Grafopsicología, la pseudociencia de mejorar tu equilibro a través de la escritura

Muchas veces he comentado que el mundo de la empresa es un caldo de cultivo ideal para todo tipo de charlatenerías. No resulta extraño que, en medio de una crisis económica como la actual, haya grandes corporaciones dispuestas a pagar miles de euros una conferencia de un coach para aumentar la moral de sus empleados, aunque el efecto de una de estas charlas motivadoras no supere en el mejor de los casos el de ver una buena obra de teatro.

Pero la pseudociencia no sólo se da cita en las empresas y en los centros de terapias ‘naturales’. Allí donde haya alguien dispuesto a poner dinero por conseguir algún objetivo de forma sencilla y rápida, habrá alguien dispuesto a venderle su método maravillloso. Esta semana he conocido una de estas tonterías de nuevo cuño. Se llama “grafopsicología”, y pretende ser una disciplina que permite interpretar el comportamiento y/o conducta (¿?) de las personas mediante el análisis de la escritura y las variaciones sobre el modelo caligráfico aprendido. Hasta aquí, poca novedad. Hace siglos que existe la llamada grafología, una disciplina pseudocientífica según la cuál podemos conocer la personalidad, el ‘equilibrio’ de la persona, su inteligencia y no sé cuántas cosas más solamente a través de un análisis de su escritura.

La grafología es una pseudociencia. No confundir con el análisis caligráfico.

La grafología es una pseudociencia. No confundir con el análisis caligráfico.

 

DIME CÓMO ESCRIBES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

La grafología es una pseudociencia que nunca ha conseguido probar sus hipótesis. No debemos confundir la grafología con el peritaje caligráfico, que permite determinar si un texto o una firma han sido escritos por una persona concreta, y que tan de moda se ha puesto con el caso Bárcenas. No hay ninguna prueba de que se pueda conocer nada de una persona por su forma de escribir, pero eso no ha impedido que se utilice de forma común en los Departamentos de Recursos Humanos, que no se caracterizan precisamente por ser las cunas del rigor científico a la hora de acometer su labor, o que la propia Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) cuente con un Máster en Grafoanálisis, en el que se atreven a hablar sin tapujos de “grafología científica”.

Si las hipótesis de la grafología son extrañas y sin fundamento, lo que pretende la llamada ‘grafopsicología’ no tiene parangón. Hasta ahora, la grafología sostenía que la caligrafía es un reflejo de la personalidad del invidivuo, por lo que sus técnicas se dirigen principalmente a la evaluación y el diagnóstico. Pero con la llegada de la grafopsicología, ahora la escritura es un procedimiento que nos permite intervenir sobre la persona para provocar cambios. ¿Cómo funciona esto?

Ten cuidado con lo que escribes, que puedo saber cómo eres

Ten cuidado con lo que escribes, que puedo saber cómo eres

CÁMBIATE A TI MISMO ESCRIBIENDO

Hace unas semanas conocía a través de algunos artículos a un señor llamado Andrés Sanfiel. Este palmero ha creado una aplicación que “mejora los aspectos mentales del deportista a través de la reeducación gráfica”. Como lo oyen. El inventor, que presume de haber “aplicado su metodología” en la Escuela Lorenzo Competición de Chicho Lorenzo (padre de Jorge Lorenzo, bicampeón del mundo de Moto GP), y que según cuenta el artículo, colabora actualmente en una investigación de la Interpol, explica que su propuesta ha llegado como finalista al V Foro Tenerife Invierte, donde ha conseguido el tercer premio.

Se supone que el procedimiento permite obtener información sobre “sobre el nivel del deportista en aspectos como capacidad de lucha, sacrificio, autocontrol  e incluso la capacidad de frustración”. A partir de ahí, se pauta la realización de unos “ejercicios grafológicos” que permiten ir modificando la forma de escribir de deportistas, lo que supuestamente provoca mejoras en la concentración. En uno de los artículos publicados estos días sobre el tema, se habla incluso de un estudio que encontró que “los niños que hacían cada día los ejercicios de grafología [consiguieron] tiempos más regulares, su concentración había mejorado, podían aislarse mejor del entorno y centrarse más en lo que estaban haciendo”.

Impresionante, ¿verdad? Mejorar la concentración realizando solamente unos ejercicios de escritura. La verdad es que esto suena a pura magia, pero como es posible que haya personas que estén dispuestas a comprar esta moto (además del padre de Jorge Lorenzo), vamos a echar un vistazo a ver qué pruebas hay de este procedimiento pueda ser eficaz.

Ponte a escribir para convertirte en una persona más "equilibrada"

Ponte a escribir para convertirte en una persona más “equilibrada”

¿PRUEBAS CIENTÍFICAS?

Lo bueno de estas pseudociencias de nuevo cuño es que no hay que moverse mucho para descubrir que el rey va desnudo. Si vamos a un buscador general de artículos como Google Scholar, no encontraremos ni un sólo estudio para “graphopsychology” (si hubiera algún estudio, lo más habitual es que, independientemente del idioma en que haya sido publicado, tenga un resumen o abstract en inglés. Por si les queda alguna duda, también lo he buscado infructuosamente en español). Lo mismo ocucurre en PubMed.

Tampoco encontramos nada en estos buscadores introduciendo el nombre del autor de los supuestos estudios, lo que implica que estos no han sido publicados (si estoy en un error, ruego que me lo hagan saber). De lo que no cabe ninguna duda es de que, aunque este estudio hubiera sido publicado, no es prueba suficiente de que se pueda conocer la personalidad de alguien a través de su firma o su escritura, y mucho menos de que a través de ejercicios de escritura se pueda mejorar otra cosa que no sea la caligrafía.

La pseudociencia es rentable

La pseudociencia es rentable

GRAFOPSICOLOGÍA: UN BUEN EJEMPLO DE PSEUDOCIENCIA

La grafopsicología puede ser utilizada para explicar claramente lo que es una pseudociencia. Habitualmente se denomina psedocientífica a aquellas disciplinas que pretenden pasar por ser científicas sin serlo realmente, y la ausencia de pruebas que avalen las afirmaciones de los grafopsicólogos es suficiente para etiquetarla como tal. Pero, por si fuera poco, cumple con algunas características habituales de las pseudociencias:

  • No interactúa con ninguna otra disciplina científica (por más que utilice la palabra psicología, no recibe ni aporta ningún conocimiento a esta).
  • Es fácil, hasta el punto que cualquier persona puede hacerse grafopsicólogo. De hecho, el creador de la aplicación presume de contar con un “equipo multidisciplinar de 12 personas en el que hay psicólogos, psicopedagogos, pedagogos, abogados, coach de empresas, licenciados en Económicas, personal docente, ex dirigentes de empresas multinacionales, etc. Todos tenemos en común que somos grafopsicólogos.” Como era de suponer, cualquiera puede hacerse “grafopsicólogo” independiente de tener una titulación universitaria o no. Hasta mi vecina la panadera puede ir por ahí diciendo que es grafopsicóloga porque ha hecho un curso o se ha leído un libro.
  • Sólo le interesa lo que pueda tener de uso práctico: la grafopsicología no pretende conocer en qué consiste realmente la personalidad o cómo se relacionan los procesos cognitivos con ciertas funciones motrices como la escritura. ¿Y por qué sólo le interesa lo que tenga de uso práctico? Pues porque nadie pagaría para que otros hicieran investigación básica, pero desarrollar un sistema fantástico que sirve para todo es un reclamo empresarial para el que se pueden conseguir inversores y por el que muchas personas podrían estar dispuestas a pagar. Por ahora, ya pueden ir pasando por caja para descargarse la aplicación informática.
  • Sirve para todo: La fabulosa técnica (escribir) sirve para todo y tiene aplicaciones en todos los campos, puede mejorar una gran cantidad de funciones, no conlleva esfuerzo y sus resultados son espectaculares. Si no estás dispuesto a pagar por algo así, es que debes ser tonto. O escéptico.

Para rematar la faena, el autor presume de que el mismísimo Eduard Punset se ha interesado por sus trabajos, algo que tampoco resulta demasiado extraño para cualquiera que conozca la deriva hacia la autoayuda que ha dado el veterano divulgador en los últimos tiempos.

Supongo que a estas alturas, nadie se escandaliza por descubrir una nueva pseudociencia, por encontrar a supuestos profesionales poniendo su titulación al servicio de supercherías como esta (saltándose, por cierto, el Código Deontológico, al menos en el caso de los/as titulados/as en psicología) o por descubrir que las empresas y los entrenadores deportivos están dispuestos a pagar por conseguir magia. Lo que resulta escandaloso es que una vez más los medios de comunicación vuelvan a hacer gala de su desprecio por la ciencia dando cobertura a un señor que ha decidido ir por el mundo vendiendo su magia simpática. Y no será la última.

Actualización del 21 de mayo de 2014

Hace un rato, una persona que se identifica como “involucrada” en esta edición del V Foro Tenerife Invierte, ha realizado este comentario en el muro de Facebook de un amigo que compartió mi artículo. Como puede leerse, el PCTT (Parque Científico y Tecnológico de Tenerife, organismo dependiente del Cabildo Insular de Tenerife responsable de este Foro) no se entra a valorar “el rigor científico de esta metodología”, sino lo que se valora es que sea “un proyecto empresarial que ha resultado novedoso”. ¿Cómo es posible que una Administración Pública dirigida a “impulsar, fortalecer y desarrollar el sistema de ciencia-tecnología-empresa de Tenerife” –como podemos leer en su página web– no tenga en cuenta el rigor científico de los proyectos a la hora de aceptarlos en el concurso? Por si quedara alguna duda, afirma que si se propusiera una herramienta para ser utilizada por el mercado de usuarios de productos homeopáticos”, tendría muy probablemente su apoyo.

Todas las administraciones públicas, independientemente del ámbito que gestionen, deben ocuparse de velar porque las acciones que desarrollan y los proyectos que gestionan y/o financian estén avalados científicamente. Si no es así, podemos encontramos a ayuntamientos, cabildos y ministerios financiando productos o servicios que supongan un engaño al consumidor, en la medida que aseguran servir para algo sin ningún tipo de prueba. Francamente, no me imagino al Parque Científico y Tecnológico de Tenerife otorgando un premio a una plataforma virtual para hacer magia blanca, echar las cartas del tarot o equilibrar el qi. Sin embargo, cuando se trata de cuestiones psicológicas, no parece que importe que la propuesta se apoye en teorías pseudocientíficas y que no haya demostrado su utilidad previamente.

Al final, prevalece lo de siempre: la posibilidad conseguir beneficios económicos a costa de la ignorancia de los consumidores. No es de recibo que ningún organismo público otorgue un premio a un proyecto como este, pero que además lo haga uno cuyos objetivos son el fomento de la innovación y la ciencia resulta totalmente inaceptable. Espero que, para la próxima convocatoria, el PCTT rectifique e incluya la exigencia de que el proyecto a financiar haya demostrado servir para lo que dice que sirve, que lo mínimo que se le puede pedir a una Administración Pública es responsabilidad.

 

Comentario de una persona del V Foro Tenerife Invierte

Comentario de una persona del V Foro Tenerife Invierte

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6 Respuestas a “Grafopsicología, la pseudociencia de mejorar tu equilibro a través de la escritura”

  1. Miguel Blanco mayo 20, 2014 a 21:53 #

    Eparquio,

    hola de nuevo. Gracias por la estupenda entrada.

    Lo mío es pelear con psicólogos abonados a la pseudociencia.

    Me explico. Hace algún tiempo, en una comida entre amigos tuve la oportunidad de charlar con una psicóloga de Tarragona empeñada en poner al mismo nivel la grafología que el peritaje caligráfico, tan sólo porque había hecho un (lamentable) curso que le otorgaba un diploma de grafóloga y périto en caligrafía. Había sido estafada sin percatarse, pero ahora tocaba amortizar el curso, que hay gente que paga por análisis de estas guisas.

    Esta psicóloga (cuyo nombre mantendré en el anonimato) también sostenía que nunca se equivocaba con sus pacientes “debido a su carácter ecléctico” (sic). Es decir, si veía que una terapia no iba bien a un paciente (cómo lo veía es algo que no supo explicar), se la cambiaba por otra, sin entrar a valorar la eficacia o efectividad, su validez empírica, etc. Gran amante de los libros de autoayuda y fan de Jodorowsky y Coelho. Por suerte, reconocía que el psicoanálisis es una pseudociencia, que ya es un avance importante.

    Gracias al esfuerzo continuo de denuncia de estas estafas emprendido por psicólogos como tú (y Carlos J. Álvarez y Ramón Nogueras, entre otros) esperemos que estos fraudes vayan siendo cada vez algo más residual.

    Saludos.

  2. José Luis septiembre 6, 2014 a 17:24 #

    Hola,
    Leyendo el artículo, creo que una parte del problema que se expone es de terminología.
    Se hace una distinción entre grafología y grafopsicología (¿necesaria?¿real?) para criticar especialmente lo que es la reeducación gráfica y sus -posibles- consecuencias (una rama, -bastante discutida por los propios grafólogos-, de la grafología, grafopsicología o más correctamente -en mi opinión- psicografología) y “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid” se critica todo lo referente a la grafología.

    En cuanto a la pericia caligráfica, su prestigio se debe a que es usado en tribunales de justicia como una prueba más, pero carece igualmente de reconocimiento legal su titulación. Sorprende las lagunas de formación que tienen los peritos que no son grafólogos.

    Saludos cordiales.

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