5 recomendaciones de libros para el obispo Munilla

Hace unos días, el obispo de San Sebastian, José Ignacio Munilla, difundió una cita diocesana con un listado de 36 títulos para leer este verano. Según la nota de prensa, son “títulos que, a su entender, más nos pueden aportar en este tiempo de estío” y que sirven “para vivir, también las vacaciones, en presencia del Señor”. Entre ellos ha incluido “Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!”, que he publicado recientemente con la Editorial Laetoli.

 

Me alegro mucho de saber que el obispo Munilla está interesado en la divulgación científica. El conocimiento científico nos permite conocer mejor el mundo en el que vivimos y nos da la capacidad de ser críticos con la realidad que nos rodea, rechazando aquellas afirmaciones que en lugar apoyarse en las pruebas, pretenden pasar por verdades porque forman parte de la tradición o por la autoridad de quien las expone, su filiación política o sus creencias religiosas: no importa quien realice una afirmación, sino las pruebas que presente para respaldarla. La ciencia nos hace más libres y puede ser utilizada por todos, incluso por autoridades religiosas o por personas sin galones, como es mi caso.

Jose Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

Jose Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

 

Sin embargo, tengo razones para dudar de que la recomendación del señor Munilla vaya en esa dirección. Respeto que cualquier persona quiera pasar las vacaciones “en presencia del Señor”, pero no creo que “Los libros de autoayuda, ¡vaya timo!” sea el libro ideal para ello. Más bien al contrario: tanto mi libro como otros de la colección pretenden ser herramientas para luchar contra todas aquellas creencias y teorías sin fundamento que nos venden como “ciertas” sin que existan evidencias que las apoyen, o que incluso resultan tan contrarias al conocimiento científico actual que no tenemos más opción que rechazarlas hasta que existan pruebas que las avalen. Esa es la razón de que todos los títulos de la colección terminen con la expresión “¡Vaya timo!”.

 

Sospecho más bien que el interés del prelado por el tema de la autoayuda debe tener relación con la cruzada que desarrolla la Iglesia Católica desde hace tiempo contra el llamado “Movimiento de la Nueva Era”, un conjunto sincrético de propuestas espirituales del que parten muchas de las ideas que encontrados en los libros de autoayuda. El mismo Vaticano promueve publicaciones contra este movimiento porque sus “teorías y doctrinas sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo [son] incompatibles con la fe cristiana”, en palabras del Cardenal Paul Poupard.

La "Nueva Era" se cuela hasta en los colegios católicos. Normal que estén nerviosos.

La “Nueva Era” se cuela hasta en los colegios católicos. Normal que estén nerviosos.

 

No parece que el interés de los miembros de la Iglesia por denunciar el Movimiento de la Nueva Era sea el de denunciar su falta de rigor científico. Más bien, su objetivo es dejar claro a los católicos que no pueden crear una espiritualidad a su medida y al margen de la doctrina que marca su Iglesia. Sinceramente, no creo que para eso haga falta apoyarse en argumentos científicos. Más bien al contrario, es posible que incluso pueda resultar contraproducente. A ver si a los lectores se les va a ocurrir que pueden utilizar la misma vara de medir con sus creencias religiosas cristianas y acaben descubriendo que el cuerpo doctrinal de su fe no tienen mayor evidencia que la existencia de las supuestas “energías” o el poder curativo de los cristales. Mucho cuidado, que el pensamiento crítico es un arma que no respeta autoridades de ningún tipo.

 

Defender a la ciencia también implica defenderla de aquellos que pretenden apoyarse en supuestos argumentos científicos para apoyar sus posiciones ideológicas y religiosas. El método científico nos permite conocer cómo funciona la realidad, pero no nos dice cómo debe ser, y mucho menos cuando sólo se utilizan aquellos datos que respaldan las opiniones de uno. Por eso, no puedo entender que en la misma lista de libros aparezcan títulos como “Aborto cero” (Stella Maris, 2014), un alegato contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo “pero desde la objetividad de los datos”, según la web de la editorial; o “Hijos gay, padres heterosexuales” (Libros Libres, 2014) donde se afirma que “los sentimientos homosexuales nacen de heridas y carencias en el periodo temprano del desarrollo psicosexual”, y que propone la aceptación y el amor de los padres y madres a los hijos homosexuales como vía para su “sanación”. Ambas obras son buenos ejemplos de cómo muchas veces se pretende hacer pasar por ciencia lo que no son más que prejuicios ideológicos.

Richard Cohen, autor de varios libros dirigidos a "sanar" la homosexualidad.

Richard Cohen, autor de varios libros dirigidos a “sanar” la homosexualidad.

 

Tengo la impresión de que en temas de ciencia, el obispo Munilla anda un poco desviado. Por eso me gustaría recomendarle, desde la humildad y del indudable interés mutuo que compartimos por el conocimiento y el pensamiento crítico, algunos títulos que creo que le pueden resultar interesantes. Todos ellos son libros cuyas reflexiones y conocimientos me han acercado un poco más a la titánica tarea de conocer realmente qué es el ser humano y por qué se comporta como lo hace, algo que seguro le gustará.

 

  • “Neurociencia para Julia” de Xurxo Mariño (Laetoli, 2013): Una interesante introducción al cerebro y los conocimientos actuales de la neurociencia dirigida a una adolescente, en el que, a la luz de los conocimientos actuales, el autor hace una interesantes reflexiones acerca de nuestra forma de conocer el mundo, la influencia del lenguaje en nuestro comportamiento y el problema mente-cuerpo, entre otras.

 

  • “El sello indeleble” de Juan Luis Arsuaga y Manuel Martín-Loeches (Debate, 2013): Un repaso desde la paleoantropología y la psicobiología para entender cómo hemos llegado a ser lo que somos, cuáles son aquellas características que nos convierten en una especie diferenciada y cómo será el ser humano del futuro.

 

  • “¿Por qué creemos en cosas raras?” de Michael Shermer (Alba, 2009): Una obra fundamental para descubrir cómo muchas de las ideas que pretenden ganar en credibilidad presentándose como “científicas” no tienen ninguna validez, desde los “poderes telepáticos” hasta el uso de la física cuántica para explicar la existencia de Dios.

 

  • “Pensar rápido, pensar despacio” de Daniel Kahneman (Debate, 2012): Un libro magistral del este psicólogo y Premio Nobel de Economía que nos acerca a los más recientes descubrimientos sobre el funcionamiento de nuestro pensamiento y los sesgos que nos pueden llevar a cometer errores a la hora razonar y tomar decisiones.

 

  • “¿Esto es paranormal? Por qué creemos en lo imposible” de Richard Wiseman (RBA, 2011): Un divertido acercamiento al mundo de los fenómenos paranormales que va de la adivinación al supuesto peso del alma, y a de cómo el autor va desarmando poco a poco cada uno de ellos a partir de experimentos científicos.

 

Ya me contará qué le han parecido. Espero que los disfrute.


Vaya, está todo muy tranquilo aqui...

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