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¿Intervención en exclusión social? ¿para qué?

Durante años he trabajado como psicólogo en el ámbito de la inclusión social en los Servicios Sociales de varios municipios de Tenerife. En Canarias, como ocurre en muchas otras regiones,el gobierno autónomo ha privatizado de manera tácita la intervención social, sacando a concurso la gestión de los diferentes recursos y proyectos (centros de menores, casas de acogida, comedores sociales o proyectos de inclusión) a organizaciones sin ánimo de lucro, que son las que gestionan. Los proyectos que desarrollábamos – este año no aceptamos la subvención porque no teníamos garantías de que el Gobierno de Canarias llegara a ingresar el dinero – consistían en intervenciones individuales, familiares y grupales dirigidas a evaluar y reducir los problemas formativos y psicológicos que en muchas ocasiones sufren estas personas.

 

En el año 2009 conocí por primera vez el drama de las personas que son desahuciadas y siguen debiendo la hipoteca. Una chica casada, desempleada, procedente de otro país y con dos niños había perdido su vivienda y aún seguía debiendo más de 100.000 € al banco. No sólo le habían embargado su casa, también le habían robado la posibilidad de empezar de cero. Le resultaba muy difícil conseguir trabajo porque a su condición de inmigrante y mujer se sumaba su falta de formación, y si llegaba a alcanzar una nómina, inmediatamente le retendrían una parte para pagar la deuda: estaba condenada a trabajar en negro o volver a su país de origen. Aunque nos había sido remitida para intervención psicológica, su única demanda era que le ayudáramos a buscar alguna solución para librarse al menos del lastre de la hipoteca. Puedo decir con toda seguridad que no necesitaba ningún psicólogo.

 

 

¿Cuál es el papel de un proyecto de intervención con personas en situación de exclusión social? Aunque el propio concepto de inclusión social es muy controvertido, podemos aceptar que estos programas se dirigen a reducir el impacto de aquellos factores que generan desigualdad, favoreciendo la justicia social. En una situación con una baja tasa de desempleo, con posibilidades reales de acceder a recursos de formación y de atención a diversas problemáticas (drogodependencia, violencia de género, recursos de salud y otros), el rol de los profesionales de la inclusión social es muy claro: intervenir para facilitar el acceso a estos recursos con aquellas personas y familias que de una manera u otra tienen dificultades para acceder a ellos. Por este motivo, cada vez tengo menos dudas de que estos proyectos no sirven para nada si no se acompañan de una política de protección social efectiva. Así, ofrecer intervención psicológica a una persona que está sufriendo el drama de un desahucio es como dar antiinflamatorios a quien viene pidiendo ayuda con un puñal en la espalda.

 

Poco se puede hacer si la riqueza del estado no está al servicio de la ciudadanía. Hacen falta políticas de empleo eficaces basadas en la inversión pública. Es necesario que exista una oferta de trabajo para estas personas y que no tengan que preocuparse por los gastos básicos si queremos que la intervención social tenga algún sentido. Nuestro trabajo ha demostrado ser útil cuando va dirigido a aquellas personas que estando en exclusión social o riesgo de padecerla, presentan además necesidades formativas o problemas de tipo psicológico. En este estado de total precariedad, el papel de los psicólogos y educadores en la intervención social queda diluido, y el de los trabajadores sociales se reduce a tramitar ayudas que no llegan y a abastecer de comida y ropa a las personas más desamparadas: pura caridad.

 

Los profesionales de la intervención social debemos exigir que el gobierno revierta inmediatamente su política de recortes y ponga en marcha un plan ambicioso de protección social y desarrollo económico. Tenemos razones morales para ello. Tenemos razones incluso egoístas, ya que en cualquier momento podemos estar también al otro lado de la mesa en una Oficina de Empleo o en los propios Servicios Sociales. Pero además tenemos razones profesionales para ello. Si realmente nos creemos lo de la inclusión social, es imprescindible que demandemos un cambio radical de las políticas que desarrolla en este momento el gobierno español y la Unión Europea. Mientras tanto, seguiremos siendo cómplices de la gran farsa que supone el papel de los Servicios Sociales en medio de esta brutal crisis estafa económica.

Resolución de rechazo a la homeopatía y las terapias pseudocientíficas

Después de varios días de debate por en el blog y las redes sociales, hemos incluido algunas de las propuestas que han llegado para la resolución. Esta es la definitiva que presentaremos en la X Asamblea Federal de Izquierda Unida. Si quieren proponerla en Conferencias provinciales o regionales, no duden en utilizar el texto. Gracias por la participación y los compromisos que han llegado, ahora nos queda recabar los avales necesarios para poder presentarla en la propia Asamblea Federal. Contamos con su ayuda. Saludos.

 

RESOLUCIÓN DE RECHAZO A LA HOMEOPATÍA Y LAS TERAPIAS PSEUDOCIENTÍFICAS 

 

El actual crecimiento de las llamadas “terapias alternativas” en nuestra sociedad pone en peligro la salud de las personas y acapara fondos que deberían ser destinados a garantizar el derecho a la salud de todos y todas.

 

Un ejemplo es el número creciente de médicos y farmacias que distribuyen homeopatía. Aunque esta terapia se basa en principios no científicos y su eficacia no ha sido demostrada, la industria de la homeopatía va ganando terreno en la sociedad y en las universidades, y comienza a exigir que sus supuestos tratamientos sean financiados por la sanidad pública.

 

Hace un año el Ministerio de Sanidad publicó el primer documento de análisis de situación de las terapias naturales. Analizaba 139 terapias como homeopatía, naturopatía, medicina tradicional china, acupuntura, ayurveda, osteopatía, quiropraxia, quiromasaje, drenaje linfático, reflexología, shiatsu, aromaterapia… Su conclusión era que no hay evidencia científica de su eficacia y que «si bien en la mayoría de los casos estas terapias son inocuas, no están completamente exentas de riesgos».

 

Izquierda Unida debe defender exclusivamente aquellas prácticas sanitarias basadas en el conocimiento empírico, demostrado y demostrable. Una sanidad de calidad se fundamenta en el método científico y en la evidencia. Son la ciencia y el conocimiento a través del método científico los que han conseguido que la esperanza de vida haya pasado de los 35 a los 80 años en tan sólo un siglo, erradicando enfermedades que han provocado millones de muertos a lo largo de la historia.

 

Izquierda Unida es una organización de progreso. Apoyamos la inversión en investigación científica y los procedimientos dirigidos a promover y proteger la salud basados en el conocimiento y la evidencia, y rechazamos aquellos fundamentados en principios esotéricos o mágicos como la homeopatía, la acupuntura, las Flores de Bach o el Reiki, entre otros.

 

Por todas estas consideraciones, y atendiendo a la especial relevancia de unas políticas efectivas para proteger y promover la salud de las personas, la X Asamblea Federal de Izquierda Unida propone que se apruebe la siguiente

 

RESOLUCIÓN

 

1. Izquierda Unida apuesta por la defensa de la salud a partir de tratamientos basados en la evidencia y la promoción del bienestar físico, mental y social de las personas.

2. Izquierda Unida rechaza aquellas propuestas terapéuticas que no han demostrado ser eficaces para las diferentes enfermedades o trastornos hasta que existan pruebas sólidas que demuestren esta eficacia, como ocurre hasta este momento con la homeopatía, la acupuntura y otras terapias pseudocientíficas.

3. Izquierda Unida propone que los poderes públicos promuevan la educación y formación de los consumidores en materia de salud, y regulen de manera efectiva la publicidad engañosa de cualquier procedimiento supuestamente terapéutico que no cuente con evidencias suficientes sobre su eficacia.

4. Izquierda Unida rechaza que se incluya en el sistema sanitario público ninguna práctica médica o medicamento que no haya demostrado su eficacia según criterios exclusivamente científicos. Igualmente, rechaza que se financie con dinero público a instituciones que promueven la difusión y divulgación de procedimientos terapéuticos pseudocientíficos que confunden a la ciudadanía y ponen en peligro su salud.

No eres tú mi amor, son los demás

No eres tú. Son la clase política, el BCE, Mérkel, Rajoy, los mercados, los sindicatos, la picaresca como identidad. No eres tú, mi amor. Son los bancos, Obama, el precio del crudo, la crisis del ladrillo, el rey en Botswana, los grandes medios de comunicación, la Audiencia Nacional. No eres tú, y lo sabes. Sabes que Rotter tenía razón cuando en los sesenta habló del locus de control externo. Esa tendencia a pensar lo que nos pasa está fuera de nuestra mano es tan parte de nuestra idiosincrasia como las corridas de toros o los viajes a Suiza.

 

Por supuesto que no eres tú. Tú no haces amnistías fiscales ni mandas a antidisturbios a apalear manifestantes en la Plaza Neptuno. Tú no cambiaste la Constitución de espaldas a la ciudadanía ni defraudas a Hacienda en paraísos fiscales. Está claro que no eres tú quien reduce las becas, aumenta las tasas,  convierte la asistencia sanitaria en mercancía o hace los ERES. Y por supuesto, no eres tú quien desahucia a las familias o justifica una ley electoral que elude la democracia.

 

Pero algunas veces no puedo evitar preguntarme si no eres tú, si de alguna manera no eres tú quién apoya la alternancia de los partidos de siempre para que todo siga igual.  De vez en cuando me asalta la inquietud de si no eres tú quien elige a periodistas que criminalizan las huelgas, quien antepone la injusticia al desorden, quien acusa a los empleados públicos del déficit estatal. Quiero pensar que no eres tú quien se acomoda en el optimismo ingenuo del que cree que es suficiente con señalar una cabeza de turco para que la situación cambie mágicamente y se sienta a esperar a que todo vuelva a la normalidad.

 

No, mi amor. No eres tú. Son los demás.

 

Lo importante es que usted no abandone su medicación por no poder pagarla

Esta mañana he tenido que ir al Centro de Salud de mi barrio y me he encontrado con la nueva campaña del Servicio Canario de Salud: «POR SU SALUD LO IMPORTANTE ES NO ABANDONAR LA MEDICACIÓN». En el reverso puede leerse en letras grandes: «Es muy importante que usted no abandone su medicación por no poder pagarla, ya que perjudicará su salud».

Estoy perplejo, casi no sé qué decir. Está claro que el Servicio Canario de Salud piensa que muchos pensionistas dejarán de comprar sus medicamentos debido a los recortes, y que eso puede evitarse publicando una campaña de dípticos. Suponen que cuando lean el panfleto se darán cuenta de que no es razonable dejar de comprar esas medicinas que probablemente necesitan para aliviar los síntomas de una enfermedad crónica por poder pagarlos. «No tener dinero para pagar los fármacos es una razón demente para dejar de cuidar tu salud» deben pensar los responsables de comunicación del SCS.

Y como los ancianos son como niños a los que hay que decirles lo que tienen que hacer, al final del díptico se lo dejamos claro: SI VE QUE NO PUEDE PAGAR SU MEDICACIÓN, NO DEJE DE TOMARLA: CONSULTE A SU MÉDICO OTRAS POSIBILIDADES DE TRATAMIENTO. Ah, pero ¿hay otras posibilidades que sean gratuitas y que tengan la misma efectividad? Pues no, hay medicamentos con los que «usted pagará mucho menos».

Ya está solucionado: si no tienes dinero para pagar tus medicamentos, dile al médico que te recete otros que también tendrás que pagar.

Y seguimos aguantando.

 

 

Encuentran la primera página de La Biblia

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