El peligro de la ‘psicologización’ de la violencia contra las mujeres

Muchas de las mujeres que acuden a una consulta de psicología sufren o han sufrido alguna vez agresiones por parte de parejas, hermanos o padres. Es algo tan habitual que indagar sobre una posible situación de este tipo se convierte en necesario a la hora de realizar la evaluación inicial de los problemas de cualquier mujer que acude a la consulta.

 

La lucha que los movimientos feministas han desarrollado durante décadas contra esta lacra ha conseguido que hoy en día las instituciones públicas hayan asumido su parte de responsabilidad, y esto es sin duda alguna un éxito enorme. Sin embargo, está claro que todavía queda mucho trabajo por delante, y eso lo comprobamos continuamente los profesionales que trabajamos con el sufrimiento de la gente.

 

Los movimientos feministas han jugado un papel fundamental en la lucha contra la violencia contra las mujeres

Los movimientos feministas han jugado un papel fundamental en la lucha contra la violencia contra las mujeres

 

A pesar de las campañas de sensibilización y concienciación que se vienen realizando desde hace años, sigue siendo habitual encontrar en la consulta a mujeres que vienen a buscar ayuda para reducir su malestar sin asumir (o sin querer asumir, en algunos casos y por razones de peso) una relación directa con estas situaciones de violencia que se dan o se han dado en sus vidas. Tengamos en cuenta que, en muchas ocasiones, aceptar la existencia de maltrato supone tener que abandonar el hogar y concluir una relación que ha durado muchos años y en la que se ha invertido mucho tiempo, ilusiones y esfuerzos.

 

Esta aparente disociación entre el malestar y las situaciones de violencia que encontramos constantemente indica dos cosas. Por una parte, que todavía hace falta mucho trabajo de concienciación en la lucha contra la violencia machista. Una década después de la aprobación de la necesaria Ley 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, parece claro que los esfuerzos invertidos no han sido suficientes. Con este panorama, es necesario seguir investigando las causas de la violencia para dar con medidas más efectivas para reducirla.

 

Por otra parte, resulta preocupante la “psicologización” de los problemas, esa tendencia a buscar las causas del sufrimiento en los propios pensamientos y emociones de la persona, como si buena parte del mismo no tuviera que ver también con otras causas sociales, culturales y económicas. La multifactorialidad es la norma cuando hablamos del malestar humano, pero cada vez resulta más frecuente que se acuda a una consulta de psicología con el fin de solucionar problemas cuya causa no es psicológica, o no completamente.

La intervención psicológica es muy útil para las víctimas, pero no reduce la incidencia de la violencia machista

La intervención psicológica es muy útil para las víctimas, pero no reduce la incidencia de la violencia machista

 

En este sentido, las situaciones de violencia y desigualdad son las más claras: personas que sufren acoso laboral, mujeres víctimas de la violencia machista, parados de larga duración que buscan reducir la ansiedad y la preocupación de no poder llegar a fin de mes. La psicologización tiene consecuencias desastrosas cuando lleva a la persona a no identificar las causas reales de su sufrimiento y a pensar que la causa de sus problemas está “dentro” de sí misma, convirtiéndola en la única responsable tanto de este sufrimiento como de su solución.

 

Los responsables de esta tendencia a la psicologización son muchos y variados, e incluyen tanto a los propios psicólogos cuando reducen la explicación de cualquier fenómeno a factores individuales, como a ese gran mercado de libros de autoayuda, coaches, promotores de la Nueva Era y el bienestar individual que se empeñan en buscar las causas y soluciones de todo lo que nos ocurre en la vida en nuestra “actitud” y en el desarrollo de nuestras “potencialidades”. Una cosa es atender a la consecuencias psicológicas de situaciones objetivas injustas y estresantes y otra muy distinta es olvidar las causas sociales de los problemas individuales.

 

La violencia machista, al igual que otros fenómenos sociales, no se reduce con psicólogos, terapias ‘buenrollistas’ y talleres de conciencia plena y desarrollo personal. No se trata de un déficit de “inteligencia emocional” ni se puede asumir, a la vista de los resultados, que se pueda reducir solamente con campañas de concienciación y apelando al cambio individual. Si existe una salida real, esta tendrá que pasar necesariamente por conocer bien las múltiples causas del fenómeno y abordarlas desde las instituciones públicas, y para ello es necesaria más investigación y un mayor compromiso político. De otra manera, seguiremos apagando el fuego cuando aparece en lugar de prevenirlo, y esa no es ninguna solución.

 

NOTA: He utilizado conscientemente los términos ‘violencia machista’, ‘violencia contra las mujeres’ y ‘violencia de género’ como intercambiables, ya que el fin de este artículo no es decidir cuál es la mejor forma de nombrarla  sino atender al problema de la psicologización en este y otros fenómenos sociales.


6 Respuestas a “El peligro de la ‘psicologización’ de la violencia contra las mujeres”

  1. Almudena noviembre 26, 2014 a 12:33 #

    ¡Muchas gracias por el post!

    Estuve ayer leyéndolo y dándole vueltas y me interesa una frontera sobre la que probablemente también hayas escrito…

    En estos casos, aunque la causa sea externa: ¿no es precisa también la asistencia psicológica?

    Y me explico, porque no es mi intención plantear una falsa disyuntiva. Quizás la violencia de género tenga una respuesta en forma de acción mucho más efectiva: a saber, dejar la relación. Pero en casos como el del parado de larga duración que mencionas: la solución (a saber, que en España no haya un 25% de paro) no está en su mano, ni probablemente en la de nadie a corto plazo. Es evidente que la solución efectiva, la que va a la raíz del problema, es una solución social. Pero hasta entonces… ¿existe otra vía para tratar esa ansiedad que no sea “psicologizarla”?

    • eparquio
      eparquio noviembre 27, 2014 a 15:28 #

      Por supuesto, en ningún momento niego que no se pueda o que no haya que abordar las consecuencias psicológicas del maltrato, ni siquiera que un nivel de análisis psicológico no sea necesario para entender el fenómeno en cada caso, que lo es. Por eso las unidades de atención a mujeres víctimas de violencia cuentan con profesionales de la psicología, el derecho y el trabajo social. El artículo busca poner el acento en que no se puede entender el fenómeno de la violencia machista sin comprender el contexto en el que se produce, y sobre el que sólo puede actuarse de manera grupal y con medidas políticas; y denunciar que quedarnos en el nivel individual lleva a muchas mujeres a pensar que se trata de algo personal y que la causa se encuentra en ellas mismas. Es algo que me encuentro con bastante frecuencia, y de ahí el artículo. Saludos.

  2. Antonio noviembre 27, 2014 a 13:52 #

    “La violencia machista […] no se reduce con psicólogos”. El artículo lo tratas desde el punto de vista de la atención a las víctimas, y ahí estoy de acuerdo en todo lo que dices. Pero, ¿no crees que existe la posibilidad de que también en algún caso un psicólogo trate a un agresor? Y ahí sí que podrían ayudar los psicólogos a reducir la violencia machista, ¿no?

    • eparquio
      eparquio noviembre 27, 2014 a 15:32 #

      No creo que los psicólogos podamos hacer mucho con los maltratadores, y los estudios apuntan en esa dirección. Los resultados realizados con maltratadores en prisión apuntan a que se pueden conseguir cambios cuando el agresor decide voluntariamente participar en la terapia y no obtiene beneficios secundarios por hacerlo, como por ejemplo, la reducción de la pena. Desgraciadamente, no contamos todavía con intervenciones eficaces, pero ojalá las haya en el futuro. Un saludo.

    • Laura diciembre 3, 2014 a 17:56 #

      Antonio, contestando a tu respuesta te diré que el cambio de la violencia machista debe llegar desde las esferas más básicas, es decir, la educación en valores y respeto.
      Eduquemos a los niños y no tendremos que castigar a los adultos.
      Durante mucho tiempo fui psicóloga de grupos de agresores denunciados por violencia de género, el trabajo es largo y costoso, porque no existe un reconocimiento de los actos, simplemente una atribución externa de responsabilidad y falta de empatía. Son mecanismos para protegerse, es compresible, que no justificable, claro está.

  3. sandra rocco maldonadosa junio 8, 2016 a 17:55 #

    Tengo a mi pareja desde hace 5 mese y ya me ha golpeado violentamente mas de 7 veces. Pienso q su enfermedad es la celopatia, y q salvo q qra y asuma q tiene un problema yo no lo dejare pero, tendrá q estar toda la vida en terapia

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