El hombre que casi conoció a Kid Fracaso

No estás obligado a pisar la lona. No hay ley que fuerce a ponerte los guantes y saltar entre las cuerdas para un nuevo combate. A muchos de los que te miran les gustaría reunir el valor suficiente para escribir su nombre en el cartel de la velada, pero son demasiadas hostias para una fama tan efímera. Tienen razón.

 

Y sin embargo, muchos decidimos exponernos cada noche a una derrota por K.O. Hay que estar ahí arriba, consciente de que tu contrincante puede reducirte a una masa de carne jadeante, aclamado por la gran mayoría que observa desde las gradas. Hay que salir a pecho descubierto ante la mirada impávida de esos ojos que te miran desde la esquina opuesta, con todas las de perder y sin esperanzas de una victoria definitiva, para descubrir el significado de la palabra dignidad.

 

No importa la actitud. No importa la gallardía. Sólo importa que hay cosas que tienen sentido, como nos enseñó en sus memorias Kid Fracaso. Y cuando algo tiene sentido, no importan los contrincantes ni el público de la barrera; cuando algo tiene sentido de verdad no importa el resultado, los títulos, los honores. Sólo importa decir que sí y subirse otra noche a un nuevo combate, con la satisfacción de estar donde uno quiere estar en cada momento.

 

Cuando la Editorial Laetoli me envió el contrato para escribir “Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!” no me lo tuve que pensar. Conocía la dificultad, los riesgos, sabía que seguramente recibiría unos cuantos ganchos directos al costado y que perdería mucha sangre por el camino, pero también sabía que valía la pena.

 

 

Lo increíble es que ustedes también hayan pensado lo mismo. La campaña de crowdfunding que hemos desarrollado a través de Lanzanos.com sido un rotundo éxito, reuniendo al final 123 apoyos y 2.321€, superando todas las expectativas que teníamos al principio.

 

Ahora estoy en pleno proceso de escritura. Son muchos libros y hay que sacar tiempo del trabajo, la familia y la vida personal para leer, resumir e interpretar; muchos fines de semana dedicados a esta a veces tediosa tarea, y puedo asegurarles que este combate, acabe como acabe, ya está ganado.

 

Si todo sale como está previsto, en mayo de 2013 los que han participado en la campaña de crowdfunding recibirán su libro dedicado en casa, y los que no lo hicieron podrán acercarse a las librerías a adquirir su ejemplar. Mientras tanto, aquí me tienen para lo que necesiten.

 

Gracias a todos/as por darme esta oportunidad. Un fuerte abrazo.

 

NO TENGO PERDÓN

(Pedro Flores)

 

Podría tumbar a este tipo.

Podría cambiar la ginebra por leche.

Podría abrazar más a menudo mi saco

en vez de abrazar en los burdeles

a mujeres con menos alma.

Podría llegar a ser el campeón.

Podría entonces tener un coche caro

y transigir en veladas benéficas.

Pero entonces esto perdería todo

su jodido lirismo.

 

Dedicado a todas esas personas que se dejan la vida luchando por la justicia y la verdad contra viento y marea

(Del libro “El úlitmo gancho de Kid Fracaso” del poeta Pedro Flores, 2011. Ed. El Ángel Caído)


3 Respuestas a “El hombre que casi conoció a Kid Fracaso”

  1. Miguel Blanco noviembre 11, 2012 a 18:06 #

    Me parece estupendo haber colaborado a que este proyecto salga adelante. Especialmente tratándose de este asunto de los libros de autoayuda, que sirven de facto para adornar estanterías y acumular polvo porque, como me imagino que dirá Eparquio, lo que es ayudar… ayudan al editor y autor.

    Un saludo

  2. Omar Melendrez noviembre 12, 2012 a 0:15 #

    Muchas felicidades, tal como mencionas, yo fui uno de los que colaboró al principio y por un momento tambien lo vi dificil, sin embargo, supe que un apoyo más seria de ayuda, por lo que es muy grato el saber que son muchas las personas interesadas en este tipo de proyectos que tambien apoyaron, yo tambien estoy de placemes al leer la buena noticia y pues, ahora a esperar para leer el libro.

  3. Rayco noviembre 12, 2012 a 12:20 #

    Vete preparándote para un KO con las críticas al libro jeje… Pero bueno, como dices tú la satisfacción de estar donde uno quiere estar en cada momento es lo mejor. A ver cuándo llega esa primavera de 2013…

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