No son los libros de texto los que originan a las ciencias y disciplinas sino que los conocimientos propios de las ciencias y disciplinas son los que originan a los textos y programas que enseñamos. Las ciencias y disciplinas no están inventadas para torturar a los alumnos, ni tampoco son producto de las alucinaciones de los científicos. Las ciencias y las disciplinas son conjuntos de conocimientos que han sido formalizados a partir de una realidad en la que todos vivimos día a día. El alumno, el profesor y el científico viven en el mismo mundo. El científico es capaz de reflexionar teóricamente respecto a lo que él hace, por tanto, nuestra meta escolar debería ser el enseñar a que los alumnos reflexionen cada vez en forma más científica sobre lo que hacen y lo que les rodea.

Psicología Educativa. Julio Varela.

El peligro de la psicologización de la violencia contra las mujeres, en Hala Bedi Irratia.

Hace unos días, hablamos en el programa “Suelta la olla” de Hala Bedi Irratia sobre el peligro de la ‘psicologización’ de la violencia contra las mujeres, un artículo publicado recientemente en el blog. La charla dura poco más de diez minutos.

 

¿Por qué creemos en cosas raras? en el #EEEP Barcelona

Ya están disponibles los videos de la charla “¿Por qué creemos en cosas raras?” que hice en el Escépticos en el Pub de Barcelona el pasado 8 de noviembre. Gracias a Juan Pablo Fuentes por el video y a toda la gente que se animó a venir a pasar un rato hablando de psicología, pseudociencia y, en general, de cosas raras. Al final no salió todo como tenía que salir (ya lo verán), pero no importó: nos lo pasamos muy bien y hubo muchas preguntas. El sonido a veces no es muy bueno, pero se entiende.



Anoche día 9 de diciembre hicimos la misma charla en el #EEEP Canarias (Tenerife), aunque con alguna pequeña modificación. No hubo video, pero el amigo Guido Santos hizo algunas fotos. Muchas gracias por enviármelas.


EEEP Canarias Diciembre 2014 (2)

EEEP Canarias Diciembre 2014 (5)
EEEP Canarias Diciembre 2014 (6)

Cuando una persona aprende las leyes de la ciencia, es capaz de comportarse de manera efectiva bajo las contingencias de un mundo extraordinariamente complejo. La ciencia le lleva más allá de su experiencia personal y más allá del insuficiente muestreo de la naturaleza que inevitablemente ocurre en el periodo de una sola vida. 

Sobre el Conductismo. B.F. Skinner (1974)

El peligro de la ‘psicologización’ de la violencia contra las mujeres

Muchas de las mujeres que acuden a una consulta de psicología sufren o han sufrido alguna vez agresiones por parte de parejas, hermanos o padres. Es algo tan habitual que indagar sobre una posible situación de este tipo se convierte en necesario a la hora de realizar la evaluación inicial de los problemas de cualquier mujer que acude a la consulta.

 

La lucha que los movimientos feministas han desarrollado durante décadas contra esta lacra ha conseguido que hoy en día las instituciones públicas hayan asumido su parte de responsabilidad, y esto es sin duda alguna un éxito enorme. Sin embargo, está claro que todavía queda mucho trabajo por delante, y eso lo comprobamos continuamente los profesionales que trabajamos con el sufrimiento de la gente.

 

Los movimientos feministas han jugado un papel fundamental en la lucha contra la violencia contra las mujeres

Los movimientos feministas han jugado un papel fundamental en la lucha contra la violencia contra las mujeres

 

A pesar de las campañas de sensibilización y concienciación que se vienen realizando desde hace años, sigue siendo habitual encontrar en la consulta a mujeres que vienen a buscar ayuda para reducir su malestar sin asumir (o sin querer asumir, en algunos casos y por razones de peso) una relación directa con estas situaciones de violencia que se dan o se han dado en sus vidas. Tengamos en cuenta que, en muchas ocasiones, aceptar la existencia de maltrato supone tener que abandonar el hogar y concluir una relación que ha durado muchos años y en la que se ha invertido mucho tiempo, ilusiones y esfuerzos.

 

Esta aparente disociación entre el malestar y las situaciones de violencia que encontramos constantemente indica dos cosas. Por una parte, que todavía hace falta mucho trabajo de concienciación en la lucha contra la violencia machista. Una década después de la aprobación de la necesaria Ley 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, parece claro que los esfuerzos invertidos no han sido suficientes. Con este panorama, es necesario seguir investigando las causas de la violencia para dar con medidas más efectivas para reducirla.

 

Por otra parte, resulta preocupante la “psicologización” de los problemas, esa tendencia a buscar las causas del sufrimiento en los propios pensamientos y emociones de la persona, como si buena parte del mismo no tuviera que ver también con otras causas sociales, culturales y económicas. La multifactorialidad es la norma cuando hablamos del malestar humano, pero cada vez resulta más frecuente que se acuda a una consulta de psicología con el fin de solucionar problemas cuya causa no es psicológica, o no completamente.

La intervención psicológica es muy útil para las víctimas, pero no reduce la incidencia de la violencia machista

La intervención psicológica es muy útil para las víctimas, pero no reduce la incidencia de la violencia machista

 

En este sentido, las situaciones de violencia y desigualdad son las más claras: personas que sufren acoso laboral, mujeres víctimas de la violencia machista, parados de larga duración que buscan reducir la ansiedad y la preocupación de no poder llegar a fin de mes. La psicologización tiene consecuencias desastrosas cuando lleva a la persona a no identificar las causas reales de su sufrimiento y a pensar que la causa de sus problemas está “dentro” de sí misma, convirtiéndola en la única responsable tanto de este sufrimiento como de su solución.

 

Los responsables de esta tendencia a la psicologización son muchos y variados, e incluyen tanto a los propios psicólogos cuando reducen la explicación de cualquier fenómeno a factores individuales, como a ese gran mercado de libros de autoayuda, coaches, promotores de la Nueva Era y el bienestar individual que se empeñan en buscar las causas y soluciones de todo lo que nos ocurre en la vida en nuestra “actitud” y en el desarrollo de nuestras “potencialidades”. Una cosa es atender a la consecuencias psicológicas de situaciones objetivas injustas y estresantes y otra muy distinta es olvidar las causas sociales de los problemas individuales.

 

La violencia machista, al igual que otros fenómenos sociales, no se reduce con psicólogos, terapias ‘buenrollistas’ y talleres de conciencia plena y desarrollo personal. No se trata de un déficit de “inteligencia emocional” ni se puede asumir, a la vista de los resultados, que se pueda reducir solamente con campañas de concienciación y apelando al cambio individual. Si existe una salida real, esta tendrá que pasar necesariamente por conocer bien las múltiples causas del fenómeno y abordarlas desde las instituciones públicas, y para ello es necesaria más investigación y un mayor compromiso político. De otra manera, seguiremos apagando el fuego cuando aparece en lugar de prevenirlo, y esa no es ninguna solución.

 

NOTA: He utilizado conscientemente los términos ‘violencia machista’, ‘violencia contra las mujeres’ y ‘violencia de género’ como intercambiables, ya que el fin de este artículo no es decidir cuál es la mejor forma de nombrarla  sino atender al problema de la psicologización en este y otros fenómenos sociales.

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