El peligro de la ‘psicologización’ de la violencia contra las mujeres

Muchas de las mujeres que acuden a una consulta de psicología sufren o han sufrido alguna vez agresiones por parte de parejas, hermanos o padres. Es algo tan habitual que indagar sobre una posible situación de este tipo se convierte en necesario a la hora de realizar la evaluación inicial de los problemas de cualquier mujer que acude a la consulta.

 

La lucha que los movimientos feministas han desarrollado durante décadas contra esta lacra ha conseguido que hoy en día las instituciones públicas hayan asumido su parte de responsabilidad, y esto es sin duda alguna un éxito enorme. Sin embargo, está claro que todavía queda mucho trabajo por delante, y eso lo comprobamos continuamente los profesionales que trabajamos con el sufrimiento de la gente.

 

Los movimientos feministas han jugado un papel fundamental en la lucha contra la violencia contra las mujeres

Los movimientos feministas han jugado un papel fundamental en la lucha contra la violencia contra las mujeres

 

A pesar de las campañas de sensibilización y concienciación que se vienen realizando desde hace años, sigue siendo habitual encontrar en la consulta a mujeres que vienen a buscar ayuda para reducir su malestar sin asumir (o sin querer asumir, en algunos casos y por razones de peso) una relación directa con estas situaciones de violencia que se dan o se han dado en sus vidas. Tengamos en cuenta que, en muchas ocasiones, aceptar la existencia de maltrato supone tener que abandonar el hogar y concluir una relación que ha durado muchos años y en la que se ha invertido mucho tiempo, ilusiones y esfuerzos.

 

Esta aparente disociación entre el malestar y las situaciones de violencia que encontramos constantemente indica dos cosas. Por una parte, que todavía hace falta mucho trabajo de concienciación en la lucha contra la violencia machista. Una década después de la aprobación de la necesaria Ley 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral contra la violencia de género, parece claro que los esfuerzos invertidos no han sido suficientes. Con este panorama, es necesario seguir investigando las causas de la violencia para dar con medidas más efectivas para reducirla.

 

Por otra parte, resulta preocupante la “psicologización” de los problemas, esa tendencia a buscar las causas del sufrimiento en los propios pensamientos y emociones de la persona, como si buena parte del mismo no tuviera que ver también con otras causas sociales, culturales y económicas. La multifactorialidad es la norma cuando hablamos del malestar humano, pero cada vez resulta más frecuente que se acuda a una consulta de psicología con el fin de solucionar problemas cuya causa no es psicológica, o no completamente.

La intervención psicológica es muy útil para las víctimas, pero no reduce la incidencia de la violencia machista

La intervención psicológica es muy útil para las víctimas, pero no reduce la incidencia de la violencia machista

 

En este sentido, las situaciones de violencia y desigualdad son las más claras: personas que sufren acoso laboral, mujeres víctimas de la violencia machista, parados de larga duración que buscan reducir la ansiedad y la preocupación de no poder llegar a fin de mes. La psicologización tiene consecuencias desastrosas cuando lleva a la persona a no identificar las causas reales de su sufrimiento y a pensar que la causa de sus problemas está “dentro” de sí misma, convirtiéndola en la única responsable tanto de este sufrimiento como de su solución.

 

Los responsables de esta tendencia a la psicologización son muchos y variados, e incluyen tanto a los propios psicólogos cuando reducen la explicación de cualquier fenómeno a factores individuales, como a ese gran mercado de libros de autoayuda, coaches, promotores de la Nueva Era y el bienestar individual que se empeñan en buscar las causas y soluciones de todo lo que nos ocurre en la vida en nuestra “actitud” y en el desarrollo de nuestras “potencialidades”. Una cosa es atender a la consecuencias psicológicas de situaciones objetivas injustas y estresantes y otra muy distinta es olvidar las causas sociales de los problemas individuales.

 

La violencia machista, al igual que otros fenómenos sociales, no se reduce con psicólogos, terapias ‘buenrollistas’ y talleres de conciencia plena y desarrollo personal. No se trata de un déficit de “inteligencia emocional” ni se puede asumir, a la vista de los resultados, que se pueda reducir solamente con campañas de concienciación y apelando al cambio individual. Si existe una salida real, esta tendrá que pasar necesariamente por conocer bien las múltiples causas del fenómeno y abordarlas desde las instituciones públicas, y para ello es necesaria más investigación y un mayor compromiso político. De otra manera, seguiremos apagando el fuego cuando aparece en lugar de prevenirlo, y esa no es ninguna solución.

 

NOTA: He utilizado conscientemente los términos ‘violencia machista’, ‘violencia contra las mujeres’ y ‘violencia de género’ como intercambiables, ya que el fin de este artículo no es decidir cuál es la mejor forma de nombrarla  sino atender al problema de la psicologización en este y otros fenómenos sociales.

Un análisis crítico sobre el ‘Mindfulness’, la meditación de moda

He tardado mucho tiempo en elaborar este artículo ya que el ‘Mindfulness’ no es un tema fácil de abordar, como se puede comprobar en las discusiones que sus defensores y detractores mantienen sobre de este asunto. Los primeros esgrimen como principal argumento que existe evidencia empírica que justifique su uso, mientras que entre sus detractores encontramos dos grupos: los psicólogos que defienden que la evidencia no es tanta como se pretende y que no existe ninguna diferencia entre el ‘Mindfulness’ y otras técnicas que se vienen usando desde hace tiempo en la Terapia Cognitivo-Conductual, y escépticos que piensan que no se trata sino de otro procedimiento extraído de las religiones orientales que sólo sirve para sacar dinero a los incautos mientras se les vende esoterismo. ¿Quién tiene razón? Pues posiblemente todos, al menos en parte.

 

¿Está justificado tanto bombo con el 'Mindfulness'? Veamos la evidencia disponible

¿Está justificado tanto bombo con el ‘Mindfulness’? Veamos la evidencia disponible

 

EL ‘MINDFULNESS’ ESTÁ DE MODA

Por si todavía queda alguien que no haya oído hablar del famoso ‘Mindfulness’, vamos a dar la definición que hace el autor que llevó la técnica a la fama en occidente (Kabat-Zinn, 1994): “Prestar atención de manera particular, como propósito, en el momento presente y sin juicios morales”. Según algunos autores, el ‘Mindfulness’ no es sino la palabra que se ha utilizado para nombrar en inglés a la antigua meditación vipassana, que significa “ver las cosas tal y como son en realidad”. Este tipo de meditación busca el conocimiento de la verdad a través de la experiencia directa, que tiene que ver con la observación de la respiración y de los pensamientos, sentimientos y acciones para llegar a conocer la verdadera naturaleza de la realidad. Según esta tradición, se trata de comprender la verdadera naturaleza de la impermanencia (todo está en estado de flujo), de la insatisfacción (dado que todas las cosas son cambiantes, ninguna puede ofrecernos una satisfacción duradera) y de la insubstancialidad (la no existencia del ego o del alma; somos parte de un todo). Como podemos comprobar, la meditación vipassana se asienta en la filosofía budista.

 

El ‘Mindfulness’ tal y como se presenta actualmente se aleja (al menos, en apariencia) de esos planteamientos filosóficos para convertirse principalmente en una técnica útil en el tratamiento de problemas psicopatológicos, aunque también se utiliza con otros fines por las llamadas “Terapias Contextuales”, una evolución reciente de la Terapia de Conducta. Desde que Jon Kabat-Zinn creara en 1979 el sistema de Reducción del Estrés Basado en el Mindfulness –conocido popularmente por sus siglas en inglés, MBSR– se ha realizado una creciente cantidad de estudios sobre la utilidad real del ‘Midnfulness’, poniéndose de moda a partir de la primera década del siglo XXI. Hoy en día encontramos cursos en Colegios de Psicología, expertos universitarios como este de la Universidad de Almería y psicólogos que se ofrecen como expertos en la técnica.

 

Jon Kabat-Zinn, principal responsable del auge del "Mindfulness' en occidente

Jon Kabat-Zinn, principal responsable del auge del “Mindfulness’ en occidente

 

EVIDENCIA A FAVOR DEL ‘MINDFULNESS’

¿Podemos decir que el ‘mindfulness’ cuenta con evidencia científica a su favor? Sí, y eso es innegable. Por esa razón, no se la puede tachar de ser una pseudoterapia o meterla en el mismo saco que otras técnicas “orientales” (o supuestamente orientales), como el reiki o la reflexología podal, que no tienen base científica ni han demostrado suficientemente servir para algo. El principal cuerpo de evidencia señala que el Mindfulness’ permite reducir los niveles de depresión, ansiedad y estrés, mejora de la salud mental en pacientes de cáncer de mama (1,2) y personas con enfermedades crónicas, reduce las respuestas de depresión y ansiedad en pacientes con cáncer y personas que lo han superado y disminuye de los síntomas de depresión en personas que han sufrido tres o más episodios (1,2), además de prevenir las recaídas. No hay evidencia clara acerca de su utilidad para la reducción del dolor en pacientes con dolor crónico (1,2) Se pueden encontrar miles de estudios, pero los resultados de los metaanálisis son más contundentes, siempre que estén bien hechos.

 

Como hemos visto, existe sin duda un cuerpo creciente de estudios que hablan de los efectos beneficiosos del ‘Mindfulness’, aunque cuesta encontrar pruebas de que sirva para algo más que reducir la ansiedad y la depresión. La mayoría de personas que acuden a una consulta de psicología presentan este tipo de reacciones, y no siempre la reducción de ambas supone el tratamiento de las causas del problema: si tengo un problema en mi relación de pareja, es posible que aumenten mis reacciones de ansiedad y/o depresión, pero que estas se reduzcan no significa que mi problema de pareja esté arreglado. Lo mismo ocurre con la persona desempleada que sufre de ansiedad y hace ejercicio físico para sentirse mejor. Además, estas reacciones de pueden reducir temporalmente por muchos procedimientos, como bailar, o escuchar música antes de una intervención médica.

 

También hay que tener en cuenta que muchos de estos metaanálisis ofrecen resultados significativos pero modestos, y avisan en sus conclusiones de que los estudios utilizados sufren deficiencias metodológicas y usan muestras de poco tamaño.

 

Reducir las respuestas de ansiedad, depresión y estrés, los principales beneficios del 'Mindfulness', aunque con cautela

Reducir las respuestas de ansiedad, depresión y estrés, los principales beneficios del ‘Mindfulness’, aunque con cautela

 

Una de mis sorpresas ha sido no encontrar ningún estudio de metaanálisis que encuentre efectos significativos sobre la atención. ¿Por qué digo esto? Porque ‘Mindfulness’ se suele traducir al español como “Atención plena” (también como “Atención consciente” o “Conciencia plena”), y suele pensarse que tiene efectos demostrados sobre ella, posiblemente a partir de un estudio que encontró que ciertas áreas cerebrales relacionadas con la atención eran más gruesas en personas que practicaban esta técnica (lo que no necesariamente implica que hayan sido causadas por el ejercicio de meditar). Es una pena, pues sería un uso realmente interesante.

 

¿Qué podemos decir por ahora? Pues que utilizar el ‘Mindfulness’ para reducir las respuestas de ansiedad, depresión y estrés percibido es adecuado, con las limitaciones ya planteadas. También puede utilizarse la técnica para exponer a la persona a pensamientos e imágenes que le provocan ansiedad y tomar distancia de ellos, con el fin de llevarla a actuar a pesar de estas reacciones. Esta es la forma en que se suele utilizar por parte de personas que realizan ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso, por sus siglas en inglés, la Terapia Contextuales más desarrollada), que no buscan la reducción del malestar, sino su aceptación. Más allá de esto, las promesas de resultados del ‘Mindfulness’ hay que ponerlas por ahora en suspenso hasta que haya evidencia suficiente a favor.

 

LA INNEGABLE E INNECESARIA RELACIÓN DEL ‘MINDFULNESS’ CON EL BUDISMO

Como hemos visto, el planteamiento del ‘Mindfulness’ para entrar en el mundo de la salud es el siguiente: más allá de sus raíces budistas, ha demostrado ser eficaz cuando se utiliza para reducir las reacciones de depresión, ansiedad y estrés, y por ello debe incluirse en el bagaje de técnicas del profesional de la psicología (algunos dicen que como terapia en sí misma y otros que como técnica, pero no entraremos en esa discusión). Sin embargo, son sus raíces lo que suscita el interés por parte de muchos profesionales de la salud, empezando por Jon Kabat-Zinn, aficionado al Zen y al yoga que descubrió la técnica estudiando con maestros budistas, y siguiendo por muchos autores que confiesan que ya hacían meditación antes de que se pusiera de moda y aparecieran estos estudios, como Ronald D. Siegel, autor de “La solución Mindfulness” (Desclée De Brouwer, 2012)

 

De hecho, creo que es precisamente su orientalismo lo que provoca tanto el rechazo de los detractores de la Nueva Era como la defensa de los fans de algún tipo de budismo y, en general, de toda terapia que suene a “oriental”. Normalmente le digo a los primeros que nos se dejen llevar por sus prejuicios, recordándoles que ese no es un argumento para estar a favor o en contra de algo. Pero también pienso que sería interesante que sus defensores hicieran una reflexión: ¿es necesario seguir relacionando al ‘Mindfulness’ con el budismo y sus explicaciones o debería presentarse de una vez como una técnica de focalización de la atención, sin tener que mentar una y otra vez al budismo, su lenguaje, sus planteamientos y demás? Al fin y al cabo, si los meditadores budistas descubrieron que esta técnica es útil para encontrar la “paz interior” (o vivir con menos ansiedad, que es de lo que posiblemente se trate eso), no implica que tenga que ser eficaz por los motivos que ellos indican. Es como si cuando suelto un bolígrafo y cae, yo digo que ocurre porque un duende invisible tira de él hacia abajo, y que el hecho de que caiga es la prueba de la existencia del duende. A este razonamiento se le conoce con el raro nombre de falacia “post hoc ergo, propter hoc” (después de esto, luego a consecuencia de esto).

 

¿Mantener la unión del 'Mindfulness' con el budismo beneficia o perjudica su uso?

¿Mantener la unión del ‘Mindfulness’ con el budismo beneficia o perjudica su uso?

 

Quizá a muchas personas les atraiga la técnica precisamente por su relación con el budismo, pero a otros nos echa para atrás tener que asumir que para utilizarla casi que debemos convertirnos a esta religión y aceptar sus planteamientos filosóficos (y su estética, y la pasión por el Dalai Lama, y las noticias del monje más feliz de mundo, y toda esa cultura que consumimos en occidente y que gusta tanto a ciertas personas). Imagínense por un momento que el ‘Mindfulness’ no fuera un procedimiento relacionado con el budismo sino con el cristianismo. ¿Se imaginan a monjes benedictinos formando a psicólogos en los colegios oficiales? Si la meditación cristiana hubiera demostrado ser efectiva, yo esperaría de los investigadores que estudiaran por qué funciona y lo explicaran sin necesidad de relacionarlo con creencias religiosas, y que incluso mejoraran la técnica original separando lo que funciona de lo que es accesorio. Eso mismo es lo que me gustaría que ocurriera con el ‘Mindfulness’: que podamos saber a ciencia cierta para qué funciona y cómo ocurre, y poder utilizarlo sin necesidad de que se relacione las técnica con unos planteamientos religiosos determinados. A grandes rasgos, es lo que se está haciendo hoy en día por parte de muchos profesionales que utilizan el ‘Mindfulness’ en sus consultas y hospitales, aunque otros no ocultan su interés en ella precisamente por la relación que tiene con el budismo.

 

LAS CRÍTICAS AL ‘MINDFULNESS’

La psicología, quizá por ser una disciplina joven y tener pocas certezas, da lugar cada cierto tiempo a modas. La propia aparición de las diferentes escuelas en psicología (psicología experimental, psicoanálisis, conductismo, cognitivismo y demás) nos habla de que con frecuencia surgen propuestas teóricas, terapias y técnicas que se ponen de moda durante algunos años o décadas, pasando de la euforia inicial a unas aportaciones reales más modestas con el paso del tiempo. Todos recordarán lo que ocurrió a mitad de los noventa con la Inteligencia Emocional, que hoy en día sigue vigente pero con menos intensidad que en el pasado. Al fin y al cabo, no se puede obviar que existe un mercado para la psicología, y que es este mercado el que busca novedades continuas, como ocurre con los teléfonos móviles, la ropa y la mayoría de bienes y servicios que compramos.

 

Como dijimos antes, el ‘Mindfulness” está de moda. Aparece en muchos medios de comunicación en los últimos años (1,2,3,4,5,6,7 y no pongo más para no aburrir), y probablemente sea esta la razón de que mucha gente se esté interesando por él, aunque las pruebas de su eficacia sean muy limitadas si las comparamos con el creciente número de estudios (2226 entradas sólo en PubMed a 2 de noviembre de 2014).

Los talleres de 'Mindfulness' se multiplican como setas. En muchos se hace de todo y para todo.

Los talleres de ‘Mindfulness’ se multiplican como setas. En muchos se hace de todo y para todo.

 

a. Nada nuevo bajo el sol

A pesar de ello, al ‘Mindfulness’ no le han faltado críticas, y no sólo porque para formarte en la técnica o beneficiarte de ella en un taller haya que acabar aceptando en muchos casos ideas más religiosas que científicas. Se ha planteado, por ejemplo, que el ‘Mindfulness’ no aporta nada nuevo: Técnicas como la exposición en imaginación o interoceptiva, típicas de la Terapia de Conducta; la Terapia Metacognitiva de Wells y los procedimientos de autocontrol son muy similares. De alguna manera, el ‘Mindfulness’ sería casi lo mismo pero con un halo de novedad y orientalismo que permite venderlo como algo nuevo y atrayente.

b. No sirve para todo

Otra de las críticas que suele recibir el ‘Mindfulness” es que parece que sirviera para todo. Basta hacer una pequeña búsqueda para encontrar que, supuestamente, permite “beneficiar al vínculo que establece [la madre] con su bebé”, enseña a los/as niños/as a “afrontar la vida”, puede disminuir “el absentismo y el número de accidentes laborales, los conflictos en el trabajo, la fuga de talentos y profesionales más cualificados” e incluso permite “volver a la vida”, como si la capacidad de pensar en situaciones que no están ocurriendo en el aquí y el ahora fueran algo malo en sí mismo.

c. Posibles efectos no deseados

Por último, se ha planteado que el ‘Mindfulness’ y otros tipos de meditación pueden tener consecuencias indeseadas. Así se expone en un reciente artículo aparecido en The Guardian, Según este artículo, el psiquiatra Florian Ruths, partidario del uso de la técnica, ha descubierto que en algunos casos provoca despersonalización (la sensación por parte de la persona de verse a sí misma como en una película), y en el llamado Proyecto Noche Oscura de la Universidad de Brown se ha encontrado que algunos meditadores son asaltados por recuerdos traumáticos. A pesar de ser casos aislados, habría que hacer mayor hincapié en estudiar la técnica y sus consecuencias en profundidad en lugar de limitarse a buscar sus potenciales beneficios.

Al margen de estos casos poco frecuentes, algunos profesionales comentan que se puede estar dando la impresión de que se trata de una “píldora mágica que se puede aplicar sin esfuerzo” y que para algunas personas, puede resultar “intimidante” el ser consciente de sus propios pensamientos y emociones, por lo que debería ser practicada solamente con profesionales experimentados y que sepan cómo manejar posibles reacciones indeseables.

 

Típico juego de palabras: ¿mente llena o conciencia plena?

Típico juego de palabras: ¿mente llena o conciencia plena?

 

MINDFULNESS: NI TANTO NI TAN POCO

A pesar de la revisión que he realizado para este artículo, estoy seguro de que se me han quedado cosas por el camino. He intentado ser lo más riguroso posible, ya que si me planteo utilizar esta técnica en consulta, debo saber a qué atenerme. Como resultado de lo expuesto anteriormente, voy a concluir con algunas consideraciones que creo que deben tenerse en cuenta al abordar esta cuestión:

 

  • El ‘Mindfulness’ es una herramienta más que puede ser útil para la reducción de la ansiedad y el estrés, por lo que su inclusión en talleres o cursos que persigan este fin está justificada, sin olvidar que contamos con otras técnicas que cumplen la misma función perfectamente.
  • Sería útil saber si es más eficaz con determinado tipo de problemas o de pacientes, para seleccionarla en lugar de otras en cada caso, pero hoy por hoy no contamos con esta información.
  • Alejar al ‘Mindfulness’ de planteamientos relacionados con el orientalismo (algo que sé que le resultará aberrante a muchos de sus defensores) podría convertirlo en un procedimiento más “neutro” que llegara a una mayor cantidad de personas.
  • Ante la posibilidad de que pueda provocar consecuencias indeseables, y hasta que se descarten, su uso con fines terapéuticos debería estar supervisado por profesionales con formación en psicopatología, debido a la posible aparición de reacciones adversas, y con formación en la técnica, las teorías sobre su funcionamiento y sus efectos iatrogénicos (algo que no gustará a los entrenadores en ‘Mindfulness’ que no son profesionales sanitarios).
  • Sería útil transmitir información realista sobre las evidencias actuales en relación al ‘Mindfulness’ y denunciar a aquellas personas, sean o no profesionales de la salud, que promuevan beneficios del mismo aún no probados, así como su inclusión en programas educativos, empresas y talleres dirigidos a la población en general con fines distintos a los que han sido comprobados.

 

No hay pruebas científicas de que el 'Minfulness' permita alcanzar la iluminación mejor que pulsar un interruptor

No hay pruebas científicas de que el ‘Minfulness’ permita alcanzar la iluminación mejor que pulsar un interruptor

 

Lo siento por el tostón. Intentaré ser más escueto la próxima vez.

 

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Si quieres que algo te resulte más difícil, piensa en positivo

La idea de que pensar en positivo es necesario e incluso suficiente para alcanzar nuestras metas empieza a tener los días contados. A medida que se investiga más sobre la relación entre los pensamientos “positivos” y sus consecuencias, van apareciendo resultados que contradicen una idea que tiene más de mágica que de científica.

 

Los pensamientos “positivos” son aquellos relacionados con obtener lo que deseamos y/o superar una situación difícil, y que además provocan emociones agradables como alegría o relajación. “Voy a sacarme la lotería” y “esta enfermedad no podrá conmigo” son dos ejemplos de pensamientos positivos. Muchos de los libros de autoayuda, talleres motivacionales y supuestas terapias ofrecidas por todo tipo de charlatanes, coaches y psicólogos “positivos” se apoyan en la premisa de que generar expectativas positivas (“yo puedo lograrlo”), desear con fuerza que algo ocurra o intentar desarrollar una interpretación positiva de una situación es el camino para el éxito, la salud y la felicidad (felicidad que, por cierto, nunca se ha logrado definir).

 

Actitud Mental Positiva, la píldora mágica para lograr lo que te propongas.

Actitud Mental Positiva, la píldora mágica para lograr lo que te propongas.

 

Sin embargo, los estudios que analizan las consecuencias del pensamiento “positivo” y “negativo” comienzan a ofrecer resultados que contradicen la máxima de que el pensamiento positivo es algo intrínsecamente bueno y el pensamiento negativo, algo malo. Un buen ejemplo de ello son las investigaciones de la profesora de psicología de la Universidad de Nueva York, Gabriele Oettingen, de las que habla en un reciente artículo Oliver Burkeman, autor de “El antídoto: felicidad para la gente que no soporta el pensamiento positivo”, del que hablaré en un próximo artículo.

 

Los estudios de Oettinger indican que las fantasías positivas permiten a las personas disfrutar en el presente de un futuro deseado. Pensar en positivo produce emociones agradables en el momento, pero se relaciona con con un peor rendimiento. Lo que viene a decir es que los pensamientos positivos puede permitir a la persona disfrutar de la experiencia deseada como si ya se hubiera conseguido, lo que reduce la motivación para seguir luchando por ella en la realidad. Los resultados de los experimentos indican que los pensamientos “positivos” provocaron menos energía (medida a través de indicadores fisiológicos y conductuales) que los que cuestionaban el futuro deseado, las fantasías “negativas” e incluso las neutras.

 

Las investigaciones de Gabriele Oettingen cuestionan las bondades del "pensamiento positivo"

Las investigaciones de Gabriele Oettingen cuestionan las bondades del “pensamiento positivo”

 

Pensar en positivo es agradable, bien porque provoca emociones o sentimientos deseables (alegría, diversión, etc.) o porque sustituye a otros que resultan aversivos (ansiedad, tristeza, etc.). El problema es que, como indican los resultados de estas investigaciones, esto puede provocar que la persona consiga a corto plazo lo que se propone (aumento del bienestar o reducción del malestar), y esté menos motivada para, a continuación, actuar para alcanzar un objetivo o poner en marcha soluciones reales al problema.

 

Para un psicólogo que trabaje en consulta, esto no debería resultar demasiado sorprendente. Cada día nos encontramos con personas que dedican una gran parte de su tiempo a tratar de eliminar sus pensamientos “negativos” sin hacer nada por solucionar su problema real, o incluso provocando nuevos problemas. Pero las consecuencias van más allá del ámbito clínico, ya que también en los cursos para desempleados o los talleres que se ofrecen a las empresas se parte de la máxima de que “todo depende de tu actitud”. Sin lugar a dudas, el pensamiento positivo tiene su lado negativo, y el “pensamiento negativo” también provoca consecuencias positivas. Como siempre, depende del contexto.

 

Al final, como ya suponíamos, la magia no existe.

 

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Próximas charlas octubre – diciembre 2014

Hola amigos y amigas. Ya tenemos varias conferencias cerradas para los próximos meses. Todas son gratuitas, así que si les apetece que pasemos un rato hablando de psicología, ciencia y otras hierbas, nos vemos en alguna de ellas.

Santiago de Compostela – Viernes, 24 de octubre: “Manual de autoayuda contra el autoengaño”. Será a las 21:00 hrs en el Pub Kunsthalle (Rua da Conga, 8)

EEEP Compostela octubre 2014

Barcelona – Sábado, 8 de noviembre: “¿Por qué creemos en cosas raras?. En cuanto sepa la hora y el lugar, actualizaré el post.

Tenerife – Martes, 9 de diciembre: “¿Por qué creemos en cosas raras?”. A las 20:00 hrs en el Café 7 (C/ El juego, La Laguna)

¿Si no consigo empleo es que tengo un problema de actitud?

Si eres uno de los millones de españoles que siguen en desempleo es que tienes un problema de actitud. Supongo que esto es lo que deben pensar los responsables de las agencias de empleo y servicios sociales en este país, a la vista del auge de los talleres de coaching, desarrollo personal y motivación que se han puesto en marcha en los últimos años.

 

La ideología del “buenrollismo” que pone toda la responsabilidad en el individuo ha calado hondo entre los responsables de las políticas de empleo a todos los niveles; desde la Ministra de Empleo, que ha prologado un libro donde se nos explica que lo importante es un cambio de actitud y aprender a venderse como una “marca personal”, hasta los ayuntamientos más pequeños, que ante el fracaso de sus políticas se han lanzado a organizar y promocionar talleres siguiendo la pauta marcada por el insigne Paulo Coelho: Cuando quieres realmente una cosa, todo el universo conspira para ayudarte a conseguirla.

Si piensas que hay condicionantes sociales, enconómicos y biológicos es que no tienes una actitud positiva.

Si piensas que hay condicionantes sociales, enconómicos y biológicos es que no tienes una actitud positiva.

 

Todo vale mientras se venda como un medio para “reinventarte” y “desarrollar tus potencialidades”. Lo más habitual es contratar a un coach y realizar un taller que prometa sacar el Superman que llevas dentro con un método estupendo que no se enseña en los planes de estudio de las universidades porque está reservado para aquellos que van más allá de la “ciencia oficial”. O para los que están dispuestos a pagar miles de euros por un curso de técnicas sin ningún aval científico, como ustedes prefieran. Y en este asunto da igual el color político: la ideología del pensamiento positivo no es de izquierdas ni de derechas.

 

El rey de la casa es el coaching, que se extiende como una mancha de aceite por todas partes, desde Santander hasta Cádiz. Estos coaches se afanan por enseñarte a descubrir que “todo empieza y todo acaba en ti”, como diría Ismael Serrano, y no dudan en utilizar cualquier procedimiento con tal de convencerte que, si te lo propones, podrás superar las auténticas barreras que te impiden alcanzar el éxito laboral: tus propios pensamientos y emociones.

 

Taller de coaching organizado con la colaboración del Ayuntamiento de Córdoba

Taller de coaching organizado con la colaboración del Ayuntamiento de Córdoba

 

El coaching no le hace ascos a ningún método. Podemos encontrar talleres de Programación Neuro Lingüística (PNL), una pseudociencia con marca registrada que ha sido desmontada por muchos estudios pero que no pierde actualidad gracias a la cantidad de coaches (entre los que hay también algunos psicólogos, hay que decirlo) que han pagado una pasta por el título y que, lógicamente, quieren sacarle rendimiento. Tenemos ejemplos de ello en este taller organizado por el Ayuntamiento de Tres Cantos o en este otro, realizado Las Rozas, ambos en Madrid.

 

También son reclamos habituales la Inteligencia Emocional y la Psicología Positiva, un movimiento reciente nacido en el seno de la psicología que no deja de crecer a pesar de las duras críticas que ha recibido y de haber sufrido duros golpes en su corta existencia, como ha ocurrido recientemente con el famoso “ratio de positividad” de la investigadora Barbara Fredrickson, que ha sido desmantelado por un aficionado. A este carro se han sumado, entre otros, los ayuntamientos de Ribarroja del Turia (Comunidad Valenciana) y Santa Lucía (Las Palmas de Gran Canaria).

 

En Ribarroja del Turia han optado por un gurú del pensamiento positivo (pincha en la imagen para agrandar)

En Ribarroja del Turia han optado por un gurú del pensamiento positivo (pincha en la imagen para agrandar)

 

REINVENTARSE, LA PALABRA MÁGICA

Hoy en día, quien no se reinventa es porque no sabe. Esto es lo que debe pensar esa legión de concejales de empleo, técnicos de agencias de desarrollo local, supuestos expertos y hasta presentadores de televisión, que se están dedicando a publicar libros y organizar talleres para explicarnos cómo llevar a cabo el gran cometido de la REINVENCIÓN. Desde Galapagar (Madrid) hasta Camargo (Cantabria), incluyendo a algún sindicato. Reinventarse ya no es una opción: es una obligación.

 

Todo este asunto empieza a volverse grotesco cuando se trata de personas sin recursos que tienen que recurrir a los servicios sociales porque no tienen ni para comer. Esto es lo que ha ocurrido estos días en el Ayuntamiento de La Orotava (Tenerife), donde se ha organizado un taller denominado “Nuevas masculinidades: reinventándose ante las dificultades” con hombres que perciben la Prestación Canaria de Inserción (PCI). Se trata una medida para conseguir la inserción social, económica y laboral de aquel sector de la población con especiales dificultades de integración. Lo que antes eran talleres educativos para la lucha contra la desigualdad de género, ahora se hacen pasar por métodos para “descubrirse como seres íntegros, libres, comprometidos y responsables de sus vidas” donde “se concibe a la persona desde la integración de sus dimensiones corporal, emocional, mental, sexual, espiritual y social”. Y publicando la foto de los participantes en la página web del ayuntamiento, lo que podría constituir incluso una violación de la Ley Orgánica de Protección de Datos. Pero todo de buen rollo.

 

ESTO SOLO LO ARREGLAMOS ENTRE TODOS

La religión del “buenrollismo” va ganando adeptos. Detrás de esos mensajes positivos se esconde una ideología que iguala a los que sufren la crisis y a los que la han causado. Hasta hace unos años, el pensamiento positivo como solución a los problemas de la vida estaba relegado a los libros de autoayuda. Pero ahora encontramos a supuestos expertos pagados con fondos públicos que pretenden buscar soluciones individuales a los problemas sociales. Nos quieren convencer de que el problema y la solución está en nosotros mismos, y lo hacen con nuestro propio dinero. Y encima esperan que les demos las gracias.

Campaña lanzada por la Fundación Confianza, formada por un grupo de empresarios españoles

Campaña lanzada por la Fundación Confianza, formada por un grupo de empresarios españoles

 

NOTA FINAL: El pasado domingo 31 de agosto, el Periódico de Extremadura publicaba un artículo titulado: “El ‘coaching’ crece como último recurso contra el desempleo”. Si este es el último recurso, estamos apañados.

Si te ha gustado, puedes ayudar a difundirlo en AQUI. Muchas gracias.

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