja la serotonina? Que la medicación es un placebo?

    Mi experiencia es que no. Con médicación mejoro. Sin medicación no hay freno para la autolisis.

    Cierto es que si la situación depresógena no cambia, por mucho que aprenda a manejar mis emociones, vivir en el límite de contextos severos continuamente me lleva a ese estado depresivo.

    Con respecto a la pastilla rosa de las narices, coincido en que la depresión no te quita las ganas. No me importa admitir que me masturbo y que sí que me cuesta más llegar al orgasmo, pero como consecuencia de la medicación, no de la depresión.

    Me parece muy machista el invento este de la pastilla del deseo sexual femenino porque no respeta nuestro contexto y parece ideado para acompasarnos con el deseo sexual masculino.

    Me parece una agresión a las mujeres. El viagra nace por demanda de los hombres y el viagra femenino también.

  6. croix agosto 28, 2015 a 9:18 #

    Muy interesante, lo enlazo en mi blog.

  7. Aitor agosto 30, 2015 a 17:42 #

    “Ahora bien, no se puede comparar con la conducta debido a que esta cambia con el aprendizaje[…]lo que realmente nos interesa son las relaciones funcionales que se establecen entre los estímulos discriminativos, las conductas y las consecuencias.”

    El problema del planteamiento conductista es que parte de la premisa de que cualquier alteración de conducta se aprende y desaprende igual que cualquier otra conducta normal. Esto es sencillamente falso con la tonelada de evidencias que tenemos disponibles, que documentan como la conducta normal o anormal no siempre se adquiere por mecanismos de aprendizaje como el condicionamiento clásico u operante. Yo he intentado citarte algún ejemplo, como los síndromes ansiosos o depresivos que pueden aparecer secundariamente a hipotiroidismo. En esos casos, la premisa conductista no es aplicable, y por más que lo obvies, lo que implica es que la conducta también es función del estado de salud del organismo, y por tanto, no hay base para negar la posibilidad de que los casos de depresión idiopáticos no puedan ser enfermedades que aún no conocemos. Justamente eso es lo que estás diciendo:

    “El conjunto de conductas llamadas depresión deben ser explicadas, y la explicación más parsimoniosa y científica la encontraremos en la interacción de la persona con el entorno y los más que probados procesos de condicionamiento clásico y operante en toda su extensión”

    Pero como obviamente el condicionamiento no sirve para explicar los casos de depresión secundarios, vas y rematas con que esos no son casos de depresión:

    “Cuando la persona se entristece por problemas como el hipotiroidismo, no hablamos de depresión ni la tratamos, lo que hacemos es tratar el hipotiroidismo.”

    No. Claro que hablamos de depresión (secundaria) y claro que la tratamos corrigiendo el problema de base. Esa estrategia es bastante burda: intentar pasar por depresión solo aquellos problemas que encajan con mi esquema teórico e ignorar el resto de casos. Buen intento.

    • eparquio
      eparquio agosto 30, 2015 a 18:20 #

      Este debate venía razonablemente bien a pesar de que yo doy la cara y “me mojo” mientras debato con un anónimo que no tengo bien claro qué posiciones plantea. Pero llegados a la acusación, la desinformación y la ignorancia interesada de lo que he planteado anteriormente, esta respuesta será su cierre.

      Antes de decir que “cualquier conducta se aprende o desaprende” primero deberías atenerte el concepto de “unidad de conducta” o y no de comportamiento aislado, que es a lo que te refieres. Si vas a hablar de conductismo, al menos repásate algo sobre la conducta controlada por contingencias antes de decir algo así.

      Te has limitado a un ejemplo, la existencia de determinadas respuestas secundarias a una enfermedad médica, algo que agrupa a un mínimo número de personas que aparecen con síntomas “depresivos” en cualquier consulta clínica, a las que en principio ni se las debería diagnosticar ni tratar como depresión. No sólo no te vale con que yo haya aceptado que a eso lo podríamos llamar depresión como tal, sino que además te sirves de ello para decir que esa la excepción que tumba toda mi argumentación. Pues bien, si te molestaras al menos en ir a vuestro querido DSM, descubrirías que estoy siendo hasta generoso aceptando la “depresión secundaria” como depresión. Dice el DSM-IV-TR:”Los síntomas no obedecen a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una droga de abuso, una medicación), ni a una enfermedad médica general (por ejemplo hipotiroidismo)”. A eso ni se le llama depresión ni se le debe tratar como si lo fuera.

      Lo que estás pidiendo es que ignore la posición más parsimoniosa y con más pruebas científicas para abrazarme a modelos que encajan con tus prejuicios. Lo siento, pero ni tengo tiempo ni me interesa perderlo ayudando a justificar esa extraña necesidad de reducirlo todo hasta donde a cada uno le interesa.

  8. Javier septiembre 6, 2015 a 11:31 #

    Antes que nada, muchas gracias por escribir este post Eparquio. Creo que abre un debate muy interesante. Conocía de forma “amateur” los modelos explicativos cognitivos (Beck…) y conductuales (Lewinsohn, Ferster…) de la depresión, y francamente me tenían convencido. Tras leer tu artículo, consulté con un biólogo el cual me paso una serie de estudios (aparte de los ya conocidos de heredabilidad) que me hicieron dudar de la tesis puramente psicológica de la depresión:
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9093253
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/10232292

    Debo decir que mi visión antes era que la depresión era una enfermedad como tal. Tras leer otras fuentes como Christopher Martell, Marino Perez o Lopez y Costa cambié de opinión. Hoy día ya dudo absolutamente de todo.
    A modo personal, también me llama mucho la atención otros aspectos de la depresión, que no sé como explicarías:
    – Su marcado carácter recurrente.
    – Su “baja” tasa de éxito en las terapias psicológicas o farmacológicas (40%-60%)
    – ¿Por qué tantas terapias para un mismo problema (TCC,BA,FAP…?
    – La ineficacia de los tratamientos de cualquier tipo ante la conducta suicida.

    Si tienes tiempo y ganas, sería genial conocer tu opinión sobre esto. Un saludo y gracias de nuevo!

    • eparquio
      eparquio septiembre 14, 2015 a 10:11 #

      He pensado en escribir sobre esto. Quizá lo haga si encuentro un rato.

  9. ALEJANDRA septiembre 23, 2015 a 3:31 #

    hola
    me encanta tu blog, ha sido un jugoso descubrimiento. Te cuento que hago TCC desde hace casi un año, por una depresión que segun mi psi es mayor, así que al ver ella que no hay resultados ni con su terapia ni con el grupo (del que ella forma parte, es una ONG de TCC) me manda a hacer una diagnóstico con un psiquiatra para ver si necesito medicación. Yo me negué, ya que si bien es verdad que estoy deprimida, el hecho de que no funcione su terapia no tiene por qué determinar que sea la única solución, ni que tenga que acabar medicada porque ella no sabe cómo ayudarme. Para mí lo que hace ella es un conductismo positivista -es literal, ya que está obsesionada con cambiar mis pensamientos negativos en pensamientos positivos- disfrazado de nueva era.
    Tengo dos preguntas:
    1) ¿de dónde saca la psiquiatría eso de que los niveles de serotonina bajan, si ningún psiquiatra te manda a sacar una muestra de tu cerebro para saber si es cierto? ¿como pueden estar hablando de ciencia cuando no hay ninguna prueba empírica que les demuestre que alguien deba tomar un medicamento que modifica la cognición? (pk yo los tomé y modifica la cognición, eso fijo).
    2) ¿crees que la depresión mayor se puede curar sin antidepresivos? ¿Qué tipo de terapia me recomiendas?
    Muchas gracias de antemano. Un saludo desde Argentina

  10. Pablo Malo junio 13, 2016 a 20:40 #

    http://www.nationalgeographic.es/animales/mamiferos/por-qu-se-deprimen-los-animales

    ¿Qué síntomas nos permitirían afirmar si un animal está deprimido?

    Algunos aspectos de la enfermedad pueden ser detectados en animales. Uno de los síntomas de la depresión es la anhedonia, la incapacidad para experimental placer y la pérdida de interés o satisfacción. En animales medimos el interés a partir del alimento que les gusta o su motivación para la actividad sexual. Igualmente, comprobamos cómo interactúan socialmente con otros animales de su grupo, los cambios de conducta en el sueño y las actividades diarias. Otro comportamiento que se suele observar para detectar la depresión en animales es si renuncian cuando se enfrentan a una situación estresante.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Depresión_en_animales

    ¿También es una construcción social la depresión de los animales?

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